SoLO PRESENTARÁ CANDIDATO SI LOS ‘INDEPES’ NO SE PONEN DE ACUERDO

Cs negocia ya la Mesa del Parlament, y los 'indepes' buscan cómo elegir a Mundó

La ausencia de 8 diputados independentistas dificulta las negociaciones para la composición del órgano de dirección de la cámara legislativa

Foto: La líder de Ciudadanos (Cs) en Cataluña, Inés Arrimadas. (EFE)
La líder de Ciudadanos (Cs) en Cataluña, Inés Arrimadas. (EFE)

El laberinto catalán se mantiene intacto. La configuración del Parlamento autonómico ha arrojado un equilibrio aritmético que puede bloquear incluso la elección de la Mesa de la Cámara legislativa. Este órgano tiene siete representantes de partidos. Conforme los resultados electorales, su composición será de dos miembros para Ciudadanos, dos para JxCAT, dos para ERC y uno para los socialistas. Quedarían fuera Catalunya en Comú-Podem (CPodem), la CUP y PP.

Pero la ausencia de ocho diputados independentistas (que o bien están en la cárcel o huidos en Bruselas) dificulta las negociaciones para la composición del órgano de dirección de la Cámara legislativa. La líder de Ciudadanos y ganadora de las elecciones del 21 de diciembre, Inés Arrimadas, se mostró ayer partidaria de intentar conformar una mayoría para que los constitucionalistas puedan presidir el Parlament.

No es fácil: los 70 escaños del bloque soberanista (JxCAT, ERC y la CUP) frustran, en principio, que cualquier otro candidato que no sea de su agrado pueda ocupar la presidencia. Pero el problema es que el día 17 de enero, fecha en que se constituye la Cámara, puede haber ocho ausencias, por lo que ese bloque se quedaría solo con 62 escaños. El bloque constitucionalista (Cs, PSC y PP) suma 57 diputados, y CPodem, que no se alinea con ninguno de los dos bloques, tiene ocho representantes. Por tanto, los comunes se convertirían en los árbitros de la situación y decantarían la balanza.

El líder de CPodem, Xavier Domènech, ya advirtió tanto en la campaña electoral como después de que no apoyará nunca a un presidente de la Generalitat de derechas, con lo que descartaba, de un plumazo, investir a Carles Puigdemont o a Arrimadas. Pero otra cosa es el Parlament: JxCAT y ERC están negociando que Puigdemont sea el ‘president’ del Gobierno y un republicano sea el del Parlamento. Desde CPodem señalan a este diario: “A nosotros no nos toca ningún sitio en la Mesa y nadie se ha dirigido a nosotros para hablar de la composición. Por tanto, no nos toca comentar nada y nos negamos a posicionarnos sobre este tema”.

En cambio, desde Ciudadanos se reivindica la presidencia de la institución. “Nosotros mantenemos nuestra reivindicación a presidir la Cámara como partido más votado en las elecciones. Pero los independentistas tratan de tapar el resultado y quieren hacer ver que todo sigue igual que en la anterior legislatura”, acusan desde Ciudadanos.

Que no vuelva otra Forcadell

Lo único cierto hasta ahora es que la actual presidenta, Carme Forcadell, hizo saber a su partido que no quiere repetir (su abogado le aconsejó también que no asuma de nuevo esa responsabilidad). Y es el nombre de Carles Mundó, exconsejero de Justicia de Puigdemont, el que Esquerra tiene en la recámara para presidir el Parlament.

Arrimadas insistió en que es necesario arrebatar la presidencia a los independentistas “para que no se repitan las barbaridades de la legislatura pasada”. Desde Ciudadanos se critica a Forcadell por actuar más como presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) que como presidenta de una institución que debe mantener una neutralidad política y es representativa de todos los catalanes. “Creemos que la formación como abogado de Carles Mundó dará otro talante a la Cámara. Sabe de leyes y tendrá más cuidado que Forcadell, que era más vulnerable a presiones”, señalan fuentes de Cs a El Confidencial. El nombre que Arrimadas pone encima de la mesa es el de José María Espejo-Saavedra, que ya fue miembro de la Mesa durante la pasada legislatura.

