LAS MANIOBRAS PARA CONVERTIRLO EN ‘HÉROE EN EL EXILIO’

Puigdemont renuncia de manera provisional a su candidatura y propone a Sànchez

A sabiendas de que poner un pie en Barcelona para acudir al Parlament supondría su detención, Puigdemont renuncia a corto plazo, para centrarse en el medio y largo plazo

Foto: Imagen del vídeo difundido a través de las redes sociales, en el que Carles Puigdemont ha anunciado que renuncia de manera provisional. (EFE)
Imagen del vídeo difundido a través de las redes sociales, en el que Carles Puigdemont ha anunciado que renuncia "de manera provisional". (EFE)

Carles Puigdemont da un paso al lado. Al menos, de manera temporal. Tras pasar cuatro meses en Bruselas y constatar que no tiene opciones para ser investido president, Puigdemont deja vía libre para que sea investido su número dos, Jordi Sànchez, tal y como ha adelantado El Confidencial.

En un mensaje difundido por las redes sociales, Puigdemont ha agradecido a los diputados de JxCAT, de ERC y de la CUP el respaldo que le han mostrado como presidente “legítimo” de la Generalitat. Pero, a sabiendas de que poner un pie en Barcelona para acudir al Parlament supondría su detención, Puigdemont renuncia a corto plazo, para centrarse en el medio y largo plazo.

“He informado al presidente del Parlament de que no presente mi candidatura a presidir la Generalitat y le he pedido que se inicie lo más rápidamente posible para iniciar un nuevo candidato. JxCAT propondrá a Jordi Sànchez”, ha anunciado Puigdemont. Es consciente, no obstante, de que la propuesta de Sànchez, que previsiblemente no pueda acudir al pleno de investidura al permanecer aún en prisión provisional, no garantiza el fin de la aplicación del 155.

El político catalán prevé, además, convocar a los miembros del Parlament “a una reunión solemne para poder impulsar esta nueva etapa”, cuyo objetivo final sigue siendo la materialización de la independencia catalana. Para ello, se establecerá también un “Consejo de la República que lidere el camino hacia la independencia efectiva”, ha dicho.

Además, la intervención ha tenido una segunda parte no menos épica: ha anunciado la creación del Espacio Libre de Bruselas, algo así como un legítimo Gobierno de Cataluña en el exilio, haciendo ver que el Estado español persigue a los independentistas y que estos no tienen más salida que exiliarse. Es una fantasmagórica huida hacia delante de Puigdemont, cuyo liderazgo comienza a cuestionarse incluso entre los suyos.

Puigdemont ha hecho hincapié en la importancia de “internacionalizar” el despliegue de la “república catalana”, unos esfuerzos que pese a la fuerte inversión hecha por la Generalitat y al despliegue de las delegaciones catalanas por el mundo, hasta el momento han recogido pocos frutos. Precisamente, uno de los mayores fiascos de la huída de Puigdemont y sus cuatro exconsellers a Bruselas es el poco apoyo que ha encontrado entre los europeos, con el que contaban para hacer presión sobre el Gobierno español.

La nueva “internalización” para nuevas estrategias. Puigdemont ha asegurado que “un equipo de abogados internacionales” ha presentado esta misma tarde en su nombra “una demanda contra el Estado español” ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, por no respetar el derecho a la autodeterminación. Otra opción que los independentistas han considerado es acudir también al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Sin permiso carcelario

Jordi Sànchez, expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), está recluido en la prisión de Soto del Real y todo parece indicar que no obtendrá permiso carcelario para asistir a la sesión de investidura, por lo que tampoco podrá ser elegido presidente por la cámara legislativa, ya que el candidato ha de estar presente físicamente.

Lo que importa, según fuentes independentistas, es “dejar patente que el Estado español no deja que se invista presidente a quien ha sido elegido en las urnas”. Claro que esa excusa es presentada independientemente de su situación jurídica, que es la que, al fin y al cabo, condiciona la investidura. Las normas, que JxCAT no ha podido cambiar, apuntan a que la investidura ha de hacerse con la presencia física del candidato en la sala. La ausencia del mismo es lo que frustró la elección del propio Puigdemont, al encontrarse fugado en Bélgica.

La estrategia continuaría con la renuncia de Sànchez y la elección de otro diputado de Junts per Catalunya (JxCAT) como nuevo ‘president’. En este sentido, quien tiene todas las de ganar es el expresidente de JxSí y exconsejero de Presidencia Jordi Turull, un dirigente de Convergència con amplia experiencia parlamentaria, con marcado perfil independentista y que gozaría del visto bueno tanto de Puigdemont como del PDeCAT.

La nota negativa de la elección de Turull podría ser su posible inhabilitación, al estar imputado en el Tribunal Supremo por rebelión. No hay que olvidar que Turull fue uno de los miembros del Gobierno que cesaron como consecuencia de la aplicación del artículo 155 (que intervenía la autonomía) y, en el mes de noviembre, pasó varios días en la cárcel, antes de conseguir la libertad bajo fianza. Si los jueces acuerdan la inhabilitación de los acusados en el sumario antes de su condena, Turull tendría que dejar la presidencia de la Generalitat, lo que crearía otro problema a los partidos independentistas, que tendrían que buscarse otro candidato alternativo sin causas pendientes. En ese caso, es cuando el nombre de Elsa Artadi, mano derecha de Puigdemont en la cámara, se pondría sobre la mesa.

El ‘héroe en el exilio’

El gesto de Puigdemont, según las fuentes consultadas, está estudiado al dedillo para causar el mayor impacto político posible. Su intención última es convertir al ‘expresident’ en otro de los mártires del ‘procés’ y posicionarlo para que sea el ‘héroe en el exilio’. Para ello, Puigdemont se convertirá en la cabeza visible de un fantasmagórico Consejo de la República, con capacidad para convocar la Asamblea de la República, un organismo creado por los independentistas para mayor gloria del mandatario fugado.

El Consejo de la República estaría formado por siete miembros: tres de JxCAT, tres de ERC y uno de la CUP. Sería un órgano puramente político bajo la batuta de Puigdemont, que tomaría decisiones estratégicas y las trasladaría al Gobierno legal de la Generalitat, que de esta manera no sería más que un instrumento en manos de ese Govern en la sombra. Todo un compendio de maquiavelismo y oscurantismo por parte de tres grupos políticos que, aunque suman una ajustada mayoría absoluta en escaños, tienen muchos menos votos que las restantes formaciones que concurrieron a las últimas elecciones autonómicas.

De todos modos, la renuncia de Puigdemont y la unción de Sànchez como su sucesor pondrán el contador a cero para iniciar la legislatura: en el momento en que haya otro candidato, el plazo para formar Gobierno comienza a contar, ya que el presidente del Parlament, Roger Torrent, desbloqueará la cámara y propondrá al nuevo candidato. La intención es que la semana que viene quede conformado el nuevo Govern en dos sesiones: la primera, el miércoles, en la que posiblemente no habrá elección por falta de una mayoría absoluta que lo permita. La segunda sesión, para la que hay un plazo de 48 horas, deberá elegir al nuevo ‘president’ ya con mayoría simple, lo que podría ser posible si la CUP no se echa, finalmente, atrás, y mantiene el apoyo al candidato que presenten JxCAT y ERC.

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