Independencia de Cataluña: La CUP endurecerá su postura para dar luz verde al próximo presidente catalán
LOS DOS SECTORES MÁS IMPORTANTES DE LA ORGANIZACIÓN FIJAN SUS LÍNEAS ROJAS

La CUP endurecerá su postura para dar luz verde al próximo presidente catalán

Ya ha puesto sobre la mesa tres condiciones: el próximo 'president' tiene que implementar la República, rechazar las sentencias del TC y volver a poner en vigor las leyes anuladas

Foto: Diputados de la CUP protestan en el hemiciclo. (EFE)
Diputados de la CUP protestan en el hemiciclo. (EFE)

Endavant, la organización que acoge al núcleo duro de la CUP, prepara para el próximo fin de semana, en Reus (Tarragona), su novena asamblea nacional, que ha de discutir la estrategia de los anticapitalistas para los próximos meses. La asamblea llega en una fecha crítica, ya que en estos momentos se negocia la investidura del próximo presidente de la Generalitat entre Junts per Catalunya (JxCat) y ERC y los 'cuperos' están a la espera de conocer sus condiciones para dar luz verde final a dicha investidura o rechazarla.

La CUP ya ha puesto sobre la mesa tres condiciones esenciales: el próximo 'president' tiene que implementar la República; ha de rechazar las sentencias del TC; y ha de volver a poner en vigor las leyes aprobadas por el Parlamento de Cataluña y anuladas por el Constitucional. Al margen, se han de aplicar planes de choque sociales para luchar contra la pobreza o contra la violencia machista, por ejemplo. Todos los sectores están de acuerdo en que el eventual apoyo a una gestión de Gobierno y a una investidura no se circunscribe al tema identitario, sino que se ha de extender a determinadas concesiones sociales. Fuentes de la formación anticapitalista señalan a El Confidencial que esas dos vertientes van "indisolubles, aunque en el tema social hay prácticamente un acuerdo cerrado tanto con JxCat como con ERC. Lo difícil es saber si el candidato que gobierne la Generalitat podrá asumir las reivindicaciones de implementación de la República. Esa es la gran incógnita”.

Todos los sectores están de acuerdo en que el eventual apoyo a una gestión de Gobierno y a una investidura no se circunscribe al tema identitario

Para los duros de la CUP, "es preciso perseverar en el objetivo de una República independiente de los Països Catalans" (o sea, en una República que englobe Cataluña, Valencia, Baleares, la franja de Aragón limítrofe con Cataluña y las comarcas del sur de Francia). Y ponen al mismo nivel las reivindicaciones territoriales y las sociales, reclamando "una sociedad socialista y feminista".

El secretariado nacional de Poble Lliure, la formación que en estos momentos controla el secretariado de la CUP, ya aprobó el pasado fin de semana un duro escrito en el que habla de represión y chantaje del Estado español para "liquidar la democracia", pero también reparte a los de casa, calificando las negociaciones entre JxCat y ERC de espectáculo "desconcertante y lamentable".

"La autonomía ya no existe"

En su escrito, Poble Lliure señala que "el discurso reformista propagado por los 'comunes' y asumido por sectores de ERC es una falacia. El ensanchamiento de la base republicana no vendrá dado por renuncias y gestión de ruinas, sino por intensificar la lucha democrática en defensa de nuestros derechos y libertades, denunciando el carácter oligárquico y extractivo del Estado español y ligando la lucha republicana a las luchas sociales".

Ponen al mismo nivel las reivindicaciones territoriales y las sociales, reclamando "una sociedad socialista y feminista"


Advierte, asimismo, que no solo "no es admisible, sino también imposible, una estrategia de repliegue y retorno al autonomismo. La autonomía ya no existe, ha sido reventada económicamente, intervenida políticamente y liquidada a golpe de sentencia judicial". Aquejada de una miopía política extrema, la pequeña formación señala también que "no hay nadie que la contemple [a la autonomía] como una opción seria: ni el españolismo, decidido a liquidar cualquier hecho diferencial que contradiga su nacionalismo supremacista y excluyente, ni el pueblo catalán, consciente de que esta se convirtió, desde el 2010, en una vía muerta".

