Investidura Cataluña 2018: Luz verde de la CUP: Quim Torra será el ‘president’ vigilado de cerca por los CDR
consell polític de la formación

Luz verde de la CUP: Quim Torra será el ‘president’ vigilado de cerca por los CDR

La abstención ha sido la opción ganadora en la votación interna del consejo político de la CUP celebrado en Cervera y es imprescindible para que mañana sea investido Torra

Foto: El consejo político de la CUP, durante su reunión en Cervera (Lleida). (EFE)
El consejo político de la CUP, durante su reunión en Cervera (Lleida). (EFE)

Luz verde para que Quim Torra sea el nuevo ‘president’ de la Generalitat. La CUP no pondrá trabas a que así sea, pues que así o decidió su consejo político y su grupo de acción parlamentaria, reunidos este domingo en la localidad de Cervera. Un comunicado de los anticapitalistas explica que esta formación mantendrá su abstención, por lo que Torra podrá contar, en segunda votación con los 66 votos de JxCAT y de ERC, suficientes para contrarrestar los 65 votos en contra de la oposición. El presidenciable ya no necesita la mayoría absoluta y su camino hacia el sillón presidencial está expedito. Ya es, prácticamente, el ‘semipresident’ de Cataluña, el hombre que gobernará para media Cataluña. La otra media, visto lo visto y oído lo oído, no tendrá quien la quiera.

Lluc Salellas, portavoz de la CUP, fue el encargado de hacer pública la decisión de la formación. Argumentó que en los últimos meses tanto JxCAT como ERC cedieron en sus planteamientos y retrocedieron sobre “los objetivos que se habían conseguido en el otoño para materializar la República cuanto antes. Ese retroceso hace imposible que demos apoyo a la investidura”, subrayó Salellas. El partido, sin embargo, considera que existe una feroz “lucha represiva del Estado español” contra el independentismo y, por ese motivo, se solidarizan con sus compañeros de ‘procés’ y no bloquearán la investidura.

Un escueto comunicado de la formación critica también que el programa de gobierno de JxCAT y ERC “no avanza en la construcción de medidas republicanas ni sociales” y ante este “giro autonomista” de los dos partidos mayoritarios, la CUP asume el rol de “oposición activa, trabajando, dentro y fuera de las instituciones, para generar un nuevo ciclo del movimiento independentista que reformule y ensanche alianzas y complicidades, construyendo unidad popular republicana para poder llegar a abrir un nuevo ciclo rupturista y de autodeterminación, en Cataluña y en el conjunto de los Països Catalans”. En realidad, esperan que Torra, una vez sea inquilino de la Generalitat, ceda en algunos aspectos, especialmente en la creación de la Asamblea de Cargos Electos y en que asuma la desobediencia y la unilateralidad como norma de conducta de su Govern.

Vigilado por miles de ojos

Hasta entonces, aunque la CUP no lo diga públicamente, Torra estará vigilado por miles de ojos. No solo por los de Carles Puigdemont, que es el que va dictando la agenda de gobierno y avanzando las decisiones del futuro ‘president’: los Comités de Defensa de la República (CDR) tampoco le sacarán ojo de encima. Serán los instrumentos de vigilancia y presión en la calle. Desde el sábado por la noche, los CDR han estado preparando su estrategia. Y su próximo acto público despeja dudas: una concentración para este lunes a las puertas del Parlament. La intención es llegar una hora antes de que empiece el pleno que ha de elegir a Quim Torra como ‘president’.

Será el modo de mandarle una primera advertencia. Se leerá un manifiesto-comunicado y se dará “un aviso y encendido de la traca de inicio del Proceso Constituyente”. El otro gran objetivo de esta concentración es calibrar fuerzas: “Recuperar el espíritu del 1-O. Defender pacíficamente y hasta el final la convocatoria es defender la República”, dicen en una de sus comunicaciones internas los CDR.

Votación a mano alzada en el consejo político de la CUP en Cervera. (EFE)
Votación a mano alzada en el consejo político de la CUP en Cervera. (EFE)

En esa comunicación, uno de los comités señala que “lo que el pueblo comienza, el pueblo lo acaba”. Y detalla: “Los comités tomamos las riendas de la construcción de la República catalana. Iniciamos, pues, el proceso constituyente desde las plazas y las calles de los pueblos de Cataluña. Convencidos, demostraremos que el pueblo no ha fallado ni fallará”.

Los CDR son el instrumento en manos de la CUP para movilizar la calle. Gracias a ellos se abrieron los colegios electorales el pasado 1 de octubre y se llevaron a cabo dos huelgas ‘generales’. Ahora serán el ojo del Gran Hermano que vigilará al nuevo ‘president’ para que cumpla sus compromisos. El líder de la CUP en el Parlament, Carles Riera, echó en cara a Torra, durante su intervención en la sesión de investidura de este sábado, que “hoy se nos presenta una candidatura para que el Estado la acepte y el Borbón la rubrique, un acto de vasallaje que en sentido contrario al 1 de octubre”. Y recordaba a Torra que “ustedes saben tan bien como nosotros que solo con la desobediencia y la unilateralidad lograremos la efectividad de la República”.

