Arrincona un poco más a Junqueras

Carles Puigdemont corona a Marta Rovira como nueva mujer fuerte del soberanismo

Tras el 21-D, Marta Rovira ocupará la silla, el escaño, algo que no podrán hacer ni Puigdemont ni Junqueras, por lo que su papel será clave para la nueva fase en el Parlament

Foto: La secretaria general de ERC, Marta Rovira.
La secretaria general de ERC, Marta Rovira.

Josep Pla es como Winston Churchill, siempre hay una cita suya que va bien. En el caso de la visita a Bruselas de la secretaria general de ERC, Marta Rovira, para verse con Carles Puigdemont, sienta como una guante aquella de “los políticos son siempre inteligentes cuando se sientan en determinadas sillas", que fue acuñada por el genio de Palafrugell. Rovira es inteligente, pero sobre todo tendrá algo de lo que no dispondrán ni su jefe, Oriol Junqueras, confinado en la cárcel de Estremera, ni Puigdemont, exiliado en Bélgica. Tras el 21-D, Rovira ocupará la silla, el escaño. Y por ello Puigdemont la coronó ayer como mujer fuerte del soberanismo. O lo que es lo mismo, que sea la presidenta 'de facto' en caso de victoria del bloque independentista.

Fuentes del PDeCAT apuntan que la base del acuerdo es que Rovira se compromete a dar algún papel simbólico a Puigdemont en caso de que ERC sea la fuerza más votada, tal y como apuntan las encuestas. Puigdemont, por otra parte, pretende prolongar al máximo su estancia en Bruselas, según fuentes de su entorno. Pero necesita alguien en el Parlament que mantenga viva la llama del independentismo. Y ese alguien será Marta Rovira.

Carles Puigdemont corona a Marta Rovira como nueva mujer fuerte del soberanismo

Por otra parte, Rovira habría arrancado el compromiso de que en caso de que Puigdemont consiguiese que su 'lista del president' fuese la más votada, también se confiaría en Rovira para asumir el poder 'de facto' en Cataluña.

Oficialmente, ni ERC, ni el PDeCAT ni los participantes en la reunión en Bruselas han explicado nada de esto. Se han limitado a señalar que han pactado un programa común de mínimos que incluiría tres puntos, según las fuentes soberanistas consultadas: libertad de los presos, restitución del que consideran Govern legítimo y algún tipo de legitimación del referéndum del pasado 1 de octubre.

“Somos muy conscientes de que hemos de continuar juntos y hemos de encontrar la mejor fórmula para coordinarnos. Somos muy conscientes de que hemos de continuar sumando. Estamos estudiando la mejor manera de hacer este frente común”, ha apuntado Marta Rovira desde Bruselas, para explicar una coordinación estratégica de ambas candidaturas.

Puigdemont ya está armando una 'lista del president' con la que Rovira se pueda sentir cómoda. También lo ha facilitado la negativa en diversos grados de algunos candidatos a independientes, entre ellos diversos diputados de Junts pel Sí, como Oriol Amat o Germà Bel, o el autodescarte del presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, quien ya ha señalado que no concurrirá en lista alguna. Entre los nombres que han trascendido para la 'lista del president' está, entre otros, el profesor de derecho constitucional Héctor López Bofill. El 'expresident' de la Generalitat también quiere sumar al líder de la ANC, Jordi Sànchez, también en prisión.

Junqueras, más marginado

Esta nueva jugada de Puigdemont con Marta Rovira arrincona un poco más a Junqueras. El líder de ERC podría incluso ver perjudicada su posición si el Tribunal Supremo acaba concentrando sus causas y lo libera. Libre podría hacer más campaña, sí; pero en la cárcel compensa la fuerza dramática de la figura de exiliado de Puigdemont. Según cómo se lleve a cabo el final de la prisión preventiva, puede ser el final de la carrera política de Junqueras, tal y como ya les ha pasado a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, o a la diputada de ERC Anna Simó.

El pacto entre Puigdemont y Rovira arrincona un poco más Junqueras, que como cabeza de lista de ERC tiene complicado competir con el 'expresident'

Rovira es muy independentista. Se enfrentó a Puigdemont cuando este intentó convocar elecciones a través de un pacto en el que medió el lendakari, Iñigo Urkullu. Aquí ganó. También fue una de las impulsoras de la declaración de independencia del 27-O, la que luego ha sido calificada sin validez jurídica ni aplicación práctica y que ya se votó en secreto en el Parlament en previsión de futuros problemas legales. Ante Junqueras, Marta Rovira también ha dado batallas. En su momento, se opuso a las elecciones del 21-D por ser fruto del artículo 155 de la Constitución. Pero aquí perdió.

Enfriando

Poco a poco, los líderes independentistas van enfriando las perspectivas. El diputado de ERC en el Congreso Joan Tardà ya habla de que no hay mayoría social para una actuación unilateral en la independencia. Y hay muchas declaraciones que ya reconocen que las cacareadas estructuras de Estado nunca estuvieron listas, tal y como reconoció la 'exconsellera' de Educació Clara Ponsatí. Poco a poco se va volviendo al votante independentista a la realidad. Se habla de “autocrítica”.

En este entorno, la figura de Rovira será clave. No solo porque tendrá poder real en el Parlament. También tendrá que hacer de puente entre Junqueras y Puigdemont, dos líderes que en este momento están muy distanciados y que no mantienen contacto alguno.

Cataluña

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