miembros de Sociedad civil catalana

Estudiantes contra la independencia: "Se pasan el día llamándonos fascistas"

Pintadas en los muros, carteles con sus fotos, pitidos, abucheos, gritos... Pasamos un día con los estudiantes del bando "constitucionalista", una minoría en el campus de la UAB

Foto: Josep Lago y María Domingo (A.V)
Josep Lago y María Domingo (A.V)

Es media mañana de un día lectivo en la Plaza Cívica del campus de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y un grupo de chavales se congrega junto a la puerta de la cafetería para hacer un grafiti. Estudiantes y profesores entran y salen sin darle ninguna importancia. La pintada, que va tomando forma, es una más de tantas. Por todo el campus hay murales pidiendo la independencia, esteladas, una bandera de la Unión Soviética y frases revolucionarias. Esta última dice: “Totes som antifeixistes” (Todos somos antifascistas)”. Firmado: “Plataforma Antifeixista”. A la una de la tarde, los artistas se dan prisa para rematar los últimos detalles del mural porque está a punto de comenzar la proyección de un documental en la sala de cine del campus. ¿El título de la película? “12 de Octubre: Cultura del Odio y Legítima Autodefensa”.

A la proyección acuden varias decenas de estudiantes que asienten en sus butacas mientras se relaciona sin circunloquios el fascismo, el racismo y el odio con el estado español y su historia desde 1492. Por la pantalla aparecen políticos del PP y de Ciudadanos, Cristóbal Colón y banderas de Falange, Donald Trump y los judíos expulsados por los Reyes Católicos. Dos miembros de la “Plataforma Antifeixista” introducen el documental subrayando que su lucha es cada vez más necesaria. Ahí están para recordárnoslo, remarcan, las juventudes de Sociedad Civil Catalana (SCC): el fascismo encarnado dentro del propio campus.

Una de las pintadas del campus (A.V)
Una de las pintadas del campus (A.V)

En una mesa de la Plaza Cívica nos reunimos con los peligrosos fascistas a los que hacen referencia. Son chavales que simpatizan o militan en partidos como el PSC o Ciudadanos y que hablan de política sin deslizar ni una sola frase que recuerde a la ultraderecha. Lleva la voz cantante Josep Lago, coordinador de la agrupación de Jóvenes de SCC y estudiante de ADE y Derecho. Nos cuenta que llegó a estudiar a la UAB procedente de Mallorca y se quedó impactado por el ambiente. “Vi que no se podía hablar en público en contra de la independencia. Me di cuenta de que había gente que pensaba diferente pero se callaba por la presión. Por eso a principios de 2016 nos juntamos unos cuantos para expresar nuestro punto de vista”.

Una de las primeras personas en las que encontró apoyo fue María Domingo, estudiante de Ciencias Políticas. “Empezamos siendo dos y enseguida éramos cerca de 30, un número que no es para tanto porque el campus es muy grande. Además muchos se bajaron enseguida por la presión y los insultos. Ahora quedamos unos 10, aunque hay otros que nos apoyan desde fuera. Para seguir haciendo esto hay que tenerlo muy claro porque te sientes rechazado, por ejemplo a la hora de hacer trabajos en grupo. Yo muchos días me siento apartada”.

Han recogido firmas para que nos expulsen y han pegado carteles con fotos nuestras

Josep asiente. Dice que es muy incómodo estudiar así. "La gente ya nos conoce, saben que somos los de Sociedad Civil. Hay algunos compañeros que nos da la razón en privado, otros que se comportan normal y luego están los que nos lanzan miradas de odio y nos insultan al pasar. Ahora mismo yo no estoy concentrado del todo cuando hablo contigo porque estoy pendiente de la gente que pasa a nuestro lado, por si viene algún radical a decirnos algo. Piensa que han llegado a recoger firmas para que nos expulsen de la Universidad y han pegado carteles con fotos nuestras, con los ojos tapados”.

Gorka, Laura y Jordi (A.V)
Gorka, Laura y Jordi (A.V)

Aunque no ha habido agresiones físicas, los estudiantes de SCC han vivido momentos muy tensos que nos van enseñando en las pantallas de sus teléfonos móviles. Los lios más gordos se producen cuando organizan actos políticos o son interrogados por las cámaras de televisión en pleno campus. “Tenemos el mismo derecho que ellos a hacer actos y difundir nuestras ideas. Pero mira lo que pasa cada vez que montamos algo". Lo que pasa en el vídeo es una trifulca con estudiantes que rodean su carpa y en la que tienen que intervenir los Mossos para protegerlos.

"Han llegado a quemar una bandera, a vaciar un extintor… y ya hemos puesto tres demandas”. En virtud a una de las denuncias, la Fiscalía de delitos de odio de Barcelona pide tres años de cárcel contra tres alumnos por los acontecimientos del 19 de abril de 2016 en la propia Plaza Cívica del campus. Según el auto, unos 20 jóvenes del Sindicat d’Estudiants dels PaÏsos Catalans (SEPC) los increparon con amenazas y gritos, les arrebataron una bandera y la la rajaron.

Cartel exponiendo a los estudiantes de SCC
Cartel exponiendo a los estudiantes de SCC

Son un grupo relativamente pequeño y han acabado haciendo piña. Pasan muchas horas juntos, hablando compulsivamente de política, de las asambleas de los sindicatos de estudiantes en las que se sienten excluidos, tuiteando e intercambiándose mensajes, fotos y vídeos con el móvil. “Es la única manera de no tirar la toalla porque estamos en un ambiente hostil y muy duro. Lo que nos parece más grave es que la universidad no nos está apoyando en absoluto, que permiten que los radicales pinten la facultad con consignas contra nosotros, que hagan barricadas y piquetes cuando hay huelgas. El otro día, por ejemplo, un profesor pidió votar a mano alzada sobre si teníamos que ir a la huelga. Y si dices que no ya estás marcado”, comenta Gorka Samaniego, alumno de Políticas y Derecho.

El Confidencial intentó obtener la versión de la UAB sin éxito. Su departamento de prensa se limitó a transmitir que los estudiantes de SCC son una minoría y apenas tienen representación. En una reciente entrevista con Espejo Público, la rectora Margarita Arboix le quitaba importancia a la situación asegurando que su universidad “siempre ha sido muy revolucionaria” y que ella defiende cada vez que tiene ocasión la “pluralidad y el diálogo”, tratando por igual a todos los grupos. “Somos una de las mejores universidades de España y no es verdad que haya un ambiente irrespirable”.

Un profesor que prefiere no ser nombrado recuerda que la UAB es famosa por su politización desde que se fundó a finales de los 60. “Lo digo en el sentido positivo porque es una seña de identidad de esta universidad y siempre ha habido mucho debate y activismo. Aquí el nivel crítico y la actividad de los alumnos es alucinante. Pero siempre entre diferentes corrientes del catalanismo. Que ahora haya chavales defendiendo a mano alzada y con carpas lo que dice SCC se puede entender como una provocación por sus compañeros y más en el momento que vivimos. No quiero decir que no tengan derecho a hablar. Al revés, me parece sano y necesario, pero en la UAB se puede percibir así. Da igual que los partidos que defienden tengan muchos votantes porque en la UAB son tendencias que prácticamente no existen. Para el rectorado esto tiene que ser muy dificil de manejar”.

Laura Casado, estudiante de Lengua y Literatura Española, insiste en que es muy difícil opinar sobre cosas como el 1-O sin llevarse un abucheo. “Si te limitas a ir a clase y callarte no tienes problemas, pero si hablas acabas siendo franquista y fascista, cuando en realidad la mayoría nos consideramos de izquierdas”. Jordi Salvadó, estudiante de Derecho, subraya otro matiz: “Hay muchos compañeros que son independentistas y respetan nuestras ideas. Yo creo que incluso son una mayoría. Pero los radicales marcan mucho, hacen mucho ruido y generan ese clima de intimidación”.

Desde finales de septiembre, la tensión se ha multiplicado a causa de las constantes huelgas de protesta por la situación política. El miércoles, el campus de Bellaterra quedó desierto por los piquetes instalados en trenes y carreteras. Decenas de estudiantes pasaron la noche en la Facultad de Letras y se levantaron de madrugada para cortar los accesos por carretera. “Al final cerraron los ferrocarriles, la AP-7 y la C-58", dice Josep Lago. "Yo llegué por carreteras secundarias y no habían podido llegar ni los profesores. Utilizaron sillas y mesas de la universidad para hacer barricadas, como hacen siempre sin que el rectorado condene nunca estas acciones”.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
38 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios