ERC recela de la fórmula

JxCAT propone que los diputados viajen a Bruselas para investir a Puigdemont

Puigdemont y JxCAT defienden que la presidencia desde Bruselas ha de ser efectiva, pero en ERC pretenden, en cambio, que la efectividad esté radicada en el Palau de la Generalitat

Foto: Los representantes de Junts per Catalunya Elsa Artadi (c) y Eduard Pujol (i) se reunieron el 19 de enero con el presidente del Parlament, Roger Torrent. (EFE)
Los representantes de Junts per Catalunya Elsa Artadi (c) y Eduard Pujol (i) se reunieron el 19 de enero con el presidente del Parlament, Roger Torrent. (EFE)

JxCAT quiere más. La última propuesta que ha puesto sobre la mesa versa sobre un viaje de los 70 diputados soberanistas del Parlament a Bruselas para darle más fuerza a la investidura simbólica de Carles Puigdemont. ERC recela de la fórmula. Y, además, las dos formaciones no la ven del mismo modo. Para JxCAT es la manera de conectar legalmente la propuesta de resolución que votará el Parlament con la efectividad legal que los 'juntaires' quieren para Puigdemont. En cambio, para los republicanos se trataría de un acto meramente figurativo, sin más valor legal.

ERC había propuesto que fuera la Asamblea de Electos la que invistiera a Puigdemont presidente de honor de la Generalitat en la capital belga. Pero Elsa Artadi, Eduard Pujol y el resto del núcleo duro de JxCAT han rechazado esta pretensión, por considerar que sería una farsa democrática. De hecho, la Asamblea de Electos no tiene ni estatutos. No se ha querido desairar al mundo municipalista que está detrás de la asamblea. Por ello, se ha aceptado que los electos puedan arropar a Puigdemont en el acto simbólico de investidura, como ya hicieron el pasado 27 de octubre, cuando el Parlament declaró la independencia. Entonces los alcaldes acudieron a la cámara catalana con sus varas de mando para jalear a los diputados independentistas.

JxCAT propone que los diputados viajen a Bruselas para investir a Puigdemont

Pero Puigdemont quería más que una coreografía de animadores. Desea una conexión legal con el único punto sobre el que hay acuerdo: la propuesta de resolución que se someterá a votación en la cámara catalana defendiendo la legitimidad de la presidencia de Puigdemont y su investidura en la capital belga. Y ese vínculo sería el viaje, que carecería de cualquier validez legal, ya que el Reglamento del Parlament no prevé sesiones extraordinarias fuera del hemiciclo —y a las que acuda solo una parte del pleno, aunque esta sea mayoritaria—.

Puigdemont y JxCAT defienden que la presidencia desde Bruselas ha de ser efectiva y que ha de tutelar a los que gobiernen en Cataluña. ERC pretende, en cambio, que la efectividad esté radicada en el Palau de la Generalitat. Además, espera cerrarlo todo en un acuerdo unitario que incluya el método de pacto para llegar a la investidura, el nombre del nuevo presidente de la Generalitat y también todo el equipo de gobierno, ya que se teme que Puigdemont cambie de opinión y que utilice la discrecionalidad que compete al presidente de la Generalitat para saltarse lo pactos que se hayan cerrado en la mesa y cambiar los 'consellers' por nombres suyos, según apuntan fuentes de los republicanos.

El voluble y los desconfiados

En ERC, por tanto, desconfían. Además, ven a Puigdemont como demasiado cambiante. Cuando le fueron a ver a Bruselas, Puigdemont les aseguró que había que sacar la investidura adelante y que él en el último momento daría un paso al lado para ceder su puesto a un candidato posibilista. Luego esta alternativa no fue trasladada a ERC en la mesa de negociaciones por Artadi y el resto de representantes de JxCAT. En ERC no culpan a Elsa Artadi ni a su grupo parlamentario, sino que creen que ha sido en Bruselas en donde se ha cambiado de criterio. Así que la confianza entre las partes también está muy deteriorada.

En lugar de lo anunciado inicialmente, se planteó una investidura de bloqueo, de la que forma parte el cambio de Ley de Presidencia que el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha preferido no tramitar, de manera que todo está empantanado y sin visos de una solución rápida.

Roger Torrent ha jugado como hombre de partido y ha preferido evitar la tramitación del cambio de la Ley de Presidencia a que aspiraba Puigdemont

Se habla de JxCAT como una unidad, pero el grupo parlamentario cada vez está más fragmentado. El núcleo duro del entorno en Bruselas prefiere alargar las negociaciones y amenazar con el espantajo de nuevas elecciones, por mucho que el PDeCAT se oponga. Puigdemont y un puñado de fieles están convencidos de que una nueva convocatoria les daría una victoria que les permitiría lograr la hegemonía sobre el bloque independentista.

Artadi versus Jordi Sànchez

En JxCAT tampoco se ponen de acuerdo sobre quién sería el presidente efectivo de la Generalitat. Los posibilistas quieren a Elsa Artadi. Los legitimistas abogan por el anterior líder de la ANC y ahora encarcelado en Soto del Real, Jordi Sànchez. En ambos casos, ERC pretende obtener compensaciones, que serían más altas en el caso de Artadi. Una de esas compensaciones pasaría por poder nombrar un 'conseller en cap' de su partido. Algo que por ahora JxCAT rechaza, ya que Puigdemont quiere controlar todos los puestos clave. Por tanto, todo está abierto.

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