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Puigdemont, dispuesto a renunciar a sus nuevas siglas para controlar ERC

En ese plan, prevé incluso renunciar a las siglas de su nuevo partido para doblegar a los republicanos. Y, en última instancia, propondrá concurrir con una "lista de electores"

Foto: Una pancarta de Carles Puigdemont que exige su retorno a casa. (Reuters)
Una pancarta de Carles Puigdemont que exige su retorno "a casa". (Reuters)

La tensión entre Junts per Catalunya (JxCAT) y ERC está alcanzando, por momento, cotas de máximos. Las maniobras de Carles Puigdemont no son bien vistas desde las filas republicanas y la actitud de los de Esquerra es criticada con dureza por los afines al 'expresident'. El exmandatario prepara una envolvente y da los últimos retoques a un plan que levantará ampollas. En ese plan, prevé incluso renunciar a las siglas de su nuevo partido para doblegar a los republicanos. Y, en última instancia, propondrá concurrir a las próximas elecciones con una "lista de electores".

Los reproches entre los dos bandos en liza son monumentales. "A estas alturas, creo que todo el mundo tiene claro que hay una guerra a muerte entre ERC y JxCAT. Tendrán la culpa los dos bandos, aunque los que muestran su odio más abiertamente son los de ERC. Así no hay manera de avanzar: o acaban con esto o uno de los dos ha de liquidar políticamente al otro", lanzaba en las redes sociales un conocido activista independentista.

No le falta razón. Desde las filas de Puigdemont se afirma que los republicanos no lo ven claro y que su intención es desactivar la ruptura unilateral, lo que da aún más ánimos al ‘expresident’. Jordi Solé tuiteaba no hace muchos días que "grandes cuentas de ERC no han hecho ni un tuit de la vuelta del 'president' Puigdemont a Bélgica, ni sobre la constitución del Consell de la República y de la Casa de la República. ¿No entienden que la internacionalización del proceso es la vía para liberar a los presos políticos y ganar?”. Un reproche de matrimonio mal avenido que busca culpar al rival.

En ERC, por su parte, se afirma que ellos tienen a su "líder en la cárcel, lo que demuestra el compromiso que tenemos. Otros no pueden decir lo mismo”. Y subrayan la voluntad de alcanzar la República pero "con cabeza".

"Nosotros tenemos a nuestro líder en la cárcel, lo que demuestra el compromiso que tenemos. Otros no pueden decir lo mismo”, señalan desde ERC

En esta batalla, el punto culminante será el mes de octubre. El día 1 de ese mes, Puigdemont quiere formalizar la Crida Nacional per la República como partido político. Y muy posiblemente ese día se convoque la huelga general que distintos agentes sociales comienzan a preparar ya, con lo cual se matarían dos pájaros de un tiro: se acosaría al Gobierno español y se conmemoraría el aniversario del referéndum.

Pero eso es solo el inicio: en ese mes, Puigdemont quiere forzar a ERC que entre en su proyecto. Pondrá sobre la mesa la necesidad de una lista única donde él sea el líder indiscutible, preparándose para cuando el ‘president’ Quim Torra convoque elecciones el 27 de octubre, precisamente el aniversario de la aprobación de la República en el Parlament. Una fuente muy cercana al ‘expresident’, no obstante, no descarta que en ese mes Torra presente la dimisión y se intente votar como sustituto al mismísimo Puigdemont, aprovechando que no tiene encima la orden internacional de busca y captura. Acto seguido, sería él el que convocase elecciones.

La ‘lista de electores’ para presionar

Pero los republicanos se preparan para un otoño caliente donde no descartan, ni mucho menos, las elecciones anticipadas para diciembre. "La lista única es lo más autonomista que hay. Lo que se debe hacer es ir a elecciones cada uno con sus siglas y llegar a acuerdos después", explican fuentes independentistas a El Confidencial.

La jugada definitiva de Puigdemont es renunciar a concurrir con el nombre de la Crida si no puede lograr una lista transversal y proponer una “lista de electores”. De hecho, esa posibilidad ya ha sido discutida por el ‘expresident’ y su núcleo de confianza como la definitiva medida de presión. “ERC no podría oponerse a integrarse en un proyecto unitario que no sería de JxCAT ni del PDeCAT ni siquiera de Puigdemont. Por sentido patriótico, tendría que dar su brazo a torcer”, asegura a este diario una fuente cercana al ‘expresident’. Esa lista de electores no concurriría bajo las siglas de ningún partido, sino que tendría una nueva denominación.

