EL SOBERANSIMO ‘FICHA’ OTRA VEZ A LAS GRANDES CENTRALES

El independentismo tensa la cuerda en UGT y CCOO por apoyar el segundo 'procés'

La deriva independentista está creando tensiones en diversas organizaciones catalanas. Las últimas tienen como protagonistas a los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, que se han vuelto

Foto: El presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent (c), durante la reunión mantenida esta tarde con los secretarios generales de CCOO de Cataluña, Javier Pacheco (d) y de la UGT de Cataluña, Camil Ros (i). (EFE)
El presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent (c), durante la reunión mantenida esta tarde con los secretarios generales de CCOO de Cataluña, Javier Pacheco (d) y de la UGT de Cataluña, Camil Ros (i). (EFE)

La deriva independentista está creando tensiones en diversas organizaciones catalanas. Las últimas tienen como protagonistas a los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, que se han vuelto a enganchar al carro del 'procés' y forman parte del nuevo 'invento' del soberanismo para “ensanchar la base social” del independentismo: el Espai Democràcia i convivència, una plataforma impulsada por el presidente del Parlament, Roger Torrent, para visualizar que el clamor separatista es transversal y está apoyado por todos los sectores y organizaciones “democráticos”.

Esta plataforma es la reedición del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir que se inventara Artur Mas y que acabó como el rosario de la aurora, con algunos de sus integrantes renegando de la manipulación ideológica practicada en su interior. Ahora, en esta nueva etapa, Cataluña comienza el 'procés 2' y aquella plataforma 'transversal' se ha reencarnado en este 'espai', aunque con muchos menos actores. La plataforma tiene como objetivo dar “una respuesta unitaria en defensa de las instituciones catalanas, los derechos fundamentales, el derecho que tiene el pueblo catalán a decidir su futuro político y la democracia”.

Denuncia la “vulneración de los derechos fundamentales y las libertades democráticas”, así como “la polarización social producida en la actual situación, del país”. De ahí que se constituya en “un espacio plural y unitario para defender las instituciones de Cataluña y los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos”. Asimismo, se comprometen sus integrantes a “responder de manera coordinada ante cualquier acción que conculque los derechos fundamentales y a trabajar por la convivencia, la cohesión social y el diálogo. Ante estos hechos, no descartamos ninguna forma pacífica de movilización y respuesta de país”.

Esa transversalidad, sin embargo, es solo papel mojado, una entelequia. Quienes forman el Espai son los de siempre, alineados ideológicamente con un bando: Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural, LaFede.cat, el Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña (CNJC), la Asociación de Actores y Directores Profesionales de Cataluña (AADPC), la Confederación de Asociaciones de Vecinos de Cataluña (Confavc), la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Cataluña (Fapac), CCOO y UGT.

Esta composición sitúa a la nueva plataforma muy lejos de la transversalidad política que pretende. Todas ellas son instituciones claramente alineadas con las tesis soberanistas durante los últimos años. Por el contrario, no hay ni una sola organización 'constitucionalista' o neutra en el más amplio sentido de la palabra. Por si fuera poco, en el listado del grupo impulsor, la UGT desaparece del mapa.

Partidos por la mitad

“Existe una fuerte controversia interna en el sindicato porque esta es una operación política y el sindicato debe servir a otros intereses. De hecho, no hay ni un solo punto laboral que pueda justificar la presencia de la UGT en la creación de una plataforma independentista”, explica a El Confidencial una fuente interna de este sindicato. De hecho, el secretario general de la UGT catalana, Camil Ros, es un veterano militante de ERC, lo que añade presión a la cúpula ugetista para ser más cautos y apoyar maniobras separatistas puramente políticas.

Los secretarios generales de CCOO y UGT, Javier Pacheco y Camil Ros respectivamente, se reunieron con Torrent justamente antes de formalizar su presencia en el nuevo Espai. Fue su contribución a la causa. Pero dentro de las respectivas organizaciones hay polémica. La dirección de la UGT, según fuentes de esta central, “está dividida por la mitad entre los que defienden participar en las movidas independentistas y los que no”. En Comisiones pasa otro tanto de lo mismo.

El temor es que vuelvan a producirse ahora bajas en cadena, como hace unos años: cuando UGT decidió entrar como integrante en la plataforma de apoyo al 'procés' que montó Artur Mas, las bajas se contaron por centenares e incluso una de sus federaciones, la de Hostelería, se quedó en cuadro. ¿Puede pasar ahora lo mismo? “No lo sabemos”, afirman. Pero también existe el temor a que se pueda producir el efecto contrario: que los independentistas irredentos opten por un sindicato ‘alineado’ con el separatismo. No obstante, reconocen que “eso ya es más difícil, porque los servicios, la cobertura y la ayuda que le pueden dar los sindicatos mayoritarios son mucho mayores que los de los sindicatos minoritarios”.

El brazo social de la ANC

En los círculos políticos catalanes, no obstante, se hace hincapié en que el Espai será el brazo social de la ANC, que se encargará de controlar y dirigir las actuaciones del mismo. Según algunas fuentes, el poco eco social de las últimas acciones de la Asamblea (como los ayunos solidarios que se llevan a cabo en los Capuchinos de Sarrià y que han pasado con más pena que gloria) ha puesto en alerta a la gran organización cívica, que ahora comienza nueva etapa con su recién estrenada presidenta, Elisenda Paluzie.

En el punto de mira, por ahora, está la materialización de actos que vuelvan a poner a la ANC en boca de todos. Entre estas acciones, se cuentan los ‘dinars populars’ o ‘comidas populares’, en las que se invitará a las caras conocidas del ‘procés y que deberán contar con el apoyo de distintas asociaciones y de los Comités de Defensa de la República (CDR). Otra de las acciones planeadas es una gran manifestación “en defensa de los derechos y libertades” prevista para el próximo 15 de abril en Barcelona. Este jueves, la ANC decidió convocar para el próximo 1 de abril una manifestación de apoyo a Puigdemont en la Puerta de Brandenburgo, en el corazón de Berlín, bajo el lema ‘Por una solución política: libertad presos políticos catalanes’.

Con esa demostración de fuerza, la ANC quiere conmemorar que hará seis meses que los Jordis (Jordi Sànchez y Jordi Cuixart) están presos en la cárcel y, además, será un ensayo para comprobar la capacidad de movilización que tiene la entidad de cara a una primavera que se presenta ‘caliente’. Para poder movilizar a cientos de miles de personas, necesitan la colaboración de todas las organizaciones posibles y un caldo de cultivo que se irá creando a partir de la Semana Santa con movilizaciones y, posiblemente, con una huelga general o ‘huelga de país’ convocada por un sindicato minoritario pero que es la excusa para ensayar nuevas técnicas de lucha callejera y de movilización de masas. En esa estrategia, el apoyo de CCOO y UGT es fundamental, aunque la misma división interna evitará que ambas centrales mayoritarias se sumen a ese ‘paro de país’ impulsado por los radicales.

Cataluña

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