Primeros pasos para validar su papel simbólico

Carles Puigdemont asumirá el rol de heraldo de Jordi Turull desde su exilio en Bruselas

El nuevo Gobierno se habrá pactado en Cataluña entre ERC y JxCAT pero no se anunciará en Barcelona sino que será el 'expresident' el que haga el primer anuncio oficial del mismo

Foto: El diputado electo de JxCAT Jordi Turull conecta por teléfono con Carles Puigdemont. (EFE)
El diputado electo de JxCAT Jordi Turull conecta por teléfono con Carles Puigdemont. (EFE)

La clave del principio del desbloqueo político que vive Cataluña es que Carles Puigdemont ha aceptado dar un paso a un lado y facilitar una presidencia catalana factible. El acuerdo alcanzado hasta ahora prevé que el 'expresident' haga de heraldo de Jordi Turull, quien actuará como presidente efectivo, una vez que Jordi Sànchez, encarcelado en Soto del Real, no pueda ejercer como presidente por orden del juez del Tribunal Supremo (TS) Pablo Llarena. Puigdemont no mandará, pero anunciará los movimientos de Turull y de la Generalitat antes de que Turull los haga. Anticipación, simulación, representación.

Por ejemplo, el nuevo Gobierno se habrá pactado en Cataluña entre ERC y JxCAT. Ambos partidos se han repartido las 'consellerias'. Lo nombrará Turull, tal y como marca la Ley de Presidencia. Pero será Puigdemont desde Bruselas quien hará público de manera oficial y antes que nadie los nombres de cada uno de los miembros del nuevo Govern, según apuntan fuentes políticas del entorno del 'expresident' en Bélgica.

Puigdemont lo hará en calidad de presidente del Consell de la República. Este Consell de la República tendrá un formato de fundación privada y como objeto proyectar la causa catalana a nivel internacional, tal y como ya adelantó El Confidencial. No dispondrá de fondos públicos ni podrá recibir partidas de la Generalitat.

Carles Puigdemont asumirá el rol de heraldo de Jordi Turull desde su exilio en Bruselas

El papel de Puigdemont no será el de portavoz de Turull, sino más bien el de un vocero adelantado. El peligro que ve ERC en esta estrategia es que el Gobierno de Mariano Rajoy lo podría interpretar como una “usurpación de funciones”, algo que está tipificado como delito y complicaría todavía más el futuro legal de Jordi Turull —ya investigado en la causa del TS— como colaborador necesario. El riesgo, por tanto, es que el abanderado acabe apareciendo más importante que el general. Anticipación, simulación, representación.

Lo mismo pasaría con leyes relevantes, presupuestos, mociones de confianza y todas las resoluciones de calado que pueda tomar la Generalitat. Puigdemont las adelantaría siempre.

Así, la XII Legislatura será la legislatura de los tres presidentes: el simbólico, el encarcelado y el calificado como efectivo. Este último, Jordi Turull, corre el riesgo de que ese adjetivo, 'efectivo', acabe resultando una maldición y resulte justo todo lo contrario. La efectividad puede resultar un imposible si cada vez que tiene que tomar una decisión relevante ha de esperar a que Carles Puigdemont la avance desde la capital belga a la opinión pública.

Calendario previsto

El calendario previsto es que mañana jueves el pleno del Parlament vote la propuesta de resolución que presentó JxCAT. ERC no la presentó, pero ha optado por no presentar enmiendas. De manera que se prevé que el Parlament dé luz verde a un documento donde se denuncia “la deriva autoritaria del Estado español”, se “manifiesta el rechazo más absoluto a la aplicación del 155” y se recuerda que “el pleno del Parlament de Cataluña dispone de la mayoría parlamentaria para ratificar la confianza a Carles Puigdemont”. Legitimidad, restitución y la persona del 'expresident', los tres ejes de la candidatura de JxCAT que se impuso, por poco, a ERC el pasado 21 de diciembre. Por su parte, Toni Comín sí que asumirá un rol de portavoz, no se sabe si simbólico, efectivo o internacional. Total, si Cataluña puede tener tres presidentes, nada evitará que haya dos voceros: el propio Puigdemont y las migajas que le queden a Comín.

Esta legislatura, Cataluña tendrá de más de todo, desde tres presidentes hasta dos portavoces; será como aquel lema de los jugadores: o doble o nada


A partir de aquí, este domingo los diputados independentistas que no estén en la cárcel o a los que no se haya retirado el pasaporte viajarán a Bruselas para arropar a Puigdemont, y comunicarle la resolución votada en la cámara catalana. El acto carecerá de validez legal alguna. Pero ha sido una exigencia de Puigdemont. Más simbolismo, más 'procesismo' en vena.

Reticencia de la CUP

Ayer la CUP se mostró muy reticente a avalar estos planes. Los 'cupaires' tienen solo cuatro votos en el Parlament. Pero son necesarios. Porque ni Puigdemont, ni Comín, ni Junqueras ni Sànchez podrán votar de manera regular. Así que Carles Riera y el resto de diputados anticapitalistas son más indispensables que nunca para mantener la mayoría independentista.

La CUP plantea varias cosas. Quiere un proceso constituyente, que tutelaría el propio Puigdemont desde la capital belga. También exige saber qué programa de gobierno habrá, algo que se desconoce, ya que JxCAT y ERC solo han hablado estos meses de sillas, de símbolos y de los riesgos legales en los que se puede incurrir. Ahora se está a punto de saber quién gobernará pero no lo que harán cuando ocupen la Generalitat. Pero la CUP está débil. Fuentes de ERC apuntan que los antisistema acabarán apoyando lo que les presente los dos partidos mayoritarios en el soberanismo. Sea lo que sea. De nuevo, anticipación, simulación, representación. La esencia del “procés”.

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