El vicepresidente del Govern y adjunto a la Presidencia de ERC, Pere Aragonès. (EFE)
El vicepresidente del Govern y adjunto a la Presidencia de ERC, Pere Aragonès. (EFE)

Las piezas, pues, están comenzando a ocupar sus trincheras en el tablero de juego. “Marcel Mauri [vicepresidente de Òmnium Cultural] solo obedece a ERC. Y la Asamblea Nacional Catalana no es de nadie, aunque tomará partido al final por la Crida, porque ve en esta posible jugada estratégica de Puigdemont su mejor salida”, añade la misma fuente.

La CUP, por su parte, se alinea con Puigdemont (aunque concurrirá en solitario a las elecciones), ya que ERC ha sido su ‘enemigo’ natural desde siempre. De hecho, los ‘cuperos’ jamás vieron a los republicanos con buenos ojos, entre otras cosas porque se disputan el mismo espacio electoral. El pasado 29 de julio, Sergi Sol, asesor del vicepresidente catalán, Pere Aragonès, publicaba un artículo en el que destacaba que el electorado más 'puigdemontista' “es, curiosamente, hoy, el de la CUP” y que JxCAT y los ‘cuperos’ pugnan por ver quién enarbola la ‘estelada’ (bandera independentista) más arriba. Y zanjaba la cuestión asegurando que ambos bandos se unen en su estrategia con el matiz de la desobediencia. Y se preguntaba porqué los ‘cuperos’ que tanto llaman a la desobediencia, no la practican: “Lo que no puede ser es que la desobediencia solo se predique y no se practique”. Y les recordaba que lo más eficaz en estos momentos es “acercar a más gente al independentismo que no querer pasar como el más independentista de todos los independentistas”. En otras palabras: les acusaba de muchos aspavientos, pero poca eficacia.

Vuelve la pinza Puigdemont-CUP

La dirigente Mireia Boya, miembro del secretariado de la CUP, exdiputada y posiblemente la próxima alcaldable por Barcelona, arremetía contra ERC: “Quizás queréis ampliar la base, pero, ¿a costa de romper puentes con nosotros y de dividir al independentismo? Eso hace vuestro asesor”. Como si el independentismo fuese un bloque uniforme y no estuviese dividido en mil reinos de taifas. La ‘cupera’, fiel a su estilo, entraba en el terreno personal y recordaba a Sol que todos le pagamos el sueldo como asesor de Vicepresidencia.

“Ahora que tenemos gobierno efectivo y silla asegurada, se ve que todos le pagamos un sueldo. ¿Para hacer qué? ¿Me lo puedes explicar, Pere Aragonès?”. Como si ella no llevase años cobrando del erario públic. Y le acusaba de “ensuciar” las siglas de Esquerra al tiempo que le espetaba: “Cínicos y rémoras republicanas, bien lejos”. La pinza entre la derecha soberanista y la ultraizquierda anticapitalista, pues, vuelve a estar en pleno funcionamiento. La maniobra que había iniciado Artur Mas atrayendo a Junqueras a la plataforma Junts pel Sí (JxSí) se reproduce ahora de una manera muy similar a la que se aplicó en el 2015.

Los afectos al 'expresident' saben que su candidatura tiene importantes carencias. Como es la repetición de JxCAT pero con otro nombre

Los afectos al 'expresident' saben que su candidatura tiene importantes carencias. Por ejemplo, tal y como ha sido planteada, es la repetición de JxCAT pero con otro nombre. En realidad, es un proyecto mucho más partidista y reducido que JxSí, el del 2015. Y, con respecto a JxCAT, no hay elementos nuevos. Además, sospechan que Puigdemont “llegó a su techo. En estos momentos, hay muchos independentistas que creen que no nos llevará a la independencia. En cambio, Quim Torra sí puede hacerlo porque tiene las manos libres y margen de maniobra, con los resortes del poder autonómico en sus manos”. Abona esta tesis no solo el hecho de que Puigdemont esté fuera de Cataluña e incluso de España, sino la propia trayectoria del ‘expresident’: “¿Sabía que su proclamación de la República era falsa? Posiblemente. No se puede proclamar una República pensando que tendrá una alfombra roja para llevarla a la realidad al día siguiente. Pero, de todos modos, hoy por hoy es el gran héroe”.

Por si fuera poco, ha comenzado a cristalizar a su alrededor un grupo de gente que ha hecho del cargo público su medio de vida. “Hay muchos que ya no quieren República, sino mantener su 'modus vivendi' diciendo que hacen una República con una autonomía. O sea, quieren vivir de la autonomía diciendo que construyen República”, critican.

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