las próximas semanas se intensificarán los actos cívicos

La manifestación no influirá en la hoja de ruta del independentismo

La evidencia de una menor afluencia de manifestantes, no obstante, se paliará, en el futuro, con una multiplicación de acciones para difundir la ‘primavera catalana’

Foto: Manifestación convocada este domingo en Barcelona por Espai Democràcia i Convivència. (EFE)
Manifestación convocada este domingo en Barcelona por Espai Democràcia i Convivència. (EFE)

El independentismo no variará su estrategia tras la manifestación de este domingo. En realidad, la asistencia no fue la deseada. Los 750.000 participantes que decían los organizadores fueron rebajados a 315.000 por la Guardia Urbana, que históricamente es muy generosa con las cifras de los actos soberanistas. Pero aún esa cifra parece muy alta si realizamos una simple transposición de superficie ocupada por asistentes/metro cuadrado. Con esa simple operación matemática, el número no llega a los 200.000.

De todos modos, no puede considerarse que la manifestación haya sido un fracaso, al revés: después de seis años de continuas y agotadoras manifestaciones, juntar a centenares de miles de personas es un mérito. La Asamblea Nacional Catalana (ANC), una de las principales entidades que conforman el Espai Democràcia i Convivència (la plataforma supuestamente transversal que había convocado en esta ocasión, en nombre de una docena de entidades), señaló en la tarde del domingo, por medio de un comunicado, que fue una “manifestación multitudinaria”, aunque bien es verdad que la Asamblea nunca puso cifra, oficialmente, a las manifestaciones. Tampoco Òmnium Cultural, otra de las entidades que forman la plataforma, quiso poner cifra: solo admitió que la manifestación “llenó hasta los topes la avenida Paralelo de Barcelona”.

De todos modos, no puede considerarse que la manifestación haya sido un fracaso, al revés: juntar a centenares de miles de personas es un mérito

La evidencia de una menor afluencia de manifestantes, no obstante, se paliará, en el futuro, con una multiplicación de acciones para difundir la ‘primavera catalana’. Porque, según apuntan fuentes independentistas a El Confidencial, las movilizaciones no se quedarán aquí. “Esto no es flor de un día y si hemos llegado hasta aquí, llegaremos hasta donde haga falta, porque la meta es conseguir que el Estado se siente a negociar. Pero, cuidado, siempre utilizaremos medios no violentos para conseguirlo”, subrayan las fuentes.

La ANC mantendrá actos casi a diario, repartidos por toda la geografía catalana, para exigir “la libertad de los presos y los exiliados políticos”. Sus acciones irán desde concentraciones (este mismo lunes en Barcelona, Badalona y Sant Cugat, o en diversas poblaciones como Girona, Valls o Premià de Mar durante los días siguientes) hasta charlas o caminatas (en Barcelona el 20, o en Badalona el 30 de abril).

Manifestación en Barcelona

Algo similar pasa con Òmnium, que este lunes tiene previsto un acto en apoyo de Jordi Cuixart en Sabadell con la participación de varios escritores. En las próximas semanas, esta entidad realizará talleres, actos y concentraciones en localidades como Cerdanyola, Barcelona, Teià, Rubí, Manresa, Esplugues, Vic, Tarragona, Terrassa, Cabrils, Reus, Manresa, Sant Feliu de Llobregat…

Hoja de ruta con dos vertientes

De hecho, la hoja de ruta soberanista tiene dos vertientes: la político institucional y la social. La primera es la que se aplica en torno a la formación de Gobierno y desde las instituciones y partidos políticos. La social es la que se llevará a cabo en las calles. Y en esta tienen un especial protagonismo las entidades independentistas, como ANC, Òmnium y los comités de defensa de la república (CDR). El ‘timming’ de los partidos seguirá su curso normal, ajeno a lo que se cueza en las calles. Pero las entidades sociales no están dispuestas a aflojar; al revés, calculan que la intensidad de las acciones irá en aumento hasta que se haya formado Gobierno. Luego quedará todavía “la libertad de los presos, la retirada de las acusaciones que pesan sobre ellos y sobre los ‘exiliados’ y, a partir de ahí, encontrar una vía política para solucionar el conflicto”.

Incluso el líder de ERC, Oriol Junqueras, en una carta a su partido escrita desde la cárcel este sábado, redundaba sobre ese punto: “La formación del Govern, la recuperación de las instituciones, es una necesidad. Es cierto que no es suficiente. Pero es, en cambio, un paso imprescindible para avanzar. Sin Govern, sin recuperar las instituciones, somos más débiles”.

La ofensiva social, por su parte, se canalizará a través del Espai Democràcia i Convivencia solo en determinadas ocasiones, ya que las organizaciones que lo integran, como las anteriormente citadas, llevan su propio ritmo. La ANC, por ejemplo, ya dijo la pasada semana que “al margen de la estrategia jurídica, es fundamental la respuesta política al embate democrático [del Estado español]”. Su intención es seguir presentando batalla para que pueda ser investido como ‘president’ Carles Puigdemont, “ilegítimamente destituido”. Además, considera que “esa investidura es la que internacionaliza mejor nuestra causa y refleja mejor el sentimiento mayoritario del electorado independentista”.

Instante de la manifestación en Barcelona celebrada este domingo. (EFE)
Instante de la manifestación en Barcelona celebrada este domingo. (EFE)

Queda en el aire, sin embargo, la incógnita de cuál será el papel de estas organizaciones, que hasta ahora siempre se habían escorado hacia la estrategia y las tesis de la antigua Convergència. Lo cierto es que desde la CUP denuncian el ‘pressing CUP’ practicado “por ERC y por JxCAT” para que los anticapitalistas apoyen al candidato que les pongan encima de la mesa. Pero, en realidad, lo que hay es una maniobra envolvente de Carles Puigdemont para aislar a Esquerra y ponerla en el disparadero como la culpable de que todavía no haya Gobierno en Cataluña. Pero el posicionamiento de la ANC y de Òmnium de apoyo implícito a Puigdemont deja en una posición de debilidad a ERC y puede hacer decantar la balanza soberanista para que solo recoja los frutos una fuerza política: JxCAT. O eso es, al menos, lo que parece. De ese modo, Puigdemont y su grupo político no solo podrán dominar la escena política, sino también la movilización de la calle, para utilizar a conveniencia la protesta popular en momentos clave.

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