"SONRÍE CUANDO TE DETENGAN"

Los manuales de la independencia de Cataluña: cómo luchar contra España y ganar

Se trata de las recomendaciones para ganarse la admiración popular, de la proyección de una determinada imagen sobre la ciudadanía para ganar a través de las formas y no el fondo

Foto: Vista de una gran estelada durante la manifestación independentista convocada el pasado 1 de octubre. (EFE)
Vista de una gran estelada durante la manifestación independentista convocada el pasado 1 de octubre. (EFE)

El 'procés' no es una broma. Es algo muy serio. Y es preciso estar preparados para ello. De ahí que el independentismo catalán se prepare concienzudamente para una lucha permanente contra el resto de España y haya confeccionado un decálogo sobre cómo "luchar contra España" con un epílogo bajo el epígrafe 'Prepararse para la cárcel'. No es nada baladí, sino todo un manual de cómo enfrentarse al Estado español para alcanzar la independencia por vías no violentas. Con eso, esperan conseguir la separación de España, porque "vale más una imagen que mil manifestantes". El manual alecciona a los catalanes a desobedecer las leyes españolas, pero sin oponerse violentamente. "Debemos ser impecables en la denuncia de todas las provocaciones y actos violentos, vengan de donde vengan", dice el manual.

Se trata de las recomendaciones para ganarse la admiración popular a través del 'buenismo', de la proyección de una determinada imagen sobre la ciudadanía y ganar al españolismo a través de las formas y no el fondo. En realidad, lo que viene a subrayar esta táctica es que todo vale, mientras proyectes hacia la sociedad una imagen con la que le ganes la partida a tu enemigo.

La estrategia no tiene desperdicio, ya que está basada en los postulados del estadounidense Gene Sharp, el autor de los estudios de cómo materializar un golpe de estado no violento. "No te dejes enloquecer por las emociones, evita la violencia verbal y física, tanto contra personas como contra cosas (…) la acción no violenta requiere serenidad y calma, no el calentamiento. Si notas que no te puedes controlar, apártate de la acción". Y luego subraya: "No demos argumentos a la caverna mediática: no violencia, inclusión y tolerancia también en las redes. 'Don’t feed the troll'".

El manual recomienda "aprender a gestionar el miedo" y prepararse mentalmente "para no reaccionar ante los posibles ataques y orientarte mentalmente para neutralizarlos, sin hacernos daño y son hacer daño a quien agrede". En acciones multitudinarias, recuerda beber mucha agua para estar bien hidratado, situarse de vez en cuando a la sombra, llevar ropa y calzado cómodo, llevar comida y tener la batería del móvil a tope. También explica cómo repartirse los roles en las acciones: "Observar, tomar y difundir fotos y vídeos…; avituallamiento; apoyo psíquico, quien tenga más capacidad de diálogo, podrá intentar parlamentar con los adversarios…".

Cómo actuar ante la Policía

En manifestaciones donde haya cargas policiales, el manual recuerda que "el uso de las porras está limitado por ley” y que "las pelotas de goma están prohibidas en Cataluña desde abril del 2014". Aun así, advierte que "cuando se oye el disparo, girar los cuerpos y taparse la cara. Lo mismo con los proyectiles de precisión (lanzaderas de Foam), que solo se pueden dirigir de cintura para abajo. Si nos lanzan gases lacrimógenos, mirar dónde caen y hacia dónde va el viento, taparse la cara con un pañuelo húmedo. Pueden producir escozor en los ojos, nariz, boca y piel; tos y dificultad respiratoria, desorientación. Todo esto es transitorio, pasa en unos minutos. No frotarse los ojos. Limpiarse la nariz. Muchas de estas acciones de represión están dirigidas para dispersar el grupo. Es importante que antes de la acción hayamos determinado un lugar para reencontrarnos, recontarnos y reconfortarnos".

El segundo capítulo explica cómo actuar en movilizaciones. "Permanecemos juntos sin amedrentarnos. Si es necesario, avanzamos en grupo y con mirada serena hasta quedarnos muy cerca de los opositores. En caso de agresión, mantengámonos firmes y en silencio, cuando sea necesario afrontar los golpes, nos volvemos de espaldas y protegemos la cara y la cabeza con los brazos. Si no es posible resistir más, nos retiraremos en grupo, caminando hacia atrás sin darnos la vuelta, con calma y orden".

