un sábado cualquiera en barcelona

Desconcierto en el día uno de la república catalana: "¿Por qué sigue ahí la bandera?"

La Generalitat mantiene los símbolos españoles y los Mossos asumen la ley española ante cierta extrañeza 'indepe'. Calma total en Barcelona en el estreno de la república y del 155

Foto: Bandera española y catalana en la sede de la Generalitat. (EFE)
Bandera española y catalana en la sede de la Generalitat. (EFE)

Julien y sus dos colegas salieron pitando desde Pau, al sur de Francia, en cuanto vieron que se podía proclamar la república catalana. Metieron en el maletero sus banderas occitanas y condujeron toda la noche hacia Barcelona “para dar apoyo al pueblo catalán, un pueblo orgulloso, en este momento histórico”. Estuvieron en la calle el viernes celebrando y ayer volvieron a la plaza de Sant Jaume, el centro de toda celebración que se precie en Barcelona. Julien es nacionalista occitano –o regionalista, que en Francia el nacionalismo es el de París– y no entiende qué hace la bandera española junto a la 'senyera' en lo alto de la sede de Palau. “Por qué sigue ahí la bandera española? Me ha extrañado, sí, supongo que la quitarán de un momento a otro”, razona.

A su alrededor hay periodistas y, sobre todo, turistas y curiosos fotografiando las dos banderas juntas. Para ser el primer día de la república catalana se parece bastante a un sábado cualquiera en Barcelona. La noche anterior aquí hubo conciertos y una celebración independentista. Cuando los jóvenes empezaron a gritar “fuera, fuera, fuera la bandera española”, nadie salió del Palau del Govern a quitarla. Tampoco hubo discurso desde el balcón, ni cava ni baño de masas a políticos. Muchos pueblos sí quitaron la bandera española y proclamaron la república y la festejaron, pero en la sede del Govern, donde Puigdemont tiene el despacho, no hubo nada después de la votación –secreta– de la DUI.

Vista de la sede de la Generalitat de Cataluña en la plaza de Sant Jaume, a medio día del sábado 28. (EFE)
Vista de la sede de la Generalitat de Cataluña en la plaza de Sant Jaume, a medio día del sábado 28. (EFE)

Julien no pierde la esperanza de encontrar el movimiento. Cuenta que se cruzó con un independentista que vio que podía ser de los suyos (entre la bandera, el pelo rapado y la barba es fácil deducir que Julien está en el rollo) y que los dos se preguntaron dónde estaba el mambo. “Si hay algo organizado nadie sabe nada. Hemos preguntado a los mossos pero no nos dicen”. Él considera que su deber es estar aquí a defender a sus hermanos catalanes del sur de los golpes que a buen seguro dará el Estado español, que es “profundamente franquista”. Según él, “Soraya es tan peligrosa como Trump” y el “Estado francés tiene en su ADN el ser extremadamente centralista” y "reprimir lenguas como el occitano”.

Paradójicamente, la región de España en la que se habla occitano es el Valle de Arán, la comarca menos independentista de Cataluña y cuyos habitantes defienden mayoritariamente salir de Cataluña en caso de independencia. Nadie dijo que fuera fácil esto.

Desconcierto en el día uno de la república catalana: "¿Por qué sigue ahí la bandera?"

A solo un centenar de metros de Sant Jaume hay un restaurante gallego en el que a medio día se monta una tertulia cuando TV3 emite el discurso grabado de Carles Puigdemont y al que la televisión autonómica presenta como 'president' de la Generalitat. La parroquia no acaba de entender muy bien qué quiere decir y Pablo, de 40 años, nacido en A Coruña y que lleva tres viviendo en Barcelona, resume: “Yo creo que es gallego como nosotros, no se sabe si sube o si baja”.

Al contrario que Julien, esta gente no quiere fiesta sino calma. Aseguran que el negocio ha bajado y que hay menos movimiento por la calle. “¿Libertad, dice? Me parece que están mezclando muchas cosas. Este gobierna solo para los 'indepes'”, comenta, a lo que la camarera responde: “Hace siete años que no nos gobierna nadie”. En estos días de épica, el Restaurante Compostela tiene la suya. Hace unos días, Álvaro de Marichalar apareció con su chaqueta de paño verde y pidió si le dejaban un mantel. Se lo dieron, claro, y ahí con su rotulador verde pintó sus lemas por la unidad de España.

Mensaje de Crida per la Democràcia.
Mensaje de Crida per la Democràcia.

La normalidad en la calle era total. Junto a la catedral, el dúo Entrecuerdas tocaba la guitarra española entre el pasmo de los turistas japoneses y lo más reivindicativo era un baile de sardana un poco más adelante. Se diría que los independentistas siguieron a rajatabla la llamada de Crida per la Democràcia que por la mañana animó a “llenar los bares, los cines, los teatros, los gimnasios y las discotecas”. “Guardemos energías”, era la consigna final. Los Comités de Defensa de la República empezaron a reunirse para ver cómo actuar contra el 155, pero tampoco pareció salir de ahí nada muy concreto. Las asociaciones independentistas han mantenido un apoyo sin fisuras al Govern de Puigdemont y es probable que siga y que den por buena la respuesta de Palau.

"Es alucinante. Hay menos banderas que en Madrid y está todo muy tranquilo. Parece mentira que ayer proclamasen la república", comenta Jaime

Mientras, en los despachos el 155 se empezaba a aplicar de forma suave. En un puesto clave como el que está al frente de los Mossos, tanto el director general como el mayor Trapero acataron la legalidad española, cesaron de sus puestos y pidieron lealtad a su sucesor, Ferrán López, hasta entonces número dos de los Mossos. La policía autonómica retiraba escolta a los consejeros cesados y reducía la de Puigdemont, a la que sigue teniendo derecho como expresidente catalán. Puede que lo de ayer solo fuera un espejismo, que el lunes estalle la calle y lo del sábado fuese solo una ilusión.

Mientras tanto, la escena era para muchos inesperable. Jaime, un médico llegado de Madrid para la semana europea de la gastroenterología, un congreso que reúne a miles de facultativos, mostraba su extrañeza tras dar un paseo por el centro. “Es alucinante. Hay menos banderas que en Madrid y está todo muy tranquilo. Parece mentira que ayer proclamasen la república. Definitivamente esta gente es muy difícil de entender. Es todo muy enrevesado”.

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