se suma a la supervisión de los CDR

La ANC vigilará a Torra: "No permitiremos que se imponga una falsa normalidad"

La entidad presidida por Elisenda Paluzie prepara acciones para una "presión constante" al Estado

Foto: Elisenda Paluzie, junto al vicepresidente de ANC, Agustí Alcoberro. (EFE)
Elisenda Paluzie, junto al vicepresidente de ANC, Agustí Alcoberro. (EFE)

“Es preciso construir la república sobre la base del espíritu del 1 de octubre. No podemos permitir que se imponga una falsa normalidad y, si se acaba creando un Gobierno autonómico, tendremos que estar atentos para evitar derivas autonómicas”. La advertencia no es de un cualquiera. Es, nada más y nada menos, que de Elisenda Paluzie, la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Al próximo ‘president’, Quim Torra, se le multiplican así los vigilantes: no solo está en el punto de mira de su antecesor, Carles Puigdemont, sino de los comités de defensa de la república (CDR), que le movilizarán la calle, y ahora también de la ANC, el otro gran protagonista del ‘agitprop’.

Paluzie, en un artículo escrito para ‘Diari Jornada’, un nuevo medio digital que comenzó a publicarse como diario esta semana, insiste en marcar el camino que debe seguir su amigo Quim Torra. Se queja de que “los partidos independentistas mayoritarios están tocados, con los principales líderes en prisión o el exilio, y piden una tregua para recuperar fuerzas. Tienen miedo de afrontar desobediencias que puedan encausar más dirigentes. Es comprensible, pero puede ser un error político porque muestra al Estado español que la estrategia de la represión da resultado”.

Ante ello, propone más tensión. “La república no se puede dejar en el cajón, como si no se hubiese declarado nunca y como si no hubiese una mayoría independentista porque, aunque no es demasiado amplia, está, y en un contexto como el de Escocia habría supuesto nuestra independencia”.

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie (i), departe con el abogado de Carles Puigdemont, Jaume Alonso, en los pasillos del Parlament. (EFE)
La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie (i), departe con el abogado de Carles Puigdemont, Jaume Alonso, en los pasillos del Parlament. (EFE)

Asumir los costes de la transición

La dirigente de la ANC se queja de que no se hubiese seguido la senda rupturista “hace seis meses. No se trata de buscar culpables, ni de destapar miserias, sino de entender los elementos que fallaron”. En este sentido, apuesta por seguir trabajando “de manera constructiva en estrategias de soberanía económica que nos permitan y minimicen la presión de los poderes económicos que, en octubre, tuvieron un papel importante. Es preciso conseguir que la mayoría de nuestra población sea inmune a las campañas del miedo económico, al mismo tiempo que hay que prepararla mejor para asumir los costes de la incertidumbre de la transición”.

La estrategia de Paluzie coincide punto por punto con la de Piugdemont: más tensión en la calle y no variar la hoja de ruta para acabar en ruptura sí o sí. En una entrevista al diario valón ‘Le Soir’ el pasado 9 de mayo, la presidenta de la ANC aseguraba que los “presos políticos” catalanes “son tratados como terroristas”. El día anterior, una delegación encabezada por ella se había reunido en la casona de Waterloo calificada como la “sede del Govern legítimo de Cataluña”, con los consejeros fugados Toni Comín, Lluís Puig y Meritxell Serret.

Imagen de la manifestación convocada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) en Barcelona en el mes de marzo. (EFE)
Imagen de la manifestación convocada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) en Barcelona en el mes de marzo. (EFE)

Más tensión en la calle

Este sábado, el secretariado nacional de la ANC se reunió en Tortosa, donde aprobó una línea dura estratégica que pasa por una pirueta intelectual: considera que el Govern que presidirá Quim Torra es “estrictamente autonómico” y, por tanto, no lo consideran legítimo. Es más, según la delirante teoría de la cúpula de la ANC, este Govern habrá de “estar vinculado políticamente al Govern del exilio y al 'president' del Consell de la República”. En otras palabras, se degrada al Gobierno que elija el Parlamento catalán a la condición de títere en manos de Puigdemont. Habrá que ver si el nuevo ‘president’ está de acuerdo en despojar de la dignidad correspondiente al mandatario que ocupe el Palau de la Generalitat en el futuro próximo.

La ANC, paralelamente a lo que puedan hacer otros actores, como Òmnium Cultural o los CDR, se compromete a movilizar la calle para aumentar la tensión social. “Con el objetivo de proponer acciones concretas de ayuda y apoyo a las personas presas, exiliadas y represaliados en general, y para que el resto de la entidad se pueda dedicar al objetivo de la república, se ha acordado crear un grupo de enlace para proponer acciones específicas de presión constante al Estado, y en concreto a la clase política y a la oligarquía económica que la sostiene, en coordinación con otras entidades ya existentes, como la Asociación Catalana por los Derechos Civiles y la Crida per la Llibertat, entre otras”.

Otro de los ejes de actuación aprobados este fin de semana es el refuerzo de las estructuras internacionales, a las que se insuflarán recursos económicos, técnicos y humanos “para llevar a cabo el plan programático de 2018”. Todo un derroche de activismo del que oiremos hablar durante los próximos meses.

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