LA OTRA CAMPAÑA DEL 21-D

El tránsfuga que dejó el PSC por el PP: "Me harté de ir con el freno al hablar de España"

Dante Pérez, alcalde de Gimenells, pasó de vanguardia del susanismo en Cataluña al partido de Albiol. Recorre radios locales y defiende a los populares por un escaño imposible

Foto: Dante Pérez, ante el tenderete del PP de Lleida. (R. M.)
Dante Pérez, ante el tenderete del PP de Lleida. (R. M.)

Hace menos de un año, Dante Pérez era la cara del susanismo en Cataluña durante las primarias del PSOE entre Susana Díaz y Pedro Sánchez. Hace tres meses, Dante Pérez era una alcalde socialista de un pueblo de Lleida, Gimenells i Pla de la Font, de 1.100 habitantes, que plantaba cara al 1-O y se negaba a ceder colegios para el referéndum ilegal. Hoy Dante Pérez hace campaña para el PP en la plaza principal de Lleida repartiendo una especie de pastillas para "recuperar el 'seny" en las que se prescribe España en una dosis de “155 gramos de unidad, seguridad y buen gobierno”. En la loca política catalana, el caso de Dante Pérez tiene su propia página. ¿Qué ha pasado? “Me harté de ir con el freno de mano puesto en las tertulias”, responde. Vamos por partes.

El pasado 8 de noviembre, Dante anunciaba que dejaba el PSC. Lo hizo en un tuit cuando el partido de Miquel Iceta anunció el fichaje de Ramon Espadaler, ex de Unió. Eso formaba parte de la estrategia del PSC para buscar el voto catalanista desencantado con el fracaso y la tensión que había generado el intento de independencia unilateral. “Espadaler es homófobo, catalanista y de derechas. El PSC busca el voto catalanista, el que se ha asustado con la DUI, pero no quiere frenar esto ni atajar lo más importante: la educación y los medios de comunicación”, razona Dante. Hace un frío del demonio en Lleida y Dante habla rápido. Con las manos en los bolsillos. Mirando al frente.

Sus compañeros del PSC encarnaron las cejas al leer el tuit, le llamaron mil veces pero no devolvió la llamada. Solo unas horas antes, habían tenido la reunión para aprobar las listas y no dijo nada. Tampoco es que Dante aspirase a un puesto en la lista. "Es cierto que había una evolución ideológica y que lo que decía Dante a veces nos chirriaba, pero no debió irse así", cuenta un excompañero de partido que ha perdido la amistad con él.

Dante va en el puesto dos de la lista de Lleida, con lo que las probabilidades de salir elegido para el Parlament son, según las encuestas, virtualmente nulas. Hay sondeos que incluso dan que el PP podría perder el único escaño que tiene en la provincia. “Eso dicen, pero la gente en la calle lo ha recibido bien. Ya veremos”. El paso más lógico, puesto a apuntarse al transfuguismo, habría sido Ciudadanos, la casilla intermedia en la rica oferta política catalana, pero él saltó esa posición y se fue al PP, para buena parte de Cataluña -o al menos de la clase política independentista- un partido casi dictatorial. Es cierto que el código ético de Ciudadanos impide acoger a cargos de otros partidos que tengan un cargo institucional.

Las 'pastillas' que reparte el PP de Lleida a favor del 155.
Las 'pastillas' que reparte el PP de Lleida a favor del 155.

Él defiende que en su cambio de camisa no hay nada raro, solo una evolución ideológica: “Yo iba a las tertulias con el freno de mano echado, desde el PSC me decían que me frenara, pero yo hablo de España sin complejos. Ellos hablan de catalanismo pero nunca de españolismo. Tienen la 'senyera' en sus mítines pero nunca la bandera española. Quizá yo era un ingenuo pero evidentemente no era mi partido”, razona. Sostiene que Ciudadanos no es un partido sino producto del 'marketing' y de la prensa. "En Lleida el PP tiene 1.000 militantes y ellos solo 100. En los carteles solo está Inés Arrimadas, no el cabeza de cartel por Lérida. Es un partido virtual, sin experiencia de gobierno". En estas elecciones -quizá en todas- las coces van a los vecinos. Si el PP se desangra es por Ciudadanos.

Está ante un 'stand' del PP a las puertas de la sede en Lleida. Aunque la mayoría de la gente se dedica al patinaje sobre hielo en la pista que hay detrás del tenderete de los populares, algunos se paran y se llevan un globo azul con el logo del PP. El producto estrella es una caja con caramelos que simula un medicamento en el que se receta el 155 para el "alivio y tratamiento sintomático del malestar, la inestabilidad y la desconfianza generados por procesos secesionistas" con la cara de Marsa Xandi, la número uno por Lleida, en el embalaje. Dentro hay unos caramelos y el programa electoral del PP.

"¿Y qué tal la república? ¿Cómo va?", espeta en una tertulia local a la representante de la CUP

Los militantes organizan el 'merchandising' y reciben a los chicos de Nuevas Generaciones que, como misioneros, han llegado a Cataluña a echar una mano hasta las elecciones del 21-D. Antonio, un sevillano de 21 años, está en esa tarea. Alto y perfectamente reconocible recuerda el otro día cuando la manifestación indepe volvía frustrada de ver cómo se llevaban los bienes de Sijena del museo de Lleida: "Me reconocieron, con esta altura y este acento no tengo pérdida, y empezaron a tirar huevos contra la puerta. Desde dentro del portal parecía como si fueran piedras. Pasé miedo pero no llegó a más". En la anómala campaña catalana esto ya no es noticia.

