Otro organismo fuera de España

Carles Puigdemont acompaña el Consell per la República con un parlamento virtual

La nueva asamblea deberá ”fomentar el debate sobre el nuevo modelo de país y desarrollar la metodología del proceso constituyente” igual que el Consell Assessor de Lluís Llach

Foto: Intervención por videoconferencia del 'expresident' Carles  Puigdemont durante el acto de presentación del Consell per la República. (EFE)
Intervención por videoconferencia del 'expresident' Carles Puigdemont durante el acto de presentación del Consell per la República. (EFE)

Duplicar todos los organismos posibles. Si el Consell per la República es el equivalente a la Generalitat, el Parlament también tendrá un ente paralelo virtual: la Asamblea de Representantes, que también funcionará de manera telemática, según han apuntado fuentes del entorno de Carles Puigdemont en Bruselas. Este nuevo organismo será escogido por los ciudadanos registrados en la web del Consell de la República previo pago, que en este momento llegan a 25.000 inscritos, según el contador que ofrece la propia web.

Fuentes oficiales han evitado responder a cómo será el funcionamiento de la Asamblea de Representantes. En la web oficial se define este organismo como de “representación política y social comprometido a avanzar hacia la república catalana. Será convocada por la presidencia del consejo como mínimo dos veces al año”, con lo que se entiende que el resto del tiempo su actuación será virtual.

No se explica ni cuánto miembros tendrá, ni quién podrá presentarse ni cómo se articularán las candidaturas. Solo que los ciudadanos inscritos podrán votar. De hecho, no hace falta ni que sean catalanes. El Consell per la República va mucho más allá de Estonia, que en su modelo de república digital no incluye la ciudadanía. En cambio, el organismo que preside Puigdemont sí que integra la ciudadanía aunque no seas ciudadano de Cataluña. Así lo reconoce la propia web como “concepto innovador de ciudadanía de adhesión voluntaria y sin límites territoriales. El único requisito para formar parte es el compromiso con los valores y principios que queremos que nos cohesionen como comunidad”. Por tanto, pueden apuntarse españoles de fuera de Cataluña o de cualquier lugar del mundo que luego podrían votar. No se ha explicado si se aplicará el mismo criterio a los miembros de la Asamblea de Representantes.

Entre sus principios, se asegura que la asamblea va a “promover las actuaciones necesarias para el establecimiento de la república catalana e impulsar la internacionalización de la causa de la independencia y de protección de los derechos fundamentales de Cataluña”.

También deberá "fomentar el debate sobre el nuevo modelo de país y desarrollar la metodología del proceso constituyente", lo que apunta que deberá coordinarse con el Consell Assessor per a l’impuls del Fòrum Cívic i Social per al Debat Constituent, que preside Lluís Llach. Este consejo tiene una función muy similar: “Analizar y ofrecer la metodología y el programa para hacer posible el debate constituyente”. Los puntos de confluencia, o de conflicto, parecen evidentes.

Control a Puigdemont

Puigdemont es el presidente del Consell per la República. Tampoco se sabe cuándo la nueva asamblea podrá escoger de verdad a un cargo, el presidente del Consell, que hasta ahora se ha escogido a dedo. En teoría, la nueva asamblea debería tutelar a Puigdemont.

Al ritmo que van las inscripciones en el registro del Consell per la República, las nuevas instituciones fuera de Cataluña nacen con un déficit democrático

Según el independentismo, tanto el Consell per la República como la nueva Assemblea de Representants tienen legitimidad democrática, si bien diferente de la que respalda a la Generalitat y al Parlament. Normal, estas dos últimas entidades cuentan con el respaldo de un censo de más de cinco millones de catalanes. En cambio, en este momento, el Consell y su parlamento virtual solo cuentan con 25.000 inscritos y ni siquiera todos ellos serían catalanes, en un concepto clásico de ciudadanía. Por tanto, los nuevos organismos nacen con un fuerte déficit democrático.

Mundo virtual

Las nuevas entidades representan un mundo virtual donde el independentismo se siente más cómodo que en la política real, donde se producen disfunciones como que se sigue votando con Pedro Sánchez en el Congreso mientras se asegura que no se respaldarán sus Presupuestos como represalia a los 200 años de prisión que pide la Fiscalía a todos los acusados por el intento independentista de hace un año.

Sin embargo, puede que estas mismas no acaben siendo muy operativas si no consiguen más respaldo. El Consell y la Asamblea no han contado por ahora con el apoyo de la ANC, que no ha hecho campaña a favor de los registros ciudadanos. Hay la sensación de que, como con la Crida, solo los puigdemontistas irredentos se apuntan a este tipo de asociaciones.

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