El texto enseña también cómo sentarse en el suelo con las piernas abiertas abrazando al de delante. Los primeros de la fila han de ser los más corpulentos. En caso de desalojo por la fuerza, "han de hacerse el muerto: el peso aumenta y se dificulta y ralentiza el desalojo". Para defender un espacio, la técnica es estar "cogidos con los codos entrelazados, de cara a los adversarios".

Según el manual "la huelga de hambre no es una herramienta de presión o de chantaje, sino una acción para despertar a los amigos y al pueblo"

También argumenta el manual que "si te identifican, pide al agente policial que también se identifique" y "si te detienen, no declares nunca en comisaría (…) no toques ningún objeto que te ofrezcan los agentes ni firmes el documento de efectos personales si indican efectos que no son tuyos (…) si tienes lesiones, pide una visita médica".

En otro capítulo, se especifica que al principio "hay que intentar un diálogo constructivo con el adversario. Quizás el adversario tiene razones que no hemos tenido en cuenta; quizá nos escuchará. Hay que presuponer la cordialidad. El intento de diálogo legitimará los siguientes pasos, en caso de fracaso”. Y añade en otro punto: "En caso de que el diálogo no prospere, lanzar denuncia pública y plantear un ultimátum (…) Y anunciar que pasado el plazo sin obtener una respuesta positiva, emprenderemos acciones de no cooperación y, si es necesario, de desobediencia civil".

El chantaje

Señala el manual que las acciones más importantes son las huelgas laborales y los boicots. Y recuerda: "La huelga de hambre no es una herramienta de presión o de chantaje, sino una acción dirigida a despertar a los amigos y al pueblo para que salgan de la pasividad cómplice". Aboga también por promover campañas de desobediencia civil "asumiendo las consecuencias", ya que considera que los actos de desobediencia civil "están considerados ilegales y, por tanto, pueden ser declarados delictivos. Los activistas dan a conocer su desobediencia de forma pública y deben estar dispuestos a asumir la responsabilidad y a aceptar las consecuencias que se deriven". Ello, aseguran, "refuerza la conciencia cívica y el sentimiento de injusticia".

El manual reconoce que el 'procés' ha dinamitado las relaciones sociales y las conductas personales

Uno de los capítulos es de consejos para aplicar y combatir, por ejemplo, la ansiedad, la impotencia o el miedo. Recomienda compartir las inquietudes, dudas, emociones y vivencias para eliminar la sensación de soledad y tratar de cuidar "los vínculos con las personas con las que ideológicamente no coincidimos". Para ello, recomienda que "especialmente en caso de desacuerdo entre familiares o amistades, es aconsejable priorizar los lazos afectivos por encima de las diferencias". También aconseja tomar distancia ante las provocaciones, rechazar la violencia y canalizar de manera constructiva las emociones, no reprimiéndolas porque "si no, se acumulan y, en caso de provocación, pueden acabar explotando".

El manual reconoce que el 'procés' ha dinamitado las relaciones sociales y las conductas personales. Lo ha contaminado todo. Y para hacer frente al desgaste psicológico, apuesta por el descanso y la desconexión, "haciendo una escapada el fin de semana, practicando deporte, yendo al cine o al teatro, etcétera". Y para evitar que el 'procés' consuma todo el tiempo de una persona (porque, afirma, "se ha convertido en el monotema en muchas de las conversaciones de familia, amigos y trabajo"), "es necesario poner límites, cuidar de los espacios que teníamos y no perder de vista otros intereses que teníamos y que nos llenaban".

Disturbios y quema de contenedores de basura en Barcelona en una imagen de marzo. (EFE)
Disturbios y quema de contenedores de basura en Barcelona en una imagen de marzo. (EFE)

Acudir al psiquiatra

Afirma, asimismo, que las personas mayores pueden vivir con el 'procés' situaciones que les recuerdan otras muy negativas, ya sea en la Guerra Civil, la dictadura o la transición y que les puede hacer revivir situaciones traumáticas. "Es hora de escuchar una memoria que en muchos casos ha sido silenciada y de la que tenemos mucho que aprender. Ahora bien, si los síntomas son muy intensos (sean en forma de ansiedad prolongada o de pensamientos recurrentes involuntarios) o bien si se alteran las funciones básicas (en la alimentación, el sueño o el estado de ánimo), hay que recurrir a especialistas".

