Hasta Carme Forcadell muestra reservas

Puigdemont intenta aparcar por un día la independencia para que Rajoy pare el 155

El frente contra Carles Puigdemont fue ayer muy amplio: de Marta Rovira (ERC) hasta miembros de su partido, pasando por la CUP y otros miembros de ANC y Òmnium Cultural

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (d), y el vicepresidente, Oriol Junqueras (i). (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (d), y el vicepresidente, Oriol Junqueras (i). (EFE)

La palabra alemana 'zugzwang' denomina aquella posición de ajedrez en la cual si mueves, pierdes. Estás obligado a mover y por eso vence tu contrincante. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, llegó ayer a la conclusión de que justo esta era su situación, aunque por suerte el ajedrez casi es como la vida, pero solo casi. Él no tiene obligación de mover y así lo expuso ayer a los 'consellers' de su Gobierno: hoy, en el Parlament, ni declaración de independencia ni convocatoria de elecciones. Por eso, anoche su intención era hacer un gesto de buena voluntad por un día, aplazar la DUI y que el presidente Mariano Rajoy evite aplicar el artículo 155 de la Constitución y suspenda la autonomía catalana este viernes.

Fuentes políticas conocedoras de la evolución de los hechos de ayer alrededor del Palau de la Generalitat detallan que en la reunión de las 19:00 con los miembros del Consell Executiu, Puigdemont consiguió convencer a sus 'consellers', siempre contando con la fuerza silente y cómplice del vicepresidente, Oriol Junqueras, y sus 'consellers' de ERC. Además, así se mantenían en el Govern los miembros que más recelan de la DUI, como es el caso del titular de Empresa, Santi Vila. Aplazar la DUI un día y darle así a Rajoy 24 horas para abrir una vía de negociación que ahora no existe.

Fue el ecuador de una jornada muy loca en Barcelona. Puigdemont anunció que no acudiría al Senado, cuando en principio estaba dispuesto a hacerlo. Reguero de reuniones en el Palau, incluyendo una con el expresidente José Montilla. Después se aplazó la sesión del Parlament de hoy a las 16:00. Más tarde, se retrasó de nuevo a las 17:00. Arreciaban los rumores de todo tipo y todo daba la imagen de caos e improvisación. Por la mañana, iba a haber DUI y elecciones a la la vez. Por la noche, ni DUI ni convocatoria de autonómicas. Al menos, por un día.

La cuestión se complicó cuando llegaron a Palau al caer la noche los socios de Junts pel Sí. La coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal, apoyó al 'president'. Pero Marta Rovira (ERC) se opuso. Con ella se alinearon los representantes de la ANC y de Òmnium y algunos de los miembros del denominado 'sanedrín', como el editor Oriol Soler. En cambio, el expresidente Artur Mas sí que defendió la posición de Puigdemont de no hacer nada. El debate fue muy vivo y se alargó hasta pasada la madrugada. La CUP, como de costumbre, pidió la DUI y que se acelerasen los mecanismos para controlar el territorio.

Esta tanda de reuniones acabó a alta horas de la madrugada y sin acuerdo. La ANC, Òmnium, la CUP y ERC como partido pedían la DUI para hoy y Puigdemont no logró convencerles de su estrategia apaciguadora. Se prevé que esta mañana se inicie otra ronda de contactos para no llegar al pleno de hoy con el frente independentista dividido.

Espada de Damocles

El argumento del presidente catalán ante sus aliados independentistas es que si el viernes el Senado sigue adelante con los planes para desplegar la suspensión de la autonomía, entonces sí que declarará la independencia. Así que la sesión del jueves en el Parlament será una mano tendida mientras que en la del viernes dejará caer la espada de Damocles.

La imagen exterior preocupa a Puigdemont y buena parte de su estrategia pasa por dar una imagen de que al final Cataluña ha desembocado en la DUI como un mecanismo de legítima defensa ante la agresión que supone suspender la autonomía. Es decir, responsabilizar al PP y a Rajoy de lo que pase en un futuro.

Carme Forcadell y el resto de la Mesa han pedido evitar una votación en el Parlament sobre la DUI. Solo Anna Simó se muestra dispuesta a todo

Firmeza, diálogo y matices

Puigdemont percibe que la actual alianza es muy endeble, con la CUP a punto de romper y varios 'consellers' al borde de la dimisión. Además, no son el único problema: la Mesa de la Cámara catalana no quiere tramitar una votación que les daría más problemas legales. La primera en desmarcarse ha sido la propia presidenta del Parlament, Carme Forcadell. De los miembros de la Mesa, solo Anna Simó (ERC) apuesta por tramitar cualquier cosa al margen de sus responsabilidades legales.

Hay miedo, incluso, de que si se vota haya parlamentarios que se abstengan o incluso se decanten por el no, rompiendo la disciplina de voto. Por ello, el viernes, si al final hubiese DUI, no se votaría en el pleno, según apuntan fuentes del PDeCAT. Se limitaría a una declaración formal de Puigdemont asegurando que se levanta la suspensión de los efectos de la supuesta declaración de independencia del 10 de octubre. Y ninguna votación que desangre todavía más al independentismo.

Para Puigdemont y su Gobierno, la clave es la escenificación, el relato. Desde Cataluña, se entiende que el Gobierno ya no dará marcha atrás con el 155. Que, por lo tanto, lo que hace falta es restar legitimidad a la suspensión de la autonomía. Por ello, resulta tan importante para Carles Puigdemont el no hacer nada en la sesión de hoy. Sin embargo, en la ANC y entre los diputados de ERC se teme que se acabe ofreciendo una imagen de debilidad.

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