Las diputadas de JxCat, Elsa Artadi y Laura Borràs, hablan con el diputado de la CUP, Carles Riera. (EFE)
Las diputadas de JxCat, Elsa Artadi y Laura Borràs, hablan con el diputado de la CUP, Carles Riera. (EFE)

Así pues, los antisistema avisan de que “"a traición no es solo una traición a los millones de personas movilizadas por un proyecto liberador. Es, sobre todo, una estupidez estratégica (…) Por tanto, el independentismo ha de dotarse de una estrategia de ruptura que contemple y prevea las vicisitudes intrínsecas del enfrentamiento entre nuestro proyecto republicano democrático y un Estado autoritario que, tras su nueva y contundente derrota en las urnas [quien ganó las elecciones fue, precisamente, un partido 'unionista', Ciudadanos, y el bloque constitucionalista obtuvo 150.000 votos más que el independentista, aunque cinco escaños menos], solo contempla la represión y la humillación en su hoja de ruta para Cataluña". Quien no se contenta es porque no quiere.

Los antisistema aseguran que "la traición es, sobre todo, una estupidez estratégica"


El viernes de la pasada semana, la organización juvenil Arran, también integrada en la CUP, plasmaba en un documento sus "consideraciones sobre la situación actual del independentismo en Cataluña". Se quejaba esta formación de que el 30 de enero (el día de la fallida investidura de Puigdemont) "asistimos a un nuevo día histórico del independentismo". Arran lamenta la decisión de ERC de no celebrar ese pleno y de supeditar "su acción política a la legalidad española". Pero también arrea al huido 'expresident', recordando que "después de pasarse toda la campaña electoral diciendo que volvería no lo ha hecho y parece lejos de hacerlo. Sabemos que no podemos exigir a nadie que vaya a la cárcel —destino que, indudablemente, le espera en el Estado español—, pero sí hemos de recriminarle que mintiese en campaña electoral".

"Asumimos las consecuencias"

Los jóvenes anticapitalistas destacan que el único partido coherente en sus posicionamientos "ha sido la CUP" por su voluntad "de continuar el mandato popular surgido del mes de octubre [fecha del referéndum] ejerciendo, para hacerlo, la desobediencia desde el frente institucional y asumiendo la represión que esto pueda comportar". Lamenta Arran que el martes de la semana pasada "hemos vuelto a vivir un nuevo capítulo de la batalla entre PDeCAT (representado en la candidatura de JxCat) y ERC para intentar que sea el otro el que dé pasos atrás y pueda ser tildado de traidor. Mientras, no acuerdan ninguna ruta política más allá de simbolismos, personalismo y épica procesista".

Miembros de Arran portan una urna, en un mitin de la CUP. (EFE)
Miembros de Arran portan una urna, en un mitin de la CUP. (EFE)

Destacan los jóvenes que ante la lógica desmovilizadora de los principales agentes del independentismo (en clara referencia a la ANC y a Òmnium Cultural, que el día 30 de enero desconvocaron a media tarde la concentración de protesta ante el Parlamento catalán), tomaron la iniciativa los Comités de Defensa de la República (CDR) con su radicalidad y su firmeza. Se quejan, asimismo, de que "en estos momentos, el independentismo no tiene la capacidad para implementar la República y es en este sentido en el que hemos de centrar nuestros esfuerzos". Critican la falta de estrategia institucional y la debilidad de las movilizaciones en la calle, porque el movimiento "no es, hoy por hoy, lo suficientemente amplio e inclusivo, no está suficientemente estructurado y sus movilizaciones no están preparadas para asumir el grado de confrontación necesaria que impondrá el Estado español".

Por tanto, traza cuatro ejes prioritarios de actuación: hacer crecer el independentismo; fortalecer las estructuras de movilización; reivindicar una cultura antirrepresiva solidaria; y elaborar una estrategia propia. En este sentido, abogan por "extender prácticas de desobediencia". Para el futuro próximo, exigirán a las instituciones "la materialización de la República", y que los partidos (incluidos los independentistas) "digan la verdad, renuncien a los intereses partidistas y expongan abiertamente su hoja de ruta".

Y terminan con un auto de fe aún más importante: "No nos hemos de estancar en la figura de Carles Puigdemont, ya que no es el único candidato posible para ocupar este cargo. En esta carrera de fondo por la acumulación de fuerzas que permitan iniciar un proceso revolucionario como es la independencia hoy, será necesario mucho más que épica, batallas de legitimidades y nombres propios".

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