Quim Torra ofrece al Aquarius tres 'puertos catalanes' ante la negativa de Sánchez
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Quim Torra ofrece al Aquarius tres 'puertos catalanes' ante la negativa de Sánchez

Los puertos son el de Palamós (Girona), Vilanova (Barcelona) y Sant Carles de la Rápita (Tarragona), "bajo la autoridad" de la Generalitat. Solo el de BCN y Tarragona son gestionados por el Estado

placeholder Foto: Fotografía cedida por la ONG SOS Mediterránée de inmigrantes siendo rescatados para ser llevados abordo del barco de rescate Aquarius. (EFE)
Fotografía cedida por la ONG SOS Mediterránée de inmigrantes siendo rescatados para ser llevados abordo del barco de rescate Aquarius. (EFE)

Quim Torra se desmarca de la política de inmigración del Gobierno. El 'president' catalán ofrece tres de los puertos gestionados en exclusiva por la Generalitat de Cataluña para acoger a los 141 inmigrantes del Aquarius después de la negativa de Pedro Sánchez de ofrecer a la embarcación un puerto seguro en territorrio español. Torra cuenta con el apoyo de los otros dos partidos soberanistas en el Parlament. ERC y la CUP.

Los puertos elegidos son el de Palamós (Girona), Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y Sant Carles de la Rápita (Tarragona). Así, Torra ha solicitado a Ports de la Generalitat que permita el desembarco de los migrantes en uno de estos tres puertos, todos ellos "bajo la autoridad" del Govern de Cataluña y sin intervención por parte del Estado.

Todos las instalaciones portuarias de Cataluña están traspasadas a la Generalitat, con la excepción de los puertos de interés general, como los de Barcelona y Tarragona, competencia de Puertos del Estado y las correspondientes Autoridades Portuarias. El resto de puertos catalanes están gestionados por Ports de la Generalitat, una empresa pública creada en 1998 que depende del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat. En la actualidad gestiona 19 puertos, tres dársenas pesqueras y cuatro embarcaderos fluviales.

Sin embargo, hay que destacar que la Generalitat no tiene competencia en extranjería o fronteras, por lo que sería el Ministerio de Fomento a través de Puertos del Estado el que debe de dar el visto bueno a qué embarcaciones entran en aguas españolas. Si finalmente el Aquarius se dirige a alguno de estos puertos, el conflicto entre Generalitat y Estado sería inevitable.

Un política migratoria propia

De esta manera, Torra crea su propia política de inmigración al margen del Gobierno de Sánchez argumentando que Cataluña "siempre será tierra de acogida" y que el desembarco se hará "con todas las garantías". El Confidencial se ha puesto en contacto con Ports de la Generalitat, que por el momento no ha recibido notificación de la petición del 'president'.

Este gesto de Torra llega solo unas horas después de que el Ejecutivo rechazara acoger al Aquarius argumentando que España "no es el puerto más seguro" debido a la distancia que hay entre la embarcación y las costas españolas. Aún así, los Ayuntamientos de Barcelona y Valencia ofrecieron ayer sus puertos para la llegada de los 141 migrantes que van a bordo, 67 de ellos menores no acompañados. Sin embargo, ambos puertos son de gestión estatal, por lo que la decisión final no compete a los consitorios y sí a Puertos del Estado, dependiente del Ministerio de Fomento.

Fue el pasado 4 de julio cuando Barcelona puso a su puerto a disposición del Open Arms con 60 inmigrantes a bordo con el visto buenos del Gobierno. A raíz de esto, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, solicitó al Gobierno "más recursos", ya que en los días anteriores 500 migrantes llegaron a la ciudad en autocares procedentes de otras regiones del país. "Nos están llegando decenas de barcos en forma de autocar. Y como llegan en bus, pues el Estado no les reconoce y quedan invisibilizados", denunció la alcaldesa ese mismo día. Semanas antes, llegó el Aquarius con 629 migrantes dentro, siendo este el primer gran gesto del Gobierno en política migratoria y que ahora no se va a volver a repetir.

placeholder Desembarco del Aquarius en Valencia el pasado mes de junio. (EFE)
Desembarco del Aquarius en Valencia el pasado mes de junio. (EFE)

Melilla no quiere el Aquarius

Quien no quiere el Aquarius en su puerto es el presidente de Melilla, Juan José Imbroda. "Me haría gracia que viniera aquí. Lo último en lo que nos podemos convertir es en eso", ha asegurado. En declaraciones a RNE se ha quejado de la "insoportable" presión migratoria que sufre Melilla y que le ha obligado a pedir al Ejército tiendas de campaña para que los inmigrantes que han llegado en las últimas semanas tenga un sitio en el que dormir, ya que sus instalaciones están colapsadas.

"Estamos al límite. (...) El verdadero problema que tiene España está aquí", ha dicho para avisar al Ejecutivo de que no solo están "desbordados" sino "esto hay que ordenarlo", empezando por la repatriación de menores a sus países de origen.

Algeciras: "No tenemos más dinero"

La última gran embarcación con migrantes a bordo que llegó a España fue de nuevo el de la ONG Open Arms. Lo hizo en el puerto de Algeciras el pasado 9 de agosto con 87 migrantes a bordo, después de que el Gobierno les diera luz verde sin contar con el visto bueno de las autoridades de esta ciudad gaditana. Así lo aseguró su alcalde, José Ignacio Landaluce, que criticó ese mismo día la gestión migratoria de Sánchez porque nadie les avisó de este desembarco. "Creo que no se puede no tener respeto institucional y una colaboración y un compromiso entre admistraciones", se quejó para denunciar que "el Gobierno ha estado aquí tres veces de tapadillo, ni nos han llamado, no nos han dicho de ver las instalaciones".

Landaluce, del Partido Popular, pidió, incluso, que Algeciras dejara de ser "el único" puerto de acogida de España, ya que no tienen recursos para afrontar la llegada "de un Aquarius dirio". "Esto me va a producir un desequilibrio", afirmó la semana pasada, explicando que el tiene un presupuesto muy limitado destinado a "atender a mis vecinos".

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