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Órdago de Puigdemont: se niega a contestar a Rajoy y exige mediación en dos meses

El 'president' también pide que se paralicen las actuaciones judiciales que afectan al 'major' de los Mossos, Josep Lluís Trapero, a Òmnium y a la ANC

Foto: El 'president' de la Generalitat, Carles Puigdemont. (Reuters)
El 'president' de la Generalitat, Carles Puigdemont. (Reuters)

El 'president' de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha respondido a Mariano Rajoy con un paquete de exigencias y sin aclarar de una manera definitiva si declaró o no la independencia el martes de la pasada semana, tal y como le había pedido que aclarase el presidente del Gobierno en su requerimiento oficial, según explican fuentes de la Generalitat y cercanas a los partidos independentistas catalanes.

En la respuesta al requerimiento, Puigdemont exige una mediación que se produzca en el plazo de dos meses y solicita reunirse con Rajoy durante ese periodo para tener una interlocución de igual a igual y buscar soluciones al conflicto. Por otra parte, también hace dos tipos de peticiones: una que afecta a las Fuerzas de Seguridad en Cataluña, y otra que se refiere a la actuación de la Justicia contra el proceso soberanista.

“Concretemos lo antes posible, una reunión que nos permita explorar los primeros acuerdos. No dejemos que se deteriore más la situación. Con buena voluntad, reconociendo el problema y mirándolo de cara, estoy seguro que podemos encontrar el camino de la solución”, propone Puigdemont en su misiva.

En el primer caso, Puigdemont pide que se revierta la represión contra el pueblo y el Gobierno de Cataluña. El president de la Generalitat habla de "vulneración de derechos fundamentales, la intervención y congelación de las cuentas bancarias que impiden que atendamos nuestras obligaciones con las personas más necesitadas". También habla de "censura en internet y de medios de comunicación, la violación del secreto postal, las detenciones de servidores públicos y la brutal violencia policial el 1-O".

Por otra parte, Puigdemont también pide que se paralicen las actuaciones judiciales que afectan al 'major' de los Mossos, Josep Lluís Trapero, a Òmnium y a la ANC. Lo hace precisamente en un momento en que tanto Trapero como los presidentes de Òmnium, Jordi Cuixart, y de la ANC, Jordi Sànchez, tienen que declarar ante la Audiencia Nacional y afrontar posibles cargos de sedición. Esta es la petición más problemática, porque en una lectura estricta de la separación de poderes, no estaría en la mano de Mariano Rajoy paralizar la actuación ni de los jueces ni de la Fiscalía, en especial por delitos que ya se han producido. Además, pide una reunión con el Gobierno "lo antes posible". Solicita en la misiva que "no dejemos que se deteriore aún más la situación".

Puigdemont se afirma avalado por los resultados del 1-O, que a su juicio son perfectamente válidos, denuncia la violencia policial ejercida ese día y a partir de ahí tiende la mano asegurando que “la prioridad de mi gobierno es buscar con toda la intensidad la vía del diálogo”.

Respecto al eje de la cuestión, la posible declaración o no de independencia en el Parlament el pasado martes, Puigdemont sigue jugando a la ambigüedad, evitando ponerse en evidencia. De esta manera, procura contentar a los sectores que le exigen una declaración de independencia clara —ANC, Òmnium, sectores de ERC y 'consellers' de su propio Gobierno, como la de Ensenyament, Clara Ponsatí, o el de Interior, Joaquim Forn—, pero al mismo tiempo evita reconocer que en el Parlament escurrió el bulto. Es decir, Puigdemont en la Cámara catalana no declaró la independencia y el pleno tampoco votó la suspensión, con lo que, propiamente dicha, su actuación tuvo más de representación teatral que de acto político.

Tanto sectores del PDeCAT como otros miembros del Gobierno le habían pedido un tono más bajo. Sin embargo, ha preferido subir la apuesta

Tanto sectores del PDeCAT, encabezados por el expresidente Artur Mas y la coordinadora Marta Pascal, como otros miembros del Gobierno le habían pedido a Puigdemont un tono más bajo. Sin embargo, el presidente catalán ha preferido subir la apuesta intentando, eso sí, que la pelota vuelva a estar en el tejado de Rajoy.

Para eludir pronunciarse sobre si declaró la independencia, añade un listado de dos páginas de todos los pronunciamientos tanto de la Generalitat, el Parlament y otras instituciones sobre el 1-O. Algo así como, si todo el mundo da por supuesto que he declarado la independencia, no voy a decir yo lo contrario.

Los propios servicios jurídicos de la Generalitat, según explican fuentes cercanas al Palau, han desaconsejado este tipo de respuesta por el enorme riesgo que supone al dejar la puerta abierta al Gobierno de Mariano Rajoy para aplicar el artículo 155 de la Constitución, que permite suspender la autonomía en casos de rebeldía flagrante.

Órdago de Puigdemont: se niega a contestar a Rajoy y exige mediación en dos meses

Tras esta respuesta, es previsible que durante esta semana Cataluña pierda su autonomía. Es difícil establecer en qué grado, porque el artículo 155 no está desarrollado en un decreto, lo que, por otra parte, da mucho margen al Gobierno. En todo caso, una aplicación previsible de este artículo implicaría el cese de Puigdemont y de todos sus 'consellers', el control de los Mossos d'Esquadra y la tutela de otras áreas clave de la Administración, que serán determinadas por Moncloa.

Cataluña

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