Las trampas de Puigdemont contra ERC: de la 'guerra psicológica' al choque de trenes
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Las trampas de Puigdemont contra ERC: de la 'guerra psicológica' al choque de trenes

La orden en las filas de Puigdemont es también pasar en posicionamientos independentistas a ERC. No importa lo que digan los republicanos. Lo importante es ser más independentistas

Foto: Puigdemont, durante su discurso este sábado en Waterloo. (Reuters)
Puigdemont, durante su discurso este sábado en Waterloo. (Reuters)

Los partidarios del ‘expresident’ Carles Puigdemont no darán tregua a sus cordiales ‘enemigos’ de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Son socios de gobierno y de Parlament, pero entre ellos se ha desatado una ‘guerra’ sorda que incluye zancadillas, codazos y filtraciones interesadas. El principal agitador de esta situación es el sector más cercano a Puigdemont, que ha multiplicado los foros para simular que muchos colectivos apoyan al ‘expresident’ y forzar a ERC a integrar una lista única electoral bajo el mando único de Puigdemont.

La orden en las filas de Puigdemont es también pasar en posicionamientos independentistas a ERC. No importa lo que digan los republicanos. Lo importante es ser más independentistas, aunque a veces se produzcan situaciones casi grotescas o se acerque más el posicionamiento de JxCAT al ala radical de la CUP que a un partido central de consenso. “La tensión acumulada en los últimos meses ha descolocado a Puigdemont. Se fue de Berlín después de que un ciudadano le criticase su radicalismo. Eso le 'rompió'. Lleva encima una depresión enorme y por eso se fue a Hamburgo sin motivo alguno. En estos momentos, tiene poco que perder y busca el choque frontal con ERC para ganar espacio electoral. Necesita cuantos más apoyos mejor”, señala una fuente cercana al mandatario.

Un primer sondeo daba a la Crida Nacional per la República, el último 'invento' de Puigdemont, un 63% de los votos del sector independentista

Ese posicionamiento tiene dos motivos: minar a ERC por un lado y blindarse ante el Gobierno español por otro. No es lo mismo ser el fugado de un partido minoritario que ser el líder independentista catalán en el ‘exilio’. Con un apoyo masivo del independentismo, Puigdemont tendría más fuerza a la hora de negociar. Y en estos momentos, aseguran los que están a su lado, su prioridad es pactar su vuelta a Cataluña sin tener problemas con la Justicia.

De ahí que necesite como agua de mayo apoyos incondicionales para su proyecto. En las últimas horas, dos encuestas diferentes intentan amedrentar a los republicanos por sus sorprendentes resultados. El primero de estos sondeos daba a la Crida Nacional per la República, el último ‘invento’ de Puigdemont, un 63% de los votos del sector independentista, frente al 27% de la CUP, el 8% de ERC y el 2% del PDeCAT.

Ahora mismo, Puigdemont es el hombre y en ERC continúan mirando hacia otro lado. "Ya se lo encontrarán”, alertan los afines al sector del ‘expresident’. La segunda encuesta presentaba ligeros retoques en los porcentajes. Todos estos supuestos sondeos se han hecho circular durante los pasados días en un intento de presionar a ERC, en una velada amenaza sobre “lo que puede pasar”. Pero, en realidad, nadie sabe cómo se han realizado los sondeos ni quién los hizo, a pesar de su meticulosidad y de los diagramas que se distribuyen. El impresionante aparato propagandístico que Puigdemont ha montado en torno suyo difunde los datos, aunque luego esconde la mano sobre la autoría de los mismos. O sobre cómo se han confeccionado los resultados.

Guerra psicológica

Para este sector, los republicanos están aparentemente tranquilos porque las encuestas oficiales (y así se confirma en la última del Centro de Estudios de Opinión, el CIS catalán) les dan una sólida ventaja sobre Puigdemont, que puede bajar de cinco a siete escaños mientras Esquerra sube cuatro. “Están envalentonados por las encuestas y se permiten el lujo, pero habrán de comulgar si quieren tirar adelante”, advierten aun así los de Puigdemont. En otras palabras: o pasan por el aro y se rinden ante Puigdemont o les va a pasar lo mismo que en diciembre, que de favoritos en las encuestas acabaron en tercer lugar.

