evita las elecciones y pasa la pelota al parlament

Seis razones de Puigdemont para hacer lo que hizo

¿Qué llevó a Puigdemont a cambiar de parecer en un lapso de tres horas?

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (Reuters)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (Reuters)

El presidente catalán, Carles Puigdemont, vivió este jueves un verdadero ‘dragon khan’. A lo largo de la mañana y el mediodía, anunció comparecencias, iniciativas y decisiones trascendentales que al final resultaron en agua de borrajas. ¿Qué llevó a Puigdemont a cambiar de parecer en un lapso de tres horas? Varias son esas circunstancias:

1.- Amenaza de ERC de romper el Gobierno. Tras convocar una rueda de prensa para anunciar elecciones a las 13:30, el vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, le llamó para decirle que dimitía. Junqueras es también presidente de ERC y convocó inmediatamente una reunión extraordinaria de la cúpula de su partido para abandonar el Gobierno y ratificar su amenaza, aprobando la ruptura del Govern en el caso de que se convocasen elecciones.

Seis razones de Puigdemont para hacer lo que hizo

Oriol Junqueras ha sido el principal impulsor en la sombra del independentismo en los últimos meses, aunque ha querido permanecer en un segundo plano, dejando que fuese Carles Puigdemont quien llevase el peso de las responsabilidades políticas del Govern y, por tanto, quien se ‘quemase’. Fue una jugada calculada por los estrategas republicanos mientras el vicepresidente trataba de aparecer en los medios lo menos posible.

2.- Negativa del Gobierno central a paralizar la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que supone la intervención de la autonomía de Cataluña. Este jueves a las 13:00, el Gobierno central le negó la posibilidad de parar la aplicación del artículo 155, según indican fuentes del PDeCAT a El Confidencial. “¿Es que Rajoy quiere incendiar Cataluña?”, exclamó un dirigente de esta formación tras el rechazo del PP a no aplicar el 155. Ante esa circunstancia, el ‘president’ decidió no convocar elecciones e inmolarse. En último extremo, la intención es convertirse en mártir.

3.- Miedo de los suyos, que amenazan con romper el PDeCAT. Dos diputados, Jordi Cuminal y Albert Batalla, dimitieron ante la posibilidad de convocar elecciones autonómicas. Los dos se despidieron de sus escaños y de su militancia en el PDeCAT con un tuit similar, haciendo patente su malestar por la ‘rendición’ ante España. Cuminal había sido director general de Comunicación de Presidencia con Artur Mas. Batalla es alcalde de La Seu d’Urgell, uno de los ayuntamientos donde el PDeCAT ha dado con más intensidad su batalla más independentista.

4.- Amenaza de la CUP, ANC y Òmnium de tomar las calles. La CUP le puso en el sillón y Puigdemont ha sido fiel a su mandato. Además, ANC y Òmnium han sido las invitadas estrellas al Palau de la Generalitat, diariamente, los últimos meses. Le habían advertido que no podía dar marcha atrás y él estaba de acuerdo. Había un compromiso moral y personal con los radicales para llegar hasta el final. En último extremo, este compromiso fue determinante a la hora de que Puigdemont decidiese inclinar la balanza.

5.- Evitar la acusación de rebelión que preparaba la Fiscalía. Puigdemont es conocedor de que, en caso de proclamar la independencia, se enfrenta a una acusación de rebeldía. O sea, 30 años de cárcel. Por eso intentó en el último momento que el mal trago se lo llevase el Parlament. Dijo que la proclamación de la independencia era cosa de la Cámara legislativa. Pero la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, con tres querellas sobre su cabeza, recibió el mensaje claro y nítido de los tribunales diciendo que si permitía una votación de declaración de independencia se expone a ser acusada no solo de desobediencia, sino incluso de rebelión. Ninguno de los dos quiere ir a la cárcel, por lo que se pasan la pelota mutuamente.

6.- Miedo a ser un ‘botifler’. Es el estigma del traidor lo que a Puigdemont le mete miedo. Tiene un compromiso con la CUP, pero también con la gente que le conoce. El experiodista y exalcalde de Girona había puesto toda la carne en el asador. Aseguró a su círculo más íntimo que su misión era “dejar a Cataluña a las puertas de la independencia” y, en el último momento, debido a las presiones de un sector de su partido (también de la cúpula del PSC y de los mensajes que le trasladaba el delegado del Gobierno central, Enric Millo) y a las de fuera de Cataluña, estuvo a punto de aceptar la convocatoria de elecciones. Eso fue hasta unos minutos antes de la hora en que tenía que salir en rueda de prensa para anunciar los comicios. Tras el convencimiento de que el PP seguiría adelante con el 155, decidió no convocar elecciones y esperar acontecimientos.

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