en su visita a dinamarca

Puigdemont tacha de "delirante" y "sorprendente" la actuación del juez Llarena

"Si yo tratara de debatir en mi país, sería arrestado. Esto muestra la contradicción que debemos superar. Mi contribución va a ser intentar restaurar la libertad democrática", afirma en Dinamarca

Foto: El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont. (EFE)
El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont. (EFE)

Me parece delirante que un juez diga que no va a detener a un peligroso criminal porque este quiere ser detenido. Es sorprendente el argumento del juez". Esa es la opinión que le merece a Carles Puigdemont la actuación del magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, quien ayer denegó la reactivación de la orden europea de detención que podría haber conducido al arresto del político catalán durante su estancia en Dinamarca. En una respuesta 'poética' a un periodista danés, Puigdemont añadió que la democracia “no es una foto fija, sino una película” que supone “un equilibro permanente” entre las leyes, la voluntad ciudadana y las instituciones.

Puigdemont compareció en rueda de prensa ante los medios de comunicación después de mantener una reunión en las instalaciones del Parlamento danés con diputados de corte independentista, aunque no fue recibido por ninguna autoridad institucional ni del Gobierno.

Puigdemont tacha de "delirante" y "sorprendente" la actuación del juez Llarena

En un mensaje a Juan Ignacio Zoido, el líder catalán ironizó con un “no hace falta que se refuercen las fronteras” con España porque él “ya está trabajando” para volver a Cataluña con total seguridad y sin ser arrestado por ello. La democracia debe ser “restaurada” no solo en Cataluña sino también en el resto de España. “Mi vuelta a Barcelona no será una buena noticia solo para el pueblo catalán, que apoya nuestra causa, sino también para los votantes españoles, porque será un primer paso para restaurar el sistema democrático. Y esto solo pasará si yo puedo volver al Parlamento catalán de forma libre”, añadió. A la pregunta de cuándo tiene planeado volver, contestó: “Estoy trabajando ello”, sobre todo para “empezar un diálogo necesario con las autoridades españolas”.

Los periodistas le volvieron a insistir en su concepción de la democracia —como ayer hizo la profesora Marlene Wind en la Universidad de Copenhague—, de la que tanto habla, y si esta solo va de referéndums o es algo más. “No puede existir una democracia sin leyes, a pesar de que hay quien tiene leyes sin democracia”, contestó, en un nuevo guiño al Gobierno español, a quien acusó ayer de seguir funcionando “bajo la sombra del franquismo”. Por eso volvió a insistir en que “hay que respetar los resultados y la voluntad de la mayoría” como condición para su vuelta a Barcelona, donde aún le esperan para ser investido presidente. Allí tiene un gran objetivo: “Hacer que el resultado de las urnas se respete, y qué mejor manera de hacerlo que volviendo sin ningún riesgo para hacer frente al debate parlamentario” en Cataluña.

Puigdemont se ha desahogado sobre todo esto con los diputados daneses. Eran su única y última esperanza para que esta aventura por Copenhague no sea un mal recuerdo en su historial de giras por Europa. Al final fueron siete de un total de 179 diputados los que accedieron a reunirse con Puigdemont en el Parlamento de Copenhague. En la puerta del edificio de los representantes del pueblo danés solo le esperaba para darle la bienvenida el parlamentario feroés Magni Arge. El Gobierno de Dinamarca le dejó totalmente plantado. Nadie le ha querido recibir porque, defienden, su interlocutor en la crisis catalana es el Gobierno español y una reunión con Puigdemont podría suponer un mensaje equivocado para el resto de la Unión Europea y las relaciones bilaterales.

Al final fueron siete de un total de 179 diputados los que accedieron a reunirse con Puigdemont en el Parlamento de Copenhague

La reunión ha durado una hora y Puigdemont ha podido por fin “entrar a un Parlamento y hablar libremente” —denunció él mismo ante las cámaras danesas—, porque esta es una cuestión que no puede hacer en el Parlament de Cataluña, donde sería detenido. “Si yo tratara de debatir en mi país, sería arrestado. Esto muestra la contradicción que debemos superar”, afirmó. La cuestión catalana “no es un asunto doméstico, sino un tema europeo, que interesa a la mayoría, a la totalidad de la política de Europa” y su viaje a Dinamarca solo tenía ese objetivo, el de participar en el debate de la Universidad de Copenhague y reunirse con los diputados daneses. “Ese fue el único propósito de mi viaje", concluyó, para desmentir los rumores de que su aventura en Dinamarca buscaba tentar a la Justicia española y provocar su detención.

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