TRAMABA UNA 'REBELIÓN' PROCATALANA ANTEs DE FIN DE NOVIEMBRE

Puigdemont utiliza una 'caja de resistencia' de la Liga Norte, corsos y flamencos

Este fondo internacional que apoya económicamente al 'president' está creado por los independentistas catalanes, corsos, flamencos y los italianos de la Liga Norte

Foto:  Cuatro personas sostienen las banderas (de izda a dcha) de las regiones de Occitania, Flandes, Valonia y la estelada, ante el Palau. (EFE)
Cuatro personas sostienen las banderas (de izda a dcha) de las regiones de Occitania, Flandes, Valonia y la estelada, ante el Palau. (EFE)

Un fondo internacional aportado por regiones europeas apoya económicamente al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. Según fuentes solventes, este fondo es similar a una ‘caja de resistencia’ creada por los independentistas catalanes, corsos, flamencos y los italianos de la Liga Norte y lleva más de un año en funcionamiento. Se trata de grupos de la derecha montaraz —en ocasiones, de ultraderecha— con toques de xenofobia y populismo que tienen como segmento común el autonomismo o secesionismo de sus territorios.

Precisamente la Liga Norte protagonizó una estrambótica declaración unilateral de independencia, con Umberto Bossi, el 15 de septiembre de 1996. Evidentemente, no fue tenida en cuenta ni Bossi. En 1997, la Liga Norte promovió un referéndum en el que participaron 4,8 millones de ciudadanos y que votaron en un 97% a favor de la secesión. Solo fue reconocida esa independencia por la Liga del Tesino, un partido de Suiza de extrema derecha. El grito de guerra para movilizar a los independentistas en esa zona de Italia era “¡Roma nos roba!”. Ese lema tiene su extensión en la Cataluña actual: el grito de “¡España nos roba!” fue adoptado por todos los partidos independentistas y explotado hasta la extenuación, y dio origen al 'procés'.

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Los secesionistas italianos llegaron a imponer la lira padana como moneda oficial y, en un principio, querían negarse a pagar los impuestos a Italia. Curiosamente, la Liga Norte tiene su sede embargada judicialmente por escándalos de corrupción, exactamente igual que Convergència Democràtica, el antiguo nombre del PDeCAT, el partido de Puigdemont. Y el presidente vitalicio de la formación italiana, Umberto Bossi, acaba de ser condenado por utilizar fondos en beneficio propio y de su familia (utilizó dinero del partido para comprar coches, abonar matrículas universitarias y pagar viajes, cenas y hoteles de lujo).

Theo Francken. (Reuters)
Theo Francken. (Reuters)

En Córcega, los lazos son con Corsica Libera, un partido nacionalista que el pasado 1 de octubre desplazó a uno de sus dirigentes, Jean-Guy Talamoni, a Barcelona para seguir en directo el referéndum (el partido no tiene presidente ni secretario general, para evitar rencillas entre las diferentes facciones que lo componen). En Bélgica, los contactos han sido con la Alianza Neo Flamenca (N-VA), una formación derechista partidaria de la independencia de Flandes. Precisamente fue el responsable de Inmigración del Gobierno belga, Theo Francken (de N-VA), el primero en romper una lanza a favor de Puigdemont, anunciando que podía pedir asilo en Bélgica. Francken fue atajado por el primer ministro, Charles Michel, que se desmarcó de las teorías de su subordinado. Pero lo cierto es que desde que el ‘expresident’ llegó a Bruselas, los dirigentes de N-VA no dejaron de lanzar proclamas de apoyo a su persona y a su proyecto.

La prueba de fuego

Las conversaciones entre los grupos soberanistas incluían también, en un principio, a los bávaros y a los alsacianos. La intención última era promover un intento de ‘rebelión’ ante la Unión Europea con el objetivo de provocar que las instituciones comunitarias diesen más poder a las fuerzas regionales en detrimento de los estados.

De lo que se trataba era de ayudarse mutuamente, además de conformar un frente común ante la UE

Tanto los gobiernos de Alemania como de Francia cortaron de raíz los coqueteos de sus regiones con esa ‘rebelión’, por lo que continuaron hablando los representantes de las otras cuatro regiones. De lo que se trataba era de ayudarse mutuamente, además de conformar un frente común ante la UE.

El periplo de Puigdemont en Europa fue la prueba de fuego de este círculo regionalista y puso a prueba la solidez de la alianza entre nacionalistas. “Cuando Puigdemont se vio en Girona y que nadie le decía nada, se fue de repente a Bélgica. Pero era algo premeditado. Su amigo el empresario Josep Maria Matamala fue quien allanó el camino, porque conocía de primera mano las alianzas tejidas durante el último año. Este empresario hizo gestiones para la posterior huida a Bruselas”, explican fuentes de toda solvencia a El Confidencial.

Puigdemont utiliza una 'caja de resistencia' de la Liga Norte, corsos y flamencos

Estas fuentes aseguran que “no hubo nada improvisado, sino que todo estaba planificado al milímetro. La huida estaba negociada con los flamencos. El día 31 de octubre, ya tenían la hoja de ruta planificada. La intención era provocar una efervescencia entre las regiones europeas y que, antes del fin de noviembre, hubiese un posicionamiento político de todas las regiones importantes, posicionándose a favor de Cataluña”. Ahí fue donde los gobiernos de Angela Merkel y Emmanuel Macron advirtieron a los dirigentes nacionalistas de Baviera y Alsacia de que si tenían intención de romper las reglas de juego democráticas, irían a la cárcel.

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