Independencia de Cataluña: Los radicales de JxCAT abogan por dejar el Parlament y abandonar las instituciones
Un sector de diputados considera tibia a Artadi

Los radicales de JxCAT abogan por dejar el Parlament y abandonar las instituciones

Este grupo estaría encabezado por los diputados Aurora Madaula y Francesc Dalmases y encajaría con la línea que defiende la nueva presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie

Foto: El portavoz de JxCAT, Eduard Pujol, (d) y la diputada de la formación Aurora Madaula. (EFE)
El portavoz de JxCAT, Eduard Pujol, (d) y la diputada de la formación Aurora Madaula. (EFE)

Un sector del grupo parlamentario de JxCAT aboga por salir del Parlament, abandonar las instituciones y romper con el parlamentarismo, lo que supondría no presentarse a las elecciones autonómicas de nuevo si estas las vuelve a convocar Mariano Rajoy a causa de que siga en vigor el artículo 155 de la Constitución, que mantiene suspendida la autonomía en Cataluña. Se trata del grupo de parlamentarios más identificados con el 'expresident' Carles Puigdemont y que interpretan la vía legitimista de su candidatura de la manera más radical, según apuntan fuentes de esta candidatura.

La radicalización de este sector se ha agudizado con la detención de Puigdemont en Alemania. Estos diputados consideran tibia a Elsa Artadi, quien sigue siendo la persona más cercana al líder de la candidatura. Esta desconfianza se ha hecho más patente desde que se han iniciado los movimientos por parte de la propia portavoz de JxCAT para sustituir al político encarcelado como candidata suplente a presidir la Generalitat, lo que se denomina 'el plan D', ya que vendría después de los planes previos representados por las fallidas investiduras de Puigdemont, Jordi Sànchez y, por último, Jordi Turull.

Este grupo más extremista estaría encabezado por los diputados Aurora Madaula y Francesc Dalmases y encajaría también con la línea que defiende la economista y nueva presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie: que cuanto más dure el bloqueo político en Cataluña, mejor para la causa independentista. Es difícil saber en este momento cuántos diputados los secundarían y si por número podrían suponer una minoría de bloqueo que hiciese imposible cualquier investidura de un 'president' soberanista, tal y como detallan fuentes de partidos independentistas.

Se da la circunstancia de que Madaula ya había movido pieza en el pasado en previsión de futuros movimientos radicales de Puigdemont. Así, fue ella la responsable de registrar la asociación Tots per la República, que debía servir de plataforma legal en caso de que el 'expresident' decidiese romper con sus socios del PDeCAT. Tots per la República ha quedado en vía muerta con el encarcelamiento de Puigdemont y ahora todo el foco se encuentra fijado en si el líder independentista es extraditado o no de Alemania.

Todos estos movimientos denotan la fragilidad de JxCAT, un artefacto político improvisado en el último momento y levantado alrededor de la figura de Carles Puigdemont, y gracias al cual se apuntó una sorprendente victoria el 21-D dentro del bloque soberanista. También son una prueba de cómo los reveses judiciales están minando la cohesión del bloque soberanista. De hecho, la retirada de las instituciones supondría una reacción y una muestra de rechazo a las decisiones contrarias a sus intereses que el independentismo está cosechando en los tribunales.

Jordi Sànchez como ideólogo

En todo caso, la vía de echarse al monte por considerar que España no tiene arreglo ni voluntad de buscar una solución democrática en Cataluña ya había sido apuntada en un precedente. Cuando Jordi Sànchez retiró su candidatura el pasado 21 de marzo, remitió una carta a Roger Torrent, presidente del Parlament, en la cual ya apuntaba esta inquietante posibilidad. Así, en un párrafo de la misiva se expresaba: “Debemos defender conjuntamente y sin excepciones que el Parlament sea el espacio donde todas las voces, opiniones y propuestas puedan ser expuestas y escuchadas. Si la autocensura o la tutela 'ex ante' proveniente del exterior se apodera del Parlament, lo único que nos quedará por hacer será abandonar el hemiciclo y aceptar la derrota del parlamentarismo democrático”.

Jordi Sànchez ya había apuntado para el soberanismo la vía de abandonar la instituciones en la carta de renuncia que hizo llegar a Roger Torrent

Esta radicalidad tendría un punto de coherencia, sobre todo en el aspecto de que si Puigdemont es el presidente legítimo, no tiene sentido presentarse a una elecciones supuestamente ilegítimas. El argumento que utilizó JxCAT el 21-D fue que su presencia era lo que hacía las elecciones legítimas. Sin embargo, al concurrir en los comicios, el soberanismo también se obligaba a cumplir unas determinadas normas de juego.

Riesgos de fractura

Hasta ahora, el riesgo de fractura de JxCAT había sido siempre una ruptura con el PDeCAT. Hace meses que las relaciones entre Artadi y la dirección del partido son malas. Sin embargo, en este momento, Elsa Artadi ha de lidiar con un doble peligro: que JxCAT se rompa por la derecha, formando el PDeCAT grupo propio; o por la izquierda, con la fuga de los diputados que abogan por dejar la cámara catalana y focalizar toda la oposición en la movilización callejera.

La fantasía de los promotores de esta iniciativa es arrastrar a todo el soberanismo. Pero la misma parece muy poco probable. ERC se ha erigido en el nuevo partido de orden que quiere formar Gobierno cuanto antes y levantar el 155. El PDeCAT se ha alineado con esta posición. Y la propia Artadi y el grueso de sus 22 diputados también apuestan por seguir y que la legislatura sea larga. Solo los 'cupaires' de Carles Riera podrían comprar un estrategia tan radical. Y en esta legislatura nunca lo han planteado en público.

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