Aprovechando la libertad de Rull y Turull

Mas se lanza a controlar la candidatura de JxCAT con la libertad de Rull y Turull

El propio Artur Mas viajó ayer por la noche a Bruselas para reunirse con Puigdemont, según confirman fuentes del partido, para volver a recuperar la iniciativa política para el PDeCAT

Foto: El expresidente de la Generalitat y presidente del PDeCAT, Artur Mas. (EFE)
El expresidente de la Generalitat y presidente del PDeCAT, Artur Mas. (EFE)

El presidente del PDeCAT, Artur Mas, quiere retomar el control sobre la candidatura de JxCAT que impulsa el expresidente Carles Puigdemont. Este ya le ha dado al PDeCAT lo que necesitaba, impulso político. Ahora Mas quiere lo que Puigdemont le arrebató llenando la lista de independientes y poniendo a Elsa Artadi al frente de la campaña electoral: influencia en la estrategia política. Así lo explican fuentes del partido que encabeza Mas.

El propio Artur Mas viajó ayer por la noche a Bruselas para reunirse con Puigdemont, según han confirmado fuentes del partido. Artur Mas participará en la gran manifestación que tendrá lugar en la capital belga mañana. Pero lo hizo un día antes para volver a reunirse con el candidato. Una nueva peregrinación como la de hace un mes, cuando el pasado 11 de noviembre le visitaron él y Marta Pascal. Pero, ahora, Artur Mas tiene mejores cartas, tras la liberación de los 'exconsellers' Jordi Turull y Josep Rull.

Mas se lanza a controlar la candidatura de JxCAT con la libertad de Rull y Turull

El pasado 11 de noviembre, Mas le pidió a Puigdemont que encabezase la lista del PDeCAT para las autonómicas. Era la única esperanza para que el partido remontase. Carles Puigdemont se negó entonces. Como alternativa, el 'expresident' de la Generalitat impuso una candidatura trufada de independientes, que armaron él mismo y un grupo de estrechos colaboradores desde Bruselas ese mismo fin de semana, entre ellos la ya mencionada Elsa Artadi.

Pero ahora Artadi quiere usar a Turull y Rull como ganchos electorales. Ambos han salidos muy enteros de la prisión y le vienen como anillo al dedo a un discurso que necesita agravios. El 155 está bien, pero la Generalitat sigue funcionando. En cambio, Turull y Rull son el factor humano que puede compensar la sobreabundancia de Puigdemont dirigiéndose al electorado a través del plasma.

Los 'exconsellers' Jordi Turull (i) y Josep Rull, durante el mitin de JxCAT en Reus. (EFE)
Los 'exconsellers' Jordi Turull (i) y Josep Rull, durante el mitin de JxCAT en Reus. (EFE)

Además, Turull y Rull son parlamentarios experimentados. Lo que hará falta a partir del 22 de diciembre. Artadi carece de experiencia en la Cámara catalana y en el día a día de la política, donde los dos 'exconsellers' son viejos zorros. En una reciente entrevista en 'Ara', la secretaria general del PDeCAT, Marta Pascal, ya avisaba de que por muchos independientes que hubiese en el grupo parlamentario, la política de pactos posterior al 21-D estaría bajo el control del partido, no de Puigdemont y de su grupo de incondicionales. Turull va de cuarto por Barcelona y Rull va de sexto por la misma provincia. Por tanto, sus escaños están asegurados.

Buenos augurios

Puigdemont no está débil. Al contrario. Gracias a los buenos augurios del CIS, que le otorgan hasta 26 diputados, cuando hace algo más de un mes las expectativas eran solo de 14 escaños. Pero revertir una tendencia que le permita ganar las elecciones resultará muy complicado, y más con Cs también subiendo.

El CIS otorga a la candidatura de Puigdemont un máximo de 26 diputados, lo que le da la posición de fuerza para retener el control de la campaña

Por eso la campaña resulta clave para todos los partidos. Esta campaña electoral sí que puede cambiar cosas, como está demostrando el caso de Puigdemont y su candidatura presidencial. Hay 1,6 millones de indecisos. Las cosas pueden cambiar y Mas y los suyos no quieren quedarse al margen de la administración de la victoria si esta llega a producirse.

Resistencia de Puigdemont

Es previsible que Puigdemont se resista a estos movimientos de Artur Mas. Incluso sería posible que ganase este pulso a su antiguo mentor y que mantenga el control de la campaña. Pero esto solo duraría hasta el día de las elecciones.

Pero después, con las cartas de Rull y Turull, el control parlamentario una vez constituida la Cámara será de los hombres de Artur Mas. Y Puigdemont desde Bruselas poco pesará en términos de pactos y alianzas.

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