Desde ERC, son conscientes de esa presión, que atribuyen a una "guerra psicológica" para "doblegar a Esquerra a los intereses de Puigdemont"

Pero desde ERC son conscientes de esa presión, que atribuyen a una ‘guerra psicológica’ para “doblegar a Esquerra a los intereses personales de Puigdemont”. Y rechazan una lista unitaria y entrar en la Crida Nacional como meras comparsas: “Cada uno tiene su espectro político. El independentismo saldrá ganando si cada uno recogemos los votos que tenemos, porque hay gente de ERC que no votaría una lista donde va Puigdemont, al mismo tiempo que habrá gente que no votaría una lista donde van candidatos de Esquerra”.

JxCAT, no obstante, está dispuesta a jugar el todo por el todo. De momento, la consigna es marcar perfil propio y dejar en evidencia a ERC. Ha habido un episodio que visualiza mejor que nada esta estrategia: cuando el juez Pablo Llarena suspendió la condición de diputados de los imputados encarcelados o fugados, los grupos parlamentarios se lo tomaron medianamente con normalidad. Tras el congreso del PDeCAT, y después de que ERC hubiese sacado importancia al tema, fueron los hombres de Puigdemont los que pusieron el grito en el cielo ante el atropello. Nadie había dicho nada hasta el momento, pero en cuanto hubo una constancia fehaciente de la conformidad de ERC, denunciaron el atropello “antidemocrático” de la decisión y convirtieron el tema, que hasta entonces era normal y lógico, en un atentado “contra la dignidad democrática”. Y reclamaron al mismo tiempo que el Parlament, que preside el republicano Roger Torrent, desobedeciese al juez. El objetivo era poner en aprietos a ERC.

placeholder Quim Torra y Puigdemont, en Waterloo. (EFE)
Quim Torra y Puigdemont, en Waterloo. (EFE)

Fue una de las jugadas más sucias que JxCAT orquestó contra sus socios de gobierno, si dejamos al margen la mentira flagrante que pronunciaron desde el atril varios de los diputados próximos a Puigdemont respecto a que tenían un pacto con ERC para suspender a todos los diputados sancionados por Llarena menos a Puigdemont. “Juegan muy sucio. No se puede permitir que mientan de manera tan descarada en el Parlamento”, acusan desde las filas republicanas.

Una lista para presionar a ERC

“En estos momentos, la situación es delicada. No podemos negar que ha habido tiempos mejores, pero se está tratando de reconducir la situación”, admiten otras fuentes independentistas a El Confidencial. Una fuente cercana a Puigdemont señala a este diario que idearon "una lista de electores para presionar a ERC a integrar una lista única", pero admite también que no está claro que ahora se vaya a sumar a la Crida Nacional per la República. “No sabemos en estos momentos con quién podemos contar, porque hay mucha gente que no quiere la república, sino que su 'modus vivendi' se reduce a decir que quieren una república pero viven de la autonomía. De hecho, algunos movimientos de Puigdemont están empezando a escamar incluso a su círculo más íntimo”.

El ‘expresident’ ha vetado, al mismo tiempo, la aparición de un libro, escrito por un íntimo amigo suyo, en el que se narran con pelos y señales los entresijos políticos del Palau de la Generalitat del 23 al 27 de octubre. El relato no deja en buen lugar al ‘molt honorable’, ya que explica cómo cambió de parecer, por miedo a los suyos, en los últimos minutos, así como las amenazas que recibió de varios dirigentes políticos, entre ellos dos de los hombres fuertes de su propio Govern (actualmente encarcelados), que se desplazaron el día 26 de octubre, a primera hora de la noche, a la plaza de Sant Jaume para evitar que convocase elecciones y, consecuentemente, que proclamase la independencia. Al final, no hizo ni una cosa ni la otra.

Carles Puigdemont Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)
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