Puigdemont se juega perder la baza de las elecciones

Pulso entre Mariano Rajoy y Quim Torra por ver quién impone el marco legal en Cataluña

Torra se definió como “presidente custodio”. Ahora no llegará a eso y se quedará en presidente honorífico: ocupará el Palau, pero sin gobernar, al carecer de equipo de gobierno

Foto: Torra visita el certamen 'Temps de flors' de Girona este sábado. (EFE)
Torra visita el certamen 'Temps de flors' de Girona este sábado. (EFE)

Mariano Rajoy y Quim Torra están pugnando por ser quien impone el marco legal en Cataluña. Torra había defendido “la bifurcación”. Pero la bifurcación no es tal. Este sábado, Quim Torra anunció el decreto de restitución. Pero no se había publicado en el DOGC, porque con el 155 esta potestad depende del Gobierno español. Torra ha intentado imponer su marco a través de los medios de comunicación. Rajoy, a través de la legalidad. Por ahora gana Rajoy. El Govern de Torra, con sus dos presos y dos fugados, no podrá tomar posesión porque es preceptivo que antes el nombramiento haya sido publicado en el DOGC, y esto no pasará.

Desde el independentismo se acusa a Rajoy y al Gobierno español de prevaricación porque la publicación en el DOGC se considera un acto “debido”, no discrecional. Así lo defienden cuatro asociaciones jurídicas de Cataluña. Desde el Gobierno, se alega que no pueden avalar medidas de dudosa legalidad. En la práctica, esto supone la prolongación del 155 y que, por lo tanto, el Ejecutivo español sigue sin levantar la suspensión de la autonomía en Cataluña.

En estas circunstancias, Quim Torra no es solo un presidente de la Generalitat sin despacho —Carles Puigdemont no le permite utilizar el de presidente de la Generalitat—, también será un presidente sin Gobierno. Él mismo se definió como “presidente custodio”. Ahora no llegará ni a eso y se quedará en presidente honorífico: ocupará el Palau pero no podrá gobernar, al carecer de equipo de gobierno.

Sin embargo, la postura del Gobierno español también tendría avales. Así, el dictamen de Consell de Garanties sobre la modificación de la Ley de Presidencia ya advertía: “El ejercicio ordinario de las funciones del titular de la presidencia requiere ineludiblemente de su presencia en Cataluña y, si se dan las causas previstas, debe procederse a su suplencia o a la delegación de funciones (art. 67.8 y .9 EAC)”.

El Gobierno también podría encontrar razones jurídicas, y no pocas, para justificar la no publicación de los nombramientos

“Lo mismo cabe decir, 'a fortiori', de los consejeros o consejeras, ya que hay que entender que dicha presencia constituye un principio que les es aplicable como miembros del órgano superior colegiado que dirige la acción política y la Administración de la Generalitat; dicho principio lo recoge, de hecho, el artículo 20 LPGG, al prever que, cuando uno de los consejeros esté ausente, el presidente puede encargar el despacho ordinario de los asuntos y funciones que le corresponden a otro consejero. Ello significa que el funcionamiento a distancia del Gobierno no puede excusar la aplicación de los principios que rigen este tipo de órganos, en especial, el ordinario régimen de sesiones en su sede permanente y la suplencia o encargo de funciones en caso de ausencia”, sigue el dictamen. Por lo tanto, el Gobierno también podría encontrar razones jurídicas, y no pocas, para justificar la no publicación en el DOGC.

Josep Rull y Jordi Turull, antes de entrar en prisión. (Reuters)
Josep Rull y Jordi Turull, antes de entrar en prisión. (Reuters)

Refuerzo vía Senado

Algunas fuentes jurídicas han apuntado que una vía para el Gobierno podría ser volver a convocar al Senado para refrendar que no se publicase en el DOGC. Pero razones le sobrarían. El Estatut de Cataluña no prevé el Gobierno a distancia que Quim Torra plantea para cuatro 'conselleries': Salut (Toni Comín), Cultura (Lluís Puig), Presidència (Jordi Turull) y Territori (Josep Rull).

[Álbum: quién es quién en el nuevo Govern de Torra]

Al no publicarse en el DOGC, Mariano Rajoy bloquea la toma de posesión de los 'consellers' y Quim Torra se queda sin su Gobierno. Carles Puigdemont tendrá su presidente vicario, pero en la práctica no podrá gobernar ni decidir sobre nada.

Quim Torra visita a Carles Puigdemont en Berlín. (EFE)
Quim Torra visita a Carles Puigdemont en Berlín. (EFE)

Sin su principal baza

Además, Puigdemont pierde su principal baza. Sin Gobierno catalán, no se levanta el 155. Y Quim Torra, con su Generalitat de cáscara vacía, tampoco podrá convocar elecciones en la fecha que le diga Puigdemont. Sus planes para adelantar los comicios coincidiendo con el juicio en el Tribunal Supremo vuelan por la ventana. Rajoy seguirá teniendo la sartén por el mango.

Carles Puigdemont podría apostar por mantener el bloqueo institucional, pero se arriesga a perder la potestad de escoger la fecha de las elecciones

Fuentes cercanas a la Generalitat están estupefactas por la decisión de Rajoy. Con su talante, hubiera sido más predecible que esperase unos días a que la Sala de Apelaciones del Supremo suspendiese a los encausados. No ha sido así. Algunas fuentes apuntan a que la negativa de Quim Torra a pactar nada de su toma de posesión enfureció al Gobierno, que ahora le está pagando con la misma moneda. Al bloquear la toma de posesión de los 'consellers', le está haciendo pagar a Quim Torra por vetar a los miembros del Gobierno español en su toma de posesión esta semana. No habrá diálogo. Sí guerra judicial. Algunos 'consellers' afectados estudian demandar al Gobierno español por prevaricación.

En Madrid, esperan que Quim Torra ceda, que modifique su Gobierno y que recupere sus potestades. Puigdemont podría apostar por mantener el bloqueo. El propio Torra, mucho más débil psicológicamente que Puigdemont, según explican fuentes cercanas al nuevo presidente catalán, es una incógnita.

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