La CUP asume el rol de “oposición activa, trabajando, dentro y fuera de las instituciones, para generar un nuevo ciclo del movimiento"

El dirigente ‘cupero’ admitía que Torra concurre con un “programa neoliberal” que, “para acabar de adobarlo, habrán de implementar con las finanzas intervenidas y en un más que probable escenario internacional de crisis económica y financiera del capitalismo global que nos condena a la precariedad”. Riera le reclamó, como gesto de buena voluntad que el primer acto de soberanía habría de ser “la actualización y aplicación de todas las leyes y decretos impugnados por el TC” y “una asamblea de electos” (el Parlamento paralelo ya anunciado varias veces por El Confidencial) que podría ser “el inicio de una nueva institucionalidad de la República que, junto con la movilización civil, podrían reforzar la dinámica destituyente del régimen del 78 y constituyente de la República, en un marco de ruptura democrática con el Estado”.

Súplica a la CUP

Torra, en su discurso de investidura, ya dejó caer que “arrancar la legislatura nos da fuerza para poner en marcha todas las vías de acción política republicanas, aquí y en el exilio: la Asamblea de Cargos Electos, en el interior, y el Consell de la República en el espacio libre de Europa”. Torra ya es prisionero de sus palabras y de sus promesas. Y ya es virtualmente el candidato de media Cataluña. Fue un guiño, una primera concesión, una primeriza promesa para que le dejen investirse.

Luz verde de la CUP: Quim Torra será el ‘president’ vigilado de cerca por los CDR

Pero eso es también su cárcel. En su última asamblea, el grupo Endavant-OSAN, el núcleo más duro de la CUP, aprobó un documento estratégico que anuncia que las políticas a desarrollar por los independentistas están basadas en “reivindicar la movilización de masas experimentadas el 1 de octubre como base de la lucha popular por la liberación nacional, de clase y feminista de los Països Catalans” y en “socializar la necesidad de construir contrapoder popular e institucionalidad alternativa”. Ahí es donde se incardina la creación del Consejo de la República y de la Asamblea de Electos, dos órganos que pretenden ser de representación, que sustituyan al Parlamento catalán pero formado sólo por independentistas. Esta peligrosa deriva del secesionismo catalán convierte a todo el movimiento soberanista en un fenómeno excluyente y racista de consecuencias imprevisibles.

El diputado de la CUP Carles Riera durante su discurso en el pleno de investidura de Torra. (EFE)
El diputado de la CUP Carles Riera durante su discurso en el pleno de investidura de Torra. (EFE)

Riera, en su alocución de este sábado, también dio un ultimátum: “El 1 de octubre, el 3 de octubre y el 8 de noviembre no sólo desbordamos al Estado, sino que fueron momentos de autoorganización popular y de desobediencia civil, que plantearon un reto democrático internacional y que sobrepasaron también al conjunto de los actores políticos catalanes, cuestionando incluso la propia hegemonía, las propias relaciones de poder en el seno del independentismo”. Se trata de una alusión directa al papel que los CDR ejercieron durante esas jornadas, como guardianes en la calle de las exigencias rupturistas,fuera del control incluso de la Policía autonómica. O sea: las milicias populares del independentismo pueden volver a actuar y a controlar la situación; ése es el mensaje implícito que se desprende.

El papel de los duros

Para la CUP, no está todo perdido. Los antisistema detectan un factor importante: la decisión de JxCAT y de ERC de “abandonar la vía de la desobediencia y de la unilateralidad, al menos hasta el momento, opción que esperamos que rectifiquen”. En su última asamblea, el núcleo duro de la CUP aprobó una estrategia basada en un programa político “de Unidad Popular para el conjunto de los Països Catalans”. Ese programa pivota sobre tres ejes: “el feminismo de clase como un elemento transversal del programa; la reapropiación de los diversos ámbitos de soberanía; y el ejercicio del derecho de autodeterminación de los Països Catalans”.

En uno de sus puntos, expresa que “cada día es más necesario intervenir de forma efectiva en el movimiento obrero, con el incremento de la sindicación, con el refuerzo y el apoyo a la Coordinadora Sindical Obrera (COS), como organización que, al formar parte de la izquierda independentista, pueda tener un planteamiento sociopolítico que permita ir más allá de la mera reivindicación economicista, así como también en todas las luchas sindicales combativas”.

Endavant se reserva para sí un papel activo en la construcción de la República, manteniendo “un carácter de organización revolucionaria autónoma para intervenir sobre todas las esferas del conflicto, activar otras, agudizar las que existen y plantear análisis y propuestas revolucionarias para cada momento concreto”. No habrá descanso en esa lucha. “Militar en Endavant quiere decir necesariamente conocer y participar activamente en los debates políticos, leer los materiales que generamos, plantear los desacuerdos o los acuerdos en las asambleas, construir las decisiones con la mayor capilaridad nacional posible, formar parte de las decisiones y, en consecuencia, actuar todos a una en la materialización de sus conclusiones. (…) en definitiva, militar significa ser agentes politizadores de la realidad que nos envuelve y para hacerlo en clave colectiva, de acuerdo con unos objetivos colectivos, nos desarrollamos como organización”. Serán los autonombrados guardianes de la revolución. O algo parecido.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
40 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios