son relativamente amigos personales

Martín Villa: "La rebelión de Puigdemont es cosa de aldeanos ridículos"

Sus carreras coincidieron en el tiempo. Luego, la Transición los unió todavía más cuando Martín Villa fue ministro de la Gobernación, de Interior y vicepresidente del Gobierno con Adolfo Suárez

Foto: Jordi Pujol y Rodolfo Martín Villa, en un montaje. (EC)
Jordi Pujol y Rodolfo Martín Villa, en un montaje. (EC)

Rodolfo Martín Villa, 81 años (Santa María del Páramo, León), y Jordi Pujol i Soley, 87 años (Barcelona), son relativamente amigos personales desde hace mas de 40 años, con derecho a intercambio de cartas, como así ha venido sucediendo.

Sus carreras coincidieron en el tiempo. El leonés era gobernador civil de Cataluña en las postrimerías del franquismo y antes lo fue en ese territorio como delegado de Sindicatos. Luego, la Transición los unió todavía más cuando Martín Villa fue ministro de Gobernación, de Interior y vicepresidente del Gobierno con Adolfo Suárez y la UCD.

La 'huida al monte' del por entonces considerado 'catalanismo moderado' de CiU, encarnado históricamente por Jordi Pujol —del que se desconocía en toda su profundidad la enorme corrupción familiar llevada a cabo y propiciada desde su enorme poder político—, empezó a reflejarse en las misivas que se enviaban.

La 'huida al monte' del por entonces considerado 'catalanismo moderado' de CiU empezó a reflejarse en las misivas que se enviaban

El 9 de julio de 2012, Martín Villa mandó una carta aprovechando una petición de Pujol para que le encontrara el libro 'Castilla como agonía', de Andrés Sorel. Al final de la misiva, el exministro de Suárez escribía contundente lo siguiente:

“Me han preocupado tus declaraciones periodísticas recientes. Decir que Cataluña no tiene lugar en la actual política de España puede ser un buen título periodístico para un libro, pero difícilmente supone una colaboración para el buen entendimiento si necesariamente divide Cataluña del resto de España y vuestra participación en la política española…”.

Añade el leonés: “Simétricamente, podría decirse que en la política de Cataluña de hoy no encaja la idea de España. Esto no supone colaboración positiva alguna…”. Y, para terminar: “Tienes autoridad personal, moral y política para otras cosas de mayor enjundia y creo que tienes en consecuencia también la obligación moral de afrontar estos temas de otra manera. Me gustaría comentarlo contigo”.

El ex 'molt honorable' le respondió el 3 de septiembre de ese mismo año: “Las cosas no han evolucionado bien… Tampoco desde una perspectiva general española… Espero que nos veamos”. El 22 de octubre de 2012, Pujol remitió a su amigo el libro que acababa de publicar con otra misiva: “El camino está obstruido…”.

Sigo pensando que eres de los pocos que tienen en Cataluña autoridad moral, personal y política para evitar un desenlace tan negativo

El 16 de noviembre de ese mismo año, Martín Villa repitió con otra carta al líder nacionalista. Lo más sustancioso de la misiva quedaba reflejado así: “La verdad es que me parece inevitable un desgraciado 'choque de trenes' que muchos desearíamos no se produjera porque, además, nos obligaría a subirnos a 'nuestro' tren con el resultado de sufrir, y no poco, en el choque. Sigo pensando que eres de los pocos que tienen en Cataluña autoridad moral, personal y política para evitar un desenlace tan negativo”.

El 21 de marzo de 2014, Martín Villa envió a Pujol su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Le volvió a pedir “rectificaciones”. Le contestó el 'expresident' de forma protocolaria sin entrar en detalles, excepto citando a su buen amigo Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón.

Entrevista del Palace

Horas después de que el Gobierno de Mariano Rajoy, como brazo ejecutor del Estado, implantase el artículo 155 de la Constitución, Martín Villa, uno de los 'reformistas del régimen' que ayudaron a levantar la Carta Magna y el régimen del 78, espera en el Palace. El hijo del ferroviario está que se sube por las paredes: “Por fin, los nacionalistas que se escondían en falsos ropajes han quedado al descubierto. El mensaje ya no se les puede comprar y su ambigüedad ha estallado por los aires… En este sentido, son mucho más comprables los de la CUP y ERC, que no mienten…”.

Tras apoyar con firmeza argumental a Rajoy, Martín Villa sostiene que tras el último fin de semana y sus acontecimientos, el “gris” ha desaparecido: “Ya no son el cielo de todos los catecismos posibles… Los ricos de esa región y también de España ya no tienen discurso”.

Se resiste a la admisión de errores en la Transición respecto a la organización del Estado, “porque ahora hay soluciones civiles a ese tipo de problemas. Por lo tanto, no lo debimos hacer tan mal…”. El relato que se hizo del nacionalismo catalán se compró, “pero ahora ya sabemos a qué atenernos. En mis tiempos si se discutía una cosa a Jordi Pujol, resulta que no eras 'catalán'. Pero esto, señores, se ha acabado…”.

Ya no son el cielo de todos los catecismos posibles… Los ricos de esa región y también de España ya no tienen discurso

“Son aldeanos y como tal están quedando mal ante todo el mundo… El padre político [Pujol] es el mayor culpable de todo esto, pero Jordi no era ningún idiota ni ningún aldeano”.

Martín Villa, hay que recordarlo en su calidad de ministro del Interior, fue el primer dirigente gubernamental en recibir en su despacho oficial de la calle Amador de los Ríos al retornado Tarradellas. “Él quería regresar a Cataluña como 'president' de la Generalitat pero, oiga, avalado por la legalidad y por los poderes del Estado, justamente lo contrario de lo que ha hecho Puigdemont…”.

Uno de los aspectos que el veterano dirigente político entiende como clave de cara al futuro es el “relato”: “Se va a relativizar la fiebre nacionalista… Ya no sirven los 'España nos roba', ni otras mandangas…”. Recuerda sus años en Cataluña como máximo exponente del Estado y sus visitas al monasterio de Montserrat: “Las cosas no fueron como ha contado el oficialismo nacionalista… ¡Ni mucho menos!”. Y aspira a que otro Aramburu escriba otro libro 'Patria' dedicado al asunto catalán.

Curiosamente, el ministro que mandó detener a Santiago Carrillo cuando regresó a España de forma ilegal hizo amistad personal con el viejo comunista, con el que compartió tantas cosas, incluso tertulia política durante años en una importante cadena de radio. Tengo curiosidad por saber qué piensa Martín Villa del posicionamiento de Santiago en la actual situación.

—Pues, mire usted, tengo mis dudas

Cataluña

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