presiones para que el 'expresident' deje el acta

El soberanismo se parte: Puigdemont, CUP y ANC vs. Junqueras, Torrent y PDeCAT

En el bando de Junqueras están ERC, el presidente del Parlament, Roger Torrent, el PDeCAT de Marta Pascal y la asociación Òmnium Cultural. A Puigdemont le apoyan la ANC y la CUP

Foto: Fotografía de archivo del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (d) y el exvicepresidente del Govern Oriol Junqueras. (EFE)
Fotografía de archivo del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (d) y el exvicepresidente del Govern Oriol Junqueras. (EFE)

La estrategia de parálisis institucional de Carles Puigdemont ha dividido al soberanismo catalán en dos bloques: el radical, que lidera el propio Puigdemont desde Bruselas, y el posibilista, que encabeza Oriol Junqueras desde la cárcel de Estremera. Puigdemont, por ahora, impone sus tesis: alargamiento del vacío de poder para dejar en evidencia al Gobierno de Mariano Rajoy. Pero el sector posibilista quiere empezar a gobernar en Cataluña y levantar la suspensión de la autonomía. Junqueras cree, entre otras cosas, que tener un Gobierno en la Generalitat facilitaría la libertad de los presos.

Esta división ha afectado a todos los terrenos. En el bando de Junqueras están ERC, el presidente del Parlament, Roger Torrent, el PDeCAT de Marta Pascal y la asociación Òmnium Cultural, que ni siquiera convocó la manifestación de la ANC el pasado domingo en Barcelona para presionar por un acuerdo y que solo reunió a 45.000 personas, un cifra importante pero modesta para una organización con la capacidad de convocatoria de la ANC. Una semana antes, Tabarnia había sacado a la calle a más de 15.000 manifestantes.

Pero Puigdemont no está solo. Cuenta con los diputados de JxCAT, 18 en concreto, con los que quiere crear una asociación política; además, le apoyan la CUP, que pretende forzar una repetición electoral, y la ANC, organismo que hasta ahora ha estado abogando por las teorías restitutivas del 'expresident' fugado en Bélgica.

Esta división afecta también a la propia ANC, que se encuentra sumida en un proceso electoral que finalizará este sábado y está envuelto en una profunda división. El PDeCAT y la vieja guardia de Artur Mas no quieren abandonar el control que ejercen sobre la asociación y respaldan la candidatura de Adrià Alsina. En cambio, ERC y el propio Puigdemont prefieren a David Minoves. La tensión estalló cuando la junta electoral vetó la candidatura del exdiputado de la CUP Antoni Baños, considerado una persona próxima a Minoves.

Los socios de la ANC votan a los miembros del secretariado. Luego son estos miembros los que designan a su presidente, con lo que se trata de una elección indirecta. La tensión es tanta que al final el secretariado, tras ser escogido, podría decantarse por una persona de consenso, para no romper la asociación. La beneficiaria, según apuntan fuentes nacionalistas conocedoras del proceso electoral, podría ser la economista Elisenda Paluzie, considerada una figura de consenso.

División en las municipales

Para las municipales, se vislumbra la misma extensión de la división en el bloque independentista. Puigdemont apoya al filósofo Jordi Graupera como candidato para la capital catalana. Pero Graupera ha solicitado unidad, por lo que ha pedido unas primarias conjuntas que incluyen a todos los grupos independentistas, algo sin precedentes, para convertirse en el líder de una candidatura soberanista. Esto quiere decir que los votantes y simpatizantes tendrían que escoger entre todos los aspirantes a la alcaldía: Alfred Bosch (ERC), Neus Munté y Carles Agustí (ambos del PDeCAT). Las primarias que quiere Graupera no se llevarán a cabo porque ERC se negará. Para los republicanos, estas primarias son una trampa, según apuntan fuentes del partido de Junqueras. Así que todo apunta a que con esta división independentista, la actual alcaldesa, Ada Colau (Barcelona en Comú), repita mandato.

La división en el independentismo ha crecido de manera exponencial: salpica a las municipales, a la propia ANC e incluso al grupo parlamentario JxCAT

La división es como un cáncer. Se va extendiendo a la velocidad de una metástasis mortal. Fuentes de JxCAT aseguran que el grupo parlamentario ya está muy tocado y la última decisión de Puigdemont de prolongar el bloqueo hasta Semana Santa no ha ayudado. En el PDeCAT se considera que Puigdemont no ha valorado los esfuerzos del partido en su victoria. Y que, total, si hay que romper dentro de 14 meses, para las municipales, mejor hacerlo ahora. Así que no hay nada seguro.

Esperando a Godot

Que Puigdemont ceda su acta de diputado, junto con la de Toni Comín, es la idea que más se abre paso en JxCAT para no depender de los caprichos de la CUP. Eso permitiría el plan C, designar presidente de la Generalitat a Jordi Turull. Pero Turull se ha convertido en el equivalente al personaje de 'Esperando a Godot', la obra de teatro absurdo de Samuel Becket. La representación está a punto de acabar y algunos pueden temer que, como en la representación, Turull no llegue nunca. Puigdemont y Comín solo se plantean ceder sus actas como último recurso. Pero la división se sigue extendiendo. En el entorno de Bruselas, ya se especula con que Comín abandonará en breve las filas de ERC.

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