ataques de ansiedad

De baja médica en el trabajo "por estrés independentista"

Un informático barcelonés deja de acudir una semana al trabajo tras los últimos acontecimientos en Cataluña por ataques de ansiedad relacionados con la situación

Foto: Juan, en una cafetería cercana a su trabajo. (Daniel Borasteros)
Juan, en una cafetería cercana a su trabajo. (Daniel Borasteros)

Juan no está bien. A veces se queda quieto y parpadea muy deprisa mientras juguetea con un bolígrafo y se muerde los labios. Acaba de regresar a su puesto de trabajo tras una semana de baja médica por “estrés”. Una ansiedad "insuperable" que él atribuye a la escalada de acontecimientos políticos. El pasado domingo 8 de octubre, acudió a la manifestación de Barcelona convocada por Societat Civil Catalana y al concluir la marcha se derrumbó. Dejó a su mujer y se puso a insultar a los 'mossos', deambuló por las calles, escribió cartas que sonaban a despedida y acabó en un centro de salud.

“Soy muy sensible, siempre lo he sido, y al final no puedo aguantar tanto odio y tanta presión”, explica este barcelonés de 47 años y de profesión informático. Lleva varios días sin poder dormir y la convivencia con su mujer se ha resentido. Tiene dos hijos de 15 y 14 años. En su desesperación por la deriva de los acontecimientos, acabó el lunes en el médico. Lo metieron a un despacho porque no podía dejar de llorar. “No querían que la gente viera a un hombre ahí derrumbado y me dieron un poco de privacidad”. Le recetaron ansiolíticos y le dieron la baja. “Estoy tomando tranquimazin”, explica. También ha empezado a acudir a un psicólogo.

Padece ataques de ansiedad y su propia mujer teme que pueda suicidarse, aunque él, “católico practicante”, asegura que jamás haría una cosa así

“La situación te afecta a todas horas y en todos sitios. En los medios de comunicación, los políticos, el trabajo, los padres del colegio, en todas partes”, explica Juan, que en su desesperación y, tal vez, cierto desquiciamiento, ha llegado a intentar interponer una denuncia contra el Govern por “acoso psicológico”. Un periplo que le llevó de comisaría en comisaría, acrecentando su desasosiego. Juan está planteándose "salir del país, de Cataluña, si esto sigue así", aunque reconoce que es un poco difícil por sus hijos y porque "soy de aquí de toda las vida".

“En la oficina la gente te llama nazi, facha y cosas así por hacer comentarios que no sean favorables a la independencia. Mi propia familia prefiere callar”, comenta mientras bebe una manzanilla. Padece ataques de ansiedad y su propia mujer teme que pueda suicidarse, aunque él, “católico practicante”, asegura que jamás haría una cosa así. La sospecha de su esposa parte de una carta que escribió en la que comenzaba advirtiendo a Puigdemont de que “si quieren un muerto, al final lo van a tener”, pero afirma que era una “metáfora exagerada de la sensación que tenemos muchos no independentistas de odio y abandono”.

Salir "del país"

El informático pasó toda la semana pasada deambulando fuera de su casa y la mayoría del tiempo con el teléfono apagado para “poder tranquilizarme y no tener noticias de nada”. Ahora, dice, le gustaría contactar con una asociación de personas “que no esté ligada a ningún partido político y simplemente pida un poco de cordura”. A él, por el momento, la situación lo ha "desbordado", aunque ha regresado a la oficina.

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