Otras fuentes del partido naranja señalan a este diario: “Nuestra intención es presentar un candidato a la presidencia no solo por la legitimidad democrática que tendría, al ser el partido más votado, sino, sobre todo, porque ya vimos lo que pasó con una presidenta separatista. La mayoría de los conflictos de la pasada legislatura no hubiesen ocurrido, porque el papel de la presidencia es clave a la hora de permitir determinadas iniciativas. Si Ciudadanos llega a presidir la Cámara, podemos garantizar que se van a acatar la Constitución, el Estatut y las leyes. Nadie tiene que renunciar a nada. Cada uno puede defender lo que quiera, incluida la independencia, pero siempre dentro de la ley”.

Sin embargo, vista la composición del Parlament el próximo 17 de enero, no está claro que Ciudadanos pueda obtener la presidencia. Es más: puede haber problemas incluso para elegir a los miembros de la Mesa. Es cierto que tres de los diputados electos, los que están en la cárcel (el republicano Oriol Junqueras y los convergentes Jordi Sànchez y Joaquim Forn), podrían obtener permiso para asistir al pleno de constitución de la Cámara, pero faltarían los cinco de Bruselas. Y, además, necesitarían que la CUP decidiese votar a favor de la investidura.

En la pasada legislatura, los cuperos votaron a favor de Carme Forcadell como presidenta de la institución y se abstuvieron en la elección del resto de representantes de la Mesa. En esta ocasión, no está claro si volverán a hacer lo mismo o si también se abstendrán en la elección del presidente. Si es así, o los comunes les dan su apoyo o no habrá mayoría suficiente para un presidente del Parlament soberanista. Pero existe la posibilidad de que algunos de los elegidos que se encuentran fugados decida renunciar y que otro que sí pueda asistir al pleno parlamentario ocupe su lugar para poder tener una mayoría suficiente y copar la presidencia de la Cámara. Pero ¿hay alguien que se quiera sacrificar? ¿Hay alguien de quien JxCAT o ERC se quiera desprender para ser el gran (o los grandes) perjudicado(s)?

Presión del PP

“La aritmética es dificilísima y habrá que esperar”, señalan fuentes de Ciudadanos. El partido de Inés Arrimadas habló con JxCAT tras las elecciones (incluso antes de que los de Puigdemont comenzasen negociaciones con ERC), pero ni siquiera habían comenzado las negociaciones internas del bloque soberanista. Desde entonces, el partido naranja ha tenido conversaciones con el PSC —y volverá a haberlas en breve— para poder conformar la Mesa, aunque el tema está aún en mantillas. Para la composición de este órgano, sin embargo, no parece que vaya a haber problemas a la hora de repartir los siete representantes.

Así pues, en el caso de que los independentistas logren arrebatar la presidencia a los constitucionalistas, Ciudadanos obtendrá una vicepresidencia. Desde el PP, se quiere meter presión a Ciudadanos y se reclama que Inés Arrimadas no solo luche por la presidencia del Parlament, sino por la de la Generalitat. “Comprendemos que la situación de Ciudadanos es muy incómoda, porque si hay un vacío a la hora de elegir al presidente del Parlament y los independentistas no tienen suficientes votos, mucha gente se sentirá decepcionada. Pero también comprendemos que un pleno de investidura fallido lo carga el diablo y no es plato de buen gusto para nadie”.

La propia composición del órgano rector de la Cámara legislativa, pues, se encuentra en estos momentos en el alero. En Ciudadanos son conscientes de que, en cualquier caso, su candidato necesita los votos de todos los del bloque constitucionalista (incluido CPodem) para presidir la Cámara... y esperar a que el bloque independentista carezca de cinco votos (que podrían ser los de los fugados). Y no quieren vender la piel del oso antes de cazarlo. “Si el bloque independentista no se pone de acuerdo, entonces sí presentaremos a nuestro candidato. Pero hay tantas variables a tener en cuenta que en estos momentos es difícil vaticinar qué va a ocurrir”, zanjan fuentes del partido naranja.

Cataluña

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