Cuando un antiguo militante socialista reconoce a Dante se para y le saluda. El candidato se confunde de nombre de su interlocutor pero reacciona rápido y enseguida da el nombre y el apellido correcto. Un político en acción. Este antiguo compañero socialista no dice que le entienda pero no muestra animadversión. Y es que concede: “Yo soy más del PSOE que del PSC”.

En el PSC hay quien cree que su objetivo es acabar de diputado en el Congreso y no esta campaña

En Cataluña, donde casi toda la política gira en el eje nacionalista-independentista/constitucionalista-unionista, Dante dice que no se encuentra incómodo en el PP: “Durante muchos en Cataluña el eje de la política va a ser el territorial, no la izquierda o la derecha. El PSC de algún modo lo reconoce al fichar a cargos de Unió, que es la derecha nacionalista catalana de toda la vida”. Ha asumido con aparente naturalidad ese discurso que repite que en realidad no hay apenas diferencias programáticas entre socialistas y populares y que "la mejor política social es crear empleo", un mantra clásico del PP. Sí admite que su paso al PP despertó recelos pero afirma que ya pasan de viejas rencillas. Asegura que no ha hablado con el equipo de campaña de Susana Díaz en las primarias, que recibió otro golpe con su paso al PP porque corroboraba la idea en Cataluña de que su apuesta era derechizar el partido.

Públicamente muchos lo recibieron de uñas. Aunque no salga de primeras puede correr la lista y hay quien apunta que su objetivo real es ir en las listas al Congreso en la próxima legislatura. El PP, que durante mucho tiempo ha estado prácticamente aislado en Cataluña de otros partidos, ha exhibido a Dante junto a Albiol, la ministra Dolors Monserrat e incluso Mariano Rajoy.

Xavier García Albiol, Mariano Rajoy y Dante Pérez, en campaña.
Xavier García Albiol, Mariano Rajoy y Dante Pérez, en campaña.

Los que no le olvidan son sus antiguos compañeros de Gimenells, que no le han planteado una moción de censura pero sí una para quitarle el sueldo. "Es una artimaña. Pero estoy convencido de que en las próximas ganaré con el PP". Según su diagnóstico, el PSC equivoca su estrategia incluso si las encuestas le auguran un buen resultado: "El PSC mejorará pero sobre todo porque venía de muy abajo y algo recogerá de catalanistas desencantados. Pero su problema es que los dirigentes y la militancia son catalanistas cuando sus votantes no lo son. Yo me relacionaba con estos últimos pero ese divorcio con la dirección ya era insalvable".

Pese al traslado de las obras de Sijena, que salieron de Lleida días antes escoltados por la Guardia Civil y los Mossos, Dante afirma que la campaña está siendo más tranquila de lo que esperaba. “Será la navidad que calma los ánimos”. En ese buen tono comienza luego la tertulia en la radio la Xarxa, una emisora local que se escucha en Albesa, Alfarrás, Alguaire, Corbins y Torrefarrera, pueblos de las afueras de Lleida.

"El problema del PSC es que los dirigentes y la militancia son catalanistas y sus votantes no lo son"


El debate se produce en la emisora que con maestría dirige Pili Sánchez desde el control de la radio en el Ayuntamiento de Torrefarrera, a las afueras de Lleida. Hay políticos de JxCAT, ERC, la CUP, un alcalde nacionalista, PP y Cs. Dos de ellos llevan lazos amarillos en la solapa, el símbolo en favor de los presos que califican como políticos. Es un estudio pequeño pero apañado.

El asunto comienza por lo que más interesa aquí: el traslado de Lleida a Aragón de las obras de Sijena ordenado por un juez. Digamos que los matices no abundan. La primera mención de uno de los independentistas, Jeroni Busquets, es que estamos como en 1714, y después otro apunta que tras abrir la caja de Pandora el País Vasco podría reclamar el Guernica -como si Picasso fuese vasco o hubiese pintado el cuadro en Euskadi y no en París-.

Dante Pérez, primero a la izquierda, en la radio local de Torrefarrera. (R. M.)
Dante Pérez, primero a la izquierda, en la radio local de Torrefarrera. (R. M.)

Apenas hay refriega. El debate es de guante blanco. Aquí no hay pelea por la audiencia. Dante admite que preferiría que no se hubieran llevado las obras y que el ministro Íñigo Méndez de Vigo estaba en ese mismo plan. La representante de Ciudadanos, Cristina Latorre, se suma a esa posición y va incluso más allá al decir que los técnicos judiciales que transportaron las obras hasta Aragón no usaron las técnicas de conservación adecuadas. Qué diferencia esta tertulia local hecha para la Cataluña interior, donde la mayoría independentista es clara, con las tertulias de Madrid de posiciones extremas.

Dante defiende que son intolerables episodios como en el pueblo vecino de Alcarrás, donde a la entrada hay lazos amarillos formados con luces de navidad, una forma de eludir el control de la Junta Electoral: "En Cataluña no se cumple la ley y ya está bien". La discusión se enreda en temas que vistos desde fuera no merecen mucho tiempo, ya que por ejemplo un alcalde 'indepe' sostiene que la estelada es constitucional y por lo tanto la Junta Electoral no debe prohibirla en los colegios electorales. Solo al final crece la temperatura del debate y esto parece una tertulia de 'prime time'. Es cuando Dante le suelta a la representante de la CUP: "¿Y qué tal la república, cómo va?". Fuera hace un frío que pela y acaba otra jornada de campaña.

Cataluña

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