desafío independentista

La independencia (DUI) suspendida en Cataluña, crisis... ¿qué puede pasar ahora?

Carles Puigdemont decidió declarar la independencia pero solicitó su inmediata suspensión para abrir un diálogo con el Gobierno central. ¿Cuál será el siguiente paso?

Foto: Independentistas en los alrededores del parque del Parlament (EFE)
Independentistas en los alrededores del parque del Parlament (EFE)

Como era esperado, el 'president' de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, declaró la independencia en el pleno del martes 10 de octubre. Aunque lo hizo a medias. “Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo, al presentarles los resultados del referéndum, ante todos ustedes, y ante nuestros conciudadanos, el mandato de que el pueblo de Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república”. Y después de hacerlo, sin mencionar siquiera el verbo 'declarar', ésta quedó suspendida.

La declaración a la eslovena de Puigdemont buscaba imitar a la declaración de la independencia suspendida de Eslovenia, que buscaba salir de la entonces Yugoslavia en 1991. Esta fórmula, que propuso el eurodiputado convertenge Ramon Tremosa, amigo del 'vicepresident', Oriol Junqueras, implica que se declara la independencia pero acto seguido se suspende la misma para intentar dialogar una salida pactada, algo por cierto que en el caso esloveno no funcionó, puesto que hubo una guerra.

Con este movimiento, Puigdemont deja la pelota en el tejado del Gobierno central, que es quien ahora deberá tomar una decisión. Hasta ahora, la opción más probable en un escenario en el que la independencia ya se hubiera colocado sobre la mesa es la aplicación del artículo 155, que se puede invocar en el caos de que una comunidad autónoma no cumpla con lo previsto en la Constitución, por lo que el Estado puede adoptar "las medidas necesarias para obligar al cumplimiento forzoso" de la legislación vigente. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha requerido ahora a Puigdemont que aclare si se mantiene dentro de la Constitución o si sigue suscribiendo el texto firmado con el resto de diputados independentistas en el Parlament. Este requerimiento es el paso previo al 155.

Diálogo entre las partes

Llegar a un punto más próximo de las dos visiones tan separadas del Govern catalán y el Ejecutivo central a través del diálogo es la petición generalizada. Lo hizo la plataforma ciudadana #Parlem (#Hablemos) en la manifestación que conovcó para el fin de semana posterior al referéndum del 1 de octubre. Y lo ha hecho también la mayor parte de los países del continente, así como la propia Unión Europea.

De hecho, horas antes del pleno en el Parlament, destacó la voz del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien en un mensaje solemne y poco habitual pidió a Puigdemont que "respete el orden constitucional y que no anuncie una decisión que haría el diálogo imposible”.

Artículo 155 de la Constitución

Cartel del 155 en una manifestación por la unidad (Reuters)
Cartel del 155 en una manifestación por la unidad (Reuters)

Sin embargo, la sombra del artículo 155 sigue pesando sobre Cataluña. Antes incluso del pleno del Parlament en el que Puigdemont anunció y suspendió la independencia de Cataluña, Ciudadanos ha venido repitiendo su petición al Gobierno para aplicar el 155. No hacerlo sería "una imprudencia", dijo antes de la declaración.

Por su parte, Cataluña ha advertido de que si se invoca este artículo no habrá marcha atrás. "Si el Gobierno pone en marcha el 155 quiere decir que no hay ninguna voluntad de diálogo y el Govern, entonces, será consecuente con el compromiso del pueblo catalán", sostuvo el portavoz del Govern catalán, Jordi Turull. En este caso, aclaró que entonces se proclamaría la república catalana en los "tiempos" y siguiendo la "fórmula" que determine el Parlamento de la comunidad.

La alternativa del 116

En caso de no aplicar este, la Constitución prevé otra reacción, incluida en el artículo 116, donde se integran las condiciones de los estados de alarma, excepción y sitio. En cualquiera de esos supuestos, los Mossos serían los primeros en pasar a depender del Estado para garantizar el control del territorio.

La solución más factible sería el cese de los actuales máximos responsables de la policía catalana, el nombramiento de mandos de la Guardia Civil y la Policía Nacional y, por último, el refuerzo de la plantilla autonómica con agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Elecciones anticipadas

Otro de los escenarios podría incluir una convocatoria de elecciones anticipadas, derivada de la falta de apoyos de Junts pel Sí para gobernar. La CUP, brazo de la independencia, fue la más dañada de la decisión de Puigdemont, que provocó entre sus líderes y simpatizantes una profunda decepción. “Nosotros, como la gente, hoy hemos venido a proclamar la independencia”. Este fue el mensaje que emitió la CUP después de las palabras del 'president'.

Dos horas más tarde, la formación antisistema anunciaba que no volverá al Parlament hasta que se den "pasos reales hasta la república". Así las cosas, Junts pel Sí se queda solo en el hemiciclo y tendrá que gobernar en minoría. En este contexto y si la CUP retira su apoyo podría precipitar el anuncio de una nueva cita electoral autonómica.

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