MILES DE PERSONAS EN VIC PROTESTAN CON CÁRNICOS

Butifarrada solidaria con... Puigdemont: "Si regresa, bien, si se queda, también"

La ANC elige Vic, al norte de Barcelona, para recaudar fondos en pos de la liberación de los Jordis

Foto: La Plaça Major de Vic, anoche (A. P.)
La Plaça Major de Vic, anoche (A. P.)

Anoche, a bordo del Rodalíes -infame en equipamiento y cumplimiento de horarios-, escribí a un par de amigos catalanes para preguntarles por Vic, la localidad escogida por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) para mantener el pulso del 'procès' en la calle. Me respondieron que de Vic saben poco, más allá de que presumen de tener las mejores butifarras y los fascistas más votados de la región, encabezados por Josep Anglada y su Plataforma per Catalunya. Afortunadamente, yo iba por las butifarras.

Porque ayer ANC organizó la I Butifarrada por la Dignidad de la historia para pedir la liberación de los Jordis. Esta vez, más que otra representación, era una recaudación de fondos financiada a costa del embutido: ANC vendía por la calle tickets de 10 euros canjeables por un bocadillo de butifarra y una bebida, aunque solo en unas carpas determinadas. Así, las colas en torno a la Plaça Major se dejaron ver al caer el sol y seguían voluminosas a última hora de la noche. Miles esperaban, ticket en mano, a conseguir su cena, aunque pocos sabían para qué se utilizaría su dinero. "Para la liberación de los Jordis", le decía una mujer a su acompañante al ser preguntada. "Será para mejores abogados o para pagar fianzas, ¿no? ¿O es que les han quitado el dinero?", argumentaba de nuevo.

Unos metros adelante, un hombre de mediana edad con dos niños se mostraba mucho más seguro: "Será para pagar su fianza, no te quepa duda. Siempre es para eso. Ahora el Estado Español no te mete en la cárcel ni te pega, te mete una fianza que no puedes pagar y ya es cosa tuya", afirma. La recaudación, explica Òmnium en la convocatoria, irá a la Caja de Solidaridad, una línea de 'cash flow' del independentismo concebido para costear, efectivamente, los gastos judiciales del 'procés'.

Las colas para comprar butifarra abarcaban varias calles (A. P.)
Las colas para comprar butifarra abarcaban varias calles (A. P.)

En mitad de la Plaza Major de Vic una grúa sostiene dos gigantescos entorchados con la cara de los Jordis y la leyenda "freedom; a su izquierda, cerca del Ayuntamiento, un cartel electrónico recuerda que hace más de quince días que fueron encarcelados; al fondo, un escenario alterna versiones de 'Ain't no mountain high enough' y 'The River' con mensajes político-cívicos a cargo del periodista Ernest Codina. En el medio, sobre un barrizal -la plaza es toda de arena-, miles de ciudadanos se agolpan para combatir el frío y comentar lo nuevo de la República Catalana, que cambiar cada segundo.

Puigdemont debía estar aquí, pero como no puede, estamos nosotros con él desde aquí

Tanto es así que sobre las 21 comencé a charlar con un grupo de personas, todas de la ciudad, acerca de que Carles Puigdemont les haya dejado ahí, con todo el 'procés' empantanado, y se refugie en Bruselas. "Él sabrá lo que nos conviene. Este es un asunto muy espinoso, por así decirlo, y el 'president' considera que es mejor desde allí ahora, yo no veo el problema", dice una mujer de unos 50 años. Ella, como la mayoría del grupo, formado por tres parejas y otros cuantos que se van incorporando a la conversación, llevan esteladas colgadas al cuello. "¿Tú eres del centro, no?", dice otro de más edad, "porque esa pregunta si fueras de aquí no la harías: aquí sabemos lo que es la represión por defender nuestra idea de país, y tú no lo sabes, porque allí no sentís esto, ni os están humillando con artículos de la Constitución perdidos de la mano de dios". "Puigdemont tenía que estar aquí, dirigiendo la situación, pero no puede, y como no puede, lo que hacemos nosotros es estar desde aquí con él", remata otra mujer, levantando su bocadillo. Los vegetarianos, por cierto, que habían levantado la voz durante el día por el matiz cárnico de la convocatoria, tuvieron que conformarse con los puestos de castañas de los aledaños de la plaza, que maridaban bien con la temperatura.

Minutos más tarde, cerca de las diez, me acerco de nuevo al grupo para decirles que, al parecer, Puigdemont está volando de regreso a Barcelona. La información fue publicada por varios medios, pero se confirmó errónea minutos más tarde: "Es una buena noticia. Ahora falta que pueda trabajar y no le metan en la cárcel", dice la mujer de 50 años. De nuevo una opinión reabre el debate, que concluye en los mismos términos que antes: lo que haga Puigdemont va a estar bien. "Si regresa bien, si se queda en Bruselas, también", apoya el marido de la señora. Anoche, en Vic, pocos hablaban de los Jordis y muchos del Govern en el exilio, la convocatoria de elecciones y el impactante regreso de Santi Vila como candidato por su propia formación. Un acto de solidaridad festivo y multitudinario, este sí, para un Govern que querrá olvidar esta noche de Halloween.

Cataluña

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