Con la excusa de la Diada

El independentismo inicia su particular Marcha Verde con el apoyo institucional

La mayoría de los participantes eran diputados independentistas y altos cargos de la Generalitat y de los partidos soberanistas

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra (i), junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (d), participa en el acto institucional con motivo de la Diada en el Palau de la Generalitat. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (i), junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (d), participa en el acto institucional con motivo de la Diada en el Palau de la Generalitat. (EFE)

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, pidió hace una semana que se arrancase una “marcha por la libertad” que recorriese Cataluña para reivindicar la libertad de los políticos encausados por los “hechos de octubre”. La iniciativa sonaba mucho a la Marcha Verde que en 1975 impulsó Hassan II para anexionarse la colonia española de Sáhara Occidental. La versión de Torra ha arrancado este lunes con todo el apoyo institucional. La ha encabezado Torra en persona, acompañado por 'consellers' como Elsa Artadi (Presidencia) o Pere Aragonès (Economía). Torra ha avanzado del Parlament hasta el Palau de la Generalitat acompañado por sus seguidores, muchos de ellos con antorchas, y él con un farol que llevaba la 'flama del Canigó', un fuego mítico vinculado al solsticio de verano y al que se ha querido dar el valor simbólico de llama de esperanza.

El independentismo inicia su particular Marcha Verde con el apoyo institucional

La marcha ha funcionado como un arranque al espectáculo en plaza Sant Jaume. En el espectáculo ha cantado Lluís Llach, que fue diputado de Junts pel Sí en la pasada legislatura, la cual acabó de manera abrupta cuando se declaró la independencia de manera infructuosa el 27 de octubre del año pasado. Llach siempre representó el ala más dura de la formación, más cercana a la CUP. Sin embargo, el cantautor ha seguido haciendo su vida mientras miembros del Govern de entonces ahora se encuentran en prisión provisional.

En todo caso, la marcha, de popular, ha tenido poco. La mayoría de los participantes eran diputados independentistas y altos cargos de la Generalitat y de los partidos soberanistas. La comitiva ha hecho alto en la plaza del Born, homenaje a los caídos en 1714, se ha pasado revista a los Mossos con el traje de gala y se ha izado la bandera gigante que siempre está frente al centro cultural.

Luego han seguido hasta plaza Sant Jaume, donde sí había gente para disfrutar de un espectáculo visual y musical, dirigido por Lluís Danés, un realizador especializado en documentales sobre Lluís Llach y que la noche de este lunes se ha caracteriza por ofrecer al público un juego de luz, música y teatro marcado por la intensidad y la falta de sutileza.

Como fiesta de la Diada no era solo excluyente. Es que ha sido muy sectaria. O a lo mejor no. A Torra le ha recibido la alcaldesa, Ada Colau, la misma que ha asegurado que no iría a la manifestación de la Diada por partidista.

Bosque quemado

El espectáculo ha mezclado recuerdo de realidad con entorno de ficción. Así, se ha dado revestido la plaza de Sant Jaume como si fuese un boque quemado, como si aplicación del 155 hubiese dejado al Palau de la Generalitat pasto de las llamas.

El cantautor Lluís Llach (i), durante su actuación. (EFE)
El cantautor Lluís Llach (i), durante su actuación. (EFE)

A partir de aquí, una imagen de una mujer maltratada, apaleada y encarcelada en halos de luz, que mientras cantaba Lluís Llach se libraba de harapos, miriñaques y ortopedias y acababa al final con un vestido… amarillo. Lo dicho, sutil, sutil no ha sido.

Proyecciones de los presos y fugados en pantallas gigantes. Con frases sobre la libertad y citas poéticas. Al menos se ha tenido el detalle de alejar a aquellos líderes que tras el 27-O se detestan. Así, Oriol Junqueras ha aparecido al principio y Carles Puigdemont al final. Igual de separadas estaban Carme Forcadell y Marta Rovira, por poner otro ejemplo en este mismo sentido.

Proyección del expresidente Carles Puigdemont junto a un poema de Marti i Pol. (EFE)
Proyección del expresidente Carles Puigdemont junto a un poema de Marti i Pol. (EFE)

'In crescendo'

Luego, la cantante Judit Neddermann ha interpretado la canción 'No volem més cops' (No queremos más golpes), mientras en pantallas gigantes se proyectaban imágenes de la policía cargando contra la gente en los colegios el 1 de octubre.

Al final se ha cantado 'Els Segadors' y se ha gritado “¡Independencia!”, mientras Colau y sus regidores no sabían dónde mirar y se les veía visiblemente incómodos.

Todo el acto ha enviado el mismo mensaje: Cataluña es un pueblo oprimido, ocupado y que vive bajo un régimen de represión. Y que cuenta todo esto en escenarios gigantes con espectáculos televisados en directo que mezclan videoarte, música y danza pagados con dinero público.

Torra, en su discurso oficial, ya ha comparado el momento actual con el año 1713, cuando en el Palau de la Generalitat una asamblea popular votó resistir y las tropas favorables a los Austrias fueron arrasadas un año después. “O resistimos y avanzamos o nos conformamos con las injusticias, el miedo y la violencia”, apuntó el presidente de la Generalitat, que definió el momento actual como una “encrucijada histórica”.

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