El pleno del 2 de octubre, en peligro

Pinza de JxCAT y los letrados del Parlament para llevar a Torrent hacia el desafío legal

JxCAT y ERC siguen enfrentados, de manera que no hay acuerdo en cómo llevar a cabo las suspensiones de los diputados encausados por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena

Foto: El presidente del Parlament, Roger Torrent, durante la reunión de la junta de portavoces celebrada este martes. (EFE)
El presidente del Parlament, Roger Torrent, durante la reunión de la junta de portavoces celebrada este martes. (EFE)

Al presidente del Parlament, Roger Torrent, le están haciendo un Atutxa. Una sorprendente pinza de JxCAT —encabezada por el vicepresidente de la Mesa, Josep Costa y los letrados del Parlament, cuyo máximo responsable es el exdiputado de ERC Joan Ridao— está intentando forzar que el presidente de la cámara catalana incurra en una ilegalidad. La misma que llevó al presidente de la cámara vasca Juan María Atutxa a la inhabilitación en 2008 por haber desoído una orden del Tribunal Supremo cuando presidía la cámara en 2005. Es decir, hay jurisprudencia al respecto.

Ayer se reunió la Mesa del Parlament, para acordar que no están de acuerdo en nada. JxCAT y ERC siguen enfrentados, de manera que no hay acuerdo en cómo llevar a cabo las suspensiones de los diputados encausados por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena. Pero, además, Costa amenazó al PSC y Cs con demandarlos en los tribunales por, según él, querer alterar las mayorías ya existentes en la cámara tras el 21-D.

Por tanto, sesión muy bronca. Y se prolonga el bloqueo. Fuentes parlamentarias incluso dudan de que el próximo 2 de octubre se pueda celebrar el pleno sobre política general que está previsto. Sin acuerdo, no se reactivaría la actividad parlamentaria.

Roger Torrent (c), durante la reunión de la junta de portavoces. (EFE)
Roger Torrent (c), durante la reunión de la junta de portavoces. (EFE)

La principal novedad en la reunión se dio cuando los letrados del Parlament cambiaron de criterio respecto a la semana pasada y pasaron a señalar que hasta que la Mesa no vote y no dictamine que los diputados están suspendidos, estos siguen en activo. Ridao convergía así con las tesis de Costa y traicionaba a su propio partido. ERC, por su parte, se negaba a que Torrent asumiese el riesgo a ser inhabilitado cuando es uno de los grandes activos electorales de la formación republicana. Con estos mimbres, el acuerdo sigue lejos, mientras la fecha del 2 de octubre se encuentra cada vez más cerca.

En JxCAT alegan que ERC peca de tacticismo electoral. Pero fue ese mismo tacticismo el que voló el pacto de hace dos semanas, por el que Puigdemont aceptaba renunciar al acta. Y en esta ocasión no fue el 'expresident' huido en Bélgica el que rompió el principio de acuerdo, que Quim Torra incluso llegó a anunciar. Fuentes de JxCAT explican que esta responsabilidad recayó en Jordi Sànchez, quien desde la prisión dinamitó esta salida, ya que había acordado con Puigdemont presidir la Crida y presentarse a las próximas autonómicas y eso le podía dejar fuera de una futura carrera por la Generalitat. Aquí ERC se plantó y dijo que o todos o ninguno y que si había que dejar la cámara catalana en minoría independentista y con 57 diputados, pues que así se quedaba. Total, que unos por otros, el Parlament sigue bloqueado, y así hasta hoy.

Nada como un pato

Un viejo adagio de la política estadounidense dice que si grazna como un pato, nada como un pato, vuela como un pato y camina como un pato… es un pato. Pues bien, los diputados encausados no cobran como si estuviesen suspendidos y no votan porque el pleno no se reúne. Igual que si estuviesen suspendidos. Pero la Mesa se niega a asumir que están suspendidos, en esencia por el bloqueo que ejerce JxCAT, ya que tanto los encarcelados —a excepción de Sànchez— y Puigdemont como ERC aceptan este principio de asunción de la realidad. Pero no Josep Costa, que ha conseguido que JxCAT le siga y que ha creado la actual situación de bloqueo. Para Costa y sus acólitos, puede que camine como un pato, pero no es un pato.

Podría parecer que se trata de una chiquillada más de un grupo parlamentario como JxCAT, trufado de novatos en la política. Pero tras la batalla parlamentaria se esconde, sobre todo, proteger la Crida, el nuevo proyecto de Puigdemont del que ERC nada quiere saber. La batalla se da en el Parlament, pero el contexto de la misma es la opa hostil de Puigdemont sobre el PDeCAT.

La Crida va tarde

Además, la Crida va tarde. En buena parte, por las tácticas dilatorias que está aplicando David Bonvehí desde el PDeCAT. Muchos alcaldes han pedido no cambiar de marca antes de la municipales para no dañar aún más sus posibilidades electorales. Sin un buen puñado de ayuntamientos controlados por la Crida, el nuevo proyecto de Puigdemont nace con plomo en las alas.

Mientras, Oriol Junqueras sigue imponiendo un nuevo marco político desde la cárcel: que la independencia va para muy largo, que se carece de mayoría social y que por eso hay que ampliar la base de apoyo popular soberanista y que la unilateralidad fue un error. Parece que no, pero poco a poco Puigdemont va entrando en vereda. En su última entrevista, ya databa la independencia para cuando él pudiese volver a Cataluña, algo que no pasaría hasta dentro de “20 o 30 años”. Los tiempos del 'tenim pressa' parecen haber pasado a mejor vida.

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