POBLE LLIURE APOYA EL CONSELL DE LA REPÚBLICA

Parte de la CUP rompe la disciplina y se alinea con Puigdemont para tensar las calles

Los ‘blandos’ de la CUP se arrojan en brazos del puigdemontismo dinamitando la estrategia de los ‘duros’ de la formación anticapitalista

Foto: El diputado de la CUP Carles Riera. (EFE)
El diputado de la CUP Carles Riera. (EFE)

La CUP, la organización radical anticapitalista que ha mantenido el pulso del ‘procés’, que obligó a Artur Mas a retirarse y que luego apoyó sin condiciones a Carles Puigdemont, está de capa caída. Uno de los partidos que conforman esta formación (que actualmente tiene cuatro diputados autonómicos), Poble Lliure, romperá la disciplina oficialista y llama a apoyar al Consell de la República, a la Asamblea de Cargos Electos y al Foro Social que inauguró y presentó en la Generalitat el propio ‘president’ Quim Torra. Se trata de aunar esfuerzos para mantener la tensión. O, dicho de otro modo: pactar con el diablo, si es para derrotar al enemigo. Los ‘blandos’ de la CUP se arrojan en brazos del puigdemontismo dinamitando la estrategia de los ‘duros’ de la formación anticapitalista.

El Consell, la Asamblea y el Foro son ‘estructuras’ paralelas a las legales inventadas por los independentistas con el objetivo de mantener viva la llama del ‘procés’. En ellas no tienen cabida los constitucionalistas o los demócratas. Solo los independentistas. Son estructuras dirigidas a perpetuar unas promesas que se demostraron falsas: que Cataluña es una república, que España no es una democracia y que en Cataluña solo hay soberanistas. Solo hay algo cierto en todo ello: Cataluña está más cerca de Matrix que de la realidad. Más cerca del totalitarismo que de la democracia.

La propia CUP se había desmarcado ostensiblemente de la creación de esos órganos en los pasados días, alegando que son solamente fruto de los intereses personalistas de políticos como Puigdemont. “La CUP no quiere contribuir a avalar iniciativas que parten desde una lógica simbólica, que no tienen como objetivo central la ruptura democrática con el Estado español y que no disponen de mecanismos de control democrático popular”, decía un comunicado oficial de la organización. Más claro, el agua: los cuperos tachaban esos órganos de antidemocráticos y opacos. “El Consell de la República [el principal de los órganos, presidido por Puigdemont] no se constituye como un ente que nos permita avanzar nacional ni socialmente”, decía el texto.

La formación antisistema afirmaba que siempre ha estado a favor “de crear una institucionalidad paralela”, pero sospecha que tras los órganos manejados por Puigdemont y Torra solo hay “estrategias de comunicación pensadas para convencer y contentar a la opinión pública catalana”. El rechazo, pues, era tal que la CUP fue la primera organización que le dijo que no a Puigdemont cuando este convocó una ‘cumbre’ en Waterloo para presentar su nuevo ‘juguete’. Luego, fue ERC la que le dio calabazas y, finalmente, el PDeCAT, el propio partido de Puigdemont, envió una representación de segundo nivel. Tan solo Quim Torra acudió a la ‘cumbre’ independentista anunciada durante semanas a bombo y platillo. Fue un estrepitoso fracaso del mandatario fugado en Bélgica.

La CUP no quiere contribuir a avalar iniciativas que parten de una lógica simbólica, que no tienen como objetivo central la ruptura democrática con España

Pero ahora Poble Lliure, el pequeño partido que ya en su día era el más firme partidario de investir a Artur Mas como ‘president’, se desmarca de la línea oficial y afirma que esos organismos de propaganda ya no son un delirio. Que hay que apostar por ellos. Y da oxígeno a Puigdemont, que ya no tiene aliados y cuyos amigos se comienzan a contar con los dedos de una mano.

Acumular fuerzas

Hace unos días, Poble Lliure, en un hilo publicado a través de las redes sociales, afirmaba que “es preciso una respuesta unitaria por parte de todas las fuerzas democráticas, partidos y sociedad civil para expresar el rechazo de la inmensa mayoría del pueblo catalán contra la represión del Estado”. Señalaba, asimismo, desmarcándose de la línea oficialista de la organización antisistema, que “es necesario organizar la república y acumular fuerzas en la constitución de los nuevos instrumentos republicanos para poder articular el nuevo poder constituyente. El Consell de la República, la Asamblea de Representantes y el Fòrum Social Constituyente han de ser ariete de la ruptura democrática”. Todo un canto a la estrategia de comunicación de Puigdemont. Los ‘blandos’ de la CUP se han desmelenado.

De lo que no hay duda es de que la consigna de Puigdemont ha prendido en un sector cupero, que está dispuesto a claudicar ante la derecha más reaccionaria alineada con el independentismo para poder mantener la tensión. La excusa de Poble Lliure es que es preciso fortalecer las “movilizaciones de masas” y prepararse “para la confrontación democrática con el Estado”.

En un documento aprobado el pasado octubre, Poble Lliure proponía ya crear un espacio unitario de las fuerzas partidarias de la república catalana, que se llamaría Congreso Nacional del Pueblo Catalán. Nominalmente, está pensado para asimilarlo al Congreso Nacional Africano, aunque ideológicamente ambas organizaciones están a años luz. Y entre las herramientas para llevar a cabo su propósito enumeraba una nueva institucionalidad, que sería el Consell de la República, “partiendo de la coordinación y el contrapoder municipalista (Asamblea de Electos)”.

Desde el último batacazo en las urnas, la CUP ha vivido momentos tensos. Los dos grandes partidos que conviven en su interior, Endavant y Poble Lliure, han estado sometidos a tensiones internas y se autoimpusieron un periodo de reflexión para dilucidar su futura estrategia. Todavía no lo tienen claro. Ahora, Poble Lliure ha sacado del armario a Carles Castellanos, exdirigente de Terra Lliure que en los últimos tiempos había estado instalado en el ostracismo. Castellanos participará el próximo día 24 en un acto que se celebrará en el Centro Social de Sants, en Barcelona, en apoyo a Tamara Carrasco, la activista de los CDR detenida el pasado mes de abril al difundirse una grabación sobre la organización de los cortes de vías durante la Semana Santa. En esa charla, participarán también Maria Ferrer, de la Asociación Memoria contra la Tortura, y Núria Tarrés, madre de Adrià Carrasco, militante de los CDR que huyó tras la detención de Tamara y que se encuentra en Bélgica.

En un documento aprobado el pasado octubre, Poble Lliure proponía ya crear un espacio unitario de las fuerzas partidarias de la república catalana

Mientras, Endavant ha vivido también discusiones internas. La fuga a Suiza de su dirigente Anna Gabriel (que no corría peligro de ir a la cárcel) no ha sentado bien a todo el mundo: hay quien ve esa situación como una oportunidad para hacer propaganda y hay quien considera que Gabriel no fue coherente ni consecuente con sus ideas. Pero los férreos principios anticapitalistas de Endavant siguen presentes en todas las propuestas que hacen a la cúpula de la CUP. Lo decía esta semana la exdiputada cupera Mireia Boya: “Hay que dejar las flores, enjuagarnos las lágrimas y crearle un problema bien gordo al Estado”. En lo que comienzan a diferir los radicales es en cómo crear ese problema. Los hay que son puristas y optan por tomar las calles, como cualquier organización revolucionaria. Y los hay que optan por aliarse con el ‘enemigo natural’, aunque ese ‘enemigo natural’ esté en Waterloo y les haya hecho las mil y una.

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