Ante la sobredosis de información, el texto recoge que algunas personas deberían cortar en seco su dependencia de las redes sociales y, en lugar de escuchar noticias por la radio, escuchen música. Y recomienda, por último, soslayar el pensamiento único, azuzar el espíritu crítico y "valorar la diferencia, ya sea escuchando personas con una opinión diferente de la nuestra o bien consumiendo noticias procedentes de medios con líneas editoriales diversas".

El manual alecciona al activista afirmando que "ha de sentirse muy orgulloso si es detenido"

El decálogo hace hincapié en que se ha de huir de las "versiones únicas y abrirse a otras maneras de ver y vivir el conflicto", manteniendo el respeto hacia todas las personas, buscar espacios de diálogo y de contacto personal con oponentes ideológicos, y rechazando tanto la violencia como la pasividad, porque "ante los conflictos se tiene que actuar, no inhibirse o huir".

En lo que respecta a la utilización de las redes sociales, el manual facilita el acceso a herramientas digitales para "aprender a proteger la inviolabilidad de las comunicaciones". Recuerda que "si no practicas violencia en la calle, no lo hagas en las redes sociales" y prohíbe difundir información falsa y teorías de la conspiración. Y añade: "No intentes explicar la falta de razón y el fanatismo. No se puede razonar con ello". Recomienda también grabar toda la actividad en redes y hacer 'backups' periódicos. "Que nadie pueda sacar de contexto un tuit, mensaje o un mail tuyos", dice. Por si fuera poco, asegura el manual que "hablar en chats como si todos estuvieran de acuerdo contigo es una forma de violencia. Imponemos una idea como si fuera de la mayoría, pero si además lo es, los que no están de acuerdo quedan automáticamente silenciados".

En otro capítulo explica los criterios para evaluar cómo se realiza una acción que no sea violenta, pero que sea coherente y efectiva. Aboga aquí por un control de una acción de masas para evitar la actuación de personas o grupos incontrolados o de infiltrados "que pongan en peligro la imagen y la vía no violenta de todo el movimiento". Con las tácticas de la no violencia y la perseverancia, afirman, la victoria está asegurada.

La cárcel que nos espera

El último capítulo lleva un expresivo título: 'Prepararse para la cárcel'. Señala que "si la acción no violenta se intensifica, el riesgo de ser detenido aumenta". Y luego da las recomendaciones pertinentes. "En la cárcel no se está bien, pero una persona puede resistirla y salir más fuerte". Asegura que es preciso perderle el miedo a la prisión y recomienda "tener a punto una bolsa con una muda, un cepillo de dientes, zapatos cómodos, algo de dinero (50 euros), un pijama, el teléfono de un abogado de confianza y un par de libros".

Alecciona al activista afirmando que ha de sentirse muy orgulloso si es detenido porque pasará a formar parte de un abanico de personas "injustamente presas", como Tomás Moro, Nelson Mandela o Rosa Luxemburgo. "Para los cristianos te conviertes ni más ni menos que en Feliz". A continuación, recomienda que "cuando te pongan las esposas, procura, a pesar de que no esté en tu mano, que sean por delante. Es menos doloroso y te permite hacer el signo de la victoria. Sonríe cuando te detengan. Es lo que estabas esperando. Las esposas con como las medallas o las bandas de honor que se ponen a las personas para premiarlas".

Recuerdan que al ser detenido "tienes derecho a dos llamadas. No firmes jamás nada, no declares sin la presencia de un abogado y no toques nada con lo que te puedan incriminar". Una vez en prisión, "conocer técnicas de la respiración, la relajación o la meditación pueden ayudarte a cuidar tu equilibrio físico y mental. En caso contrario, pide que te envíen algún libro para practicar. El yoga o la gimnasia van muy bien. En prisión, camina mucho. Es un gran sedante".

Cataluña

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