LA HISTORIA OCULTA DEL MÁXIMO MANDATARIO CATALÁN

Torra rechazó un cargo importante porque tenía que irse a vivir a Madrid

La abrupta salida de Torra de la multinacional de seguros para la que trabajaba fue muy distinta a como la intenta pintar

Foto: Quim Torra junto a Carles Puigdemont en Berlín. (EFE)
Quim Torra junto a Carles Puigdemont en Berlín. (EFE)

El actual presidente catalán, Joaquim Torra, rechazó un importante puesto en una multinacional porque tenía que irse a vivir a Madrid. La fobia a lo español le pudo. Su 'alergia' a lo hispano, a lo 'español', no es anecdótica. No es cuestión de seis tuits o de varias decenas de artículos sangrantes contra "los españoles". Lo suyo viene de fábrica. Es auténtico. Es cierto que vivió en Suiza y que fue ejecutivo en la compañía Winterthur. Otra cosa es lo que sucedió para que un buen día decidiese trasladarse a Cataluña y abrir poco después un (ruinoso) negocio editorial.

En un artículo publicado en 2010, el actual 'president' recordaba: "El pasado 16 de marzo hizo tres años que fui ejecutado al alba. Después de 18 años trabajando en una empresa de seguros, los nuevos propietarios, una multinacional con sede en París, decidieron prescindir de mis servicios. Tuvieron el elegante detalle de fusilarme mientras me encontraba con mi esposa y los niños viviendo en Suiza". Pero nada de eso era verdad.

Todo este relato es falso. La abrupta salida de Torra de la multinacional de seguros para la que trabajaba fue muy distinta a como la intenta pintar: en el año 2006, Axa anuncia que va a comprar Winterthur. En enero del 2007, comenzaron las negociaciones con los sindicatos para la fusión y la previsible amortización de puestos de trabajo. En aquel momento, Torra trabajaba en Suiza. Estaba en el país helvético con un grupo más de ejecutivos clasificados como "con alto potencial". En realidad, se estaban desarrollando y formando empresarialmente. Y estaban llamados a ocupar puestos de responsabilidad. Eran unos auténticos 'caballitos blancos' de la multinacional, unos privilegiados. Oficialmente la compañía ha declinado hacer ningún tipo de declaración sobre la situación personal de un exdirectivo.

En el mismo mes de enero de 2007, se creó un equipo especial en Madrid para pilotar la fusión. "Había que estudiar los elementos tecnológicos y humanos, las redes de distribución, los agentes, los corredores… era un equipo que debía reunirse cada 15 días", recuerda una persona que tenía entonces responsabilidades directas en el asunto.

Torra saluda a Roger Torrent tras tomar posesión de su cargo como 'president'. (EFE)
Torra saluda a Roger Torrent tras tomar posesión de su cargo como 'president'. (EFE)


"Tenía mucho potencial"

La dirección de ese equipo se le ofreció a Quim Torra "porque tenía mucho potencial. Sería, por así decirlo, el director de estrategia de la nueva compañía, que se consolidaba como la segunda del mercado en tamaño". Solo había un inconveniente: tenía que trasladarse a Madrid, aunque sus emolumentos podían llegar, en aquella época a casi 200.000 euros anuales brutos, contando fijos e incentivos.

Torra se opuso vehementemente y quiso acogerse a bajas incentivadas para el personal excedente que se había pactado con los sindicatos. "Pero él no era personal excedente. Nosotros le ofrecimos un puesto de alta responsabilidad y lo rechazó. Su puesto no estaba amortizado y no podía acogerse a los pactos a que habíamos llegado para con el personal laboral", admiten fuentes cercanas a la compañía en aquel momento.

Torra demandó a la aseguradora y la sentencia fue salomónica: le reconocieron una indemnización pero no como la que él quería

La cosa acabó mal: Torra demandó a la aseguradora y la sentencia fue salomónica: le reconocieron una indemnización pero no como la que él quería. "Ni lo fusilamos al alba ni lo traicionamos: le dimos todas las facilidades para reubicarse en la empresa y se le estaba ofreciendo un puesto de los más grandes. Fue él quien pidió irse de la compañía a pesar de que tenía una oferta espectacular en Madrid". Una versión, pues, totalmente diferente a la que el propio 'president' se ha encargado de publicitar.

Durante el juicio, el magistrado le tuvo que llamar la atención. Y todo porque Torra, un hombre muy vehemente, respondía a los testigos y les interpelaba como si estuviera en una tertulia de bar cuando no le gustaba lo que le decían. Hasta que el juez amenazó con echarlo de la sala si no se callaba.

Torra rechazó un cargo importante porque tenía que irse a vivir a Madrid

Lo cierto es que, una vez fuera de la compañía, escribió un libro titulado 'Ganivetades suïsses. Viatge (d’anada i tornada) al cor del management i del capitalisme salvatge' ('Navajazos suizos. Viaje (de ida y vuelta) al corazón del 'management' y del capitalismo salvaje'), en el que relataba su experiencia en el país helvético y explicaba anécdotas que supuestamente le habían pasado durante su etapa en la sede central de Winterthur. "Nada de lo que dice en el libro es cierto. Todo es inventado, pura fantasía. Ese libro es un libelo", explica a El Confidencial una persona que trabajó con él en aquella época y que vivió en primera persona el proceso de despido que cuenta en la obra.

Esta fuente destaca que en aquel tiempo "Torra no parecía un radical, ni mucho menos. Era una persona normal y corriente que no dejaba traslucir el racismo que ahora hemos conocido". O lo tenía muy escondido o desde aquel lejano 2007 ha cambiado mucho, intelectualmente hablando.

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