JxCAT desestabiliza el soberanismo en el Parlament, pero Torra queda al margen
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Crecen las dudas sobre la legislatura

JxCAT desestabiliza el soberanismo en el Parlament, pero Torra queda al margen

Torra queda igual que antes, en su papel de 'president custodio'. Pero Pere Aragonès se debilita, ya que necesita aprobar unos Presupuestos que ahora se ponen muy cuesta arriba

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d), el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès (c), y La 'consellera' de Presidencia, Elsa Artadi (i), observan el resultado de una de las votaciones del pleno. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d), el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès (c), y La 'consellera' de Presidencia, Elsa Artadi (i), observan el resultado de una de las votaciones del pleno. (EFE)

El nuevo mantra de JxCAT es “ni suspensión ni sustitución” y se refiere a los diputados encausados a los que el juez Pablo Llarena ha suspendido en un fallo del Tribunal Supremo. JxCAT prefiere perder estos votos que aceptar la formula de delegación que han asumido Oriol Junqueras y Raül Romeva en un intento de preservar la mayoría parlamentaria que ayer se fue a pique. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha logrado preservar al Govern de esta crisis, pero el Parlament se queda sin mayoría parlamentaria soberanista, incluso para aprobar los Presupuestos de 2019.

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Por tanto, Torra queda igual que antes, en su papel de 'president custodio'. En cambio, Pere Aragonès, el vicepresidente, se debilita, ya que necesita aprobar unos Presupuestos que ahora se ponen muy cuesta arriba. Sin los cinco votos de Toni Comín —perdido previamente— más Carles Puigdemont, Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez, se carece de la mayoría necesaria para sacar las cuentas adelante. Y eso, en política, son palabras mayores.

Al final, el pulso es por una palabra: si se designa o se delega el voto. Ayer, el portavoz de ERC en el Parlament, Sergi Sebrià, compareció ante los medios para suplicar a los cuatro diputados presos que replanteasen su situación para preservar la mayoría soberanista. Por ahora, parece que no será así. “Ni suspensión ni delegación”, seguían asegurando por los pasillos del Parlament diputados de JxCAT que se arrogaban que su formación es la única que está plantando cara a Pablo Llarena.

Sin embargo, no hay unanimidad ni siquiera en esta formación. Puigdemont ha evitado entrar en el debate desde Bruselas y se ha limitado a tuitear el comunicado de los presos. En el PDeCAT, la situación incomoda y se mira con envidia el pragmatismo de ERC.

Foto: El expresidente catalán Carles Puigdemont participa en una charla en la Universidad de Ámsterdam. (EFE)

Fuentes del independentismo apuntan que los presos de Lledoners tampoco están unidos. Jordi Sànchez, al que Puigdemont ha prometido la presidencia del nuevo partido Crida per la República, es el más firme en defender esta opción, pues considera que cualquier alternativa perjudica su futuro como presidente de la Generalitat. En cambio, Turull y Rull serían más pragmáticos y algunas fuentes apuntan que podrían cambiar de parecer para alguna votación importante, por ejemplo, dentro de un mes, cuando se voten los Presupuestos. Estos presos disidentes considerarían que desde JxCAT les están utilizando para unos fines políticos que no serían propiamente los suyos.

A por Torrent

En medios de ERC se acusa a JxCAT y en concreto a uno de sus diputados, el vicepresidente del Parlament, Josep Costa, de actuar solo para buscar forzar la inhabilitación legal del republicano Roger Torrent, el actual presidente de la Cámara catalana. En JxCAT, por el contrario, se denuncia que la estrategia de “Govern efectivo” que defendían los republicanos se desinfla y que no se está pudiendo hacer nada de lo que se prometió a sus votantes.

Roger Torrent evitará volver a cerrar el Parlament, con lo que a partir de ahora la política es: si se pierden votaciones, que cada palo aguante su vela

Ayer quedó claro que Torrent no va a volver a cerrar el Parlament y que ERC responsabiliza a JxCAT de la pérdida de la mayoría soberanista en la Cámara. El Parlament seguirá su actividad. Y si se pierden votaciones, se pierden. Con estos mimbres, ahora la Cámara catalana es campo abonado para la oposición, ya que, además, los comunes han quedado muy quemados y arrepentidos de haber dado su apoyo a los independentistas en un acuerdo que luego se ha incumplido.

Acusaciones a media voz

Nadie ha salido a acusar a otros en público. Todo ha sido muy suave. Pero a media voz, JxCAT culpa a Torrent y a ERC de ceder a los dictados de Llarena. En cambio, ERC considera que se quiere instrumentalizar la desobediencia para descabezar todavía más a los republicanos. Si Torra desde el Palau quiere aprobar alguna ley, lo tendrá difícil con esta Cámara tan dividida y la CUP instalada en la oposición.

Para los Presupuestos, Aragonès necesita garantizarse la abstención de los comunes. Y si JxCAT les quiere pasar factura, lo tendrá fácil. Solo deberán votar que no.

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