Los manuales del ‘mambo’ catalán: “No renunciamos al término violencia”
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ASÍ PREPARAN LA ‘KALE BORROKA’ EN BARCELONA

Los manuales del ‘mambo’ catalán: “No renunciamos al término violencia”

Este manual parte de una base: “La resistencia pasiva no funciona (…) Este papel no hace apología de la violencia, ni mucho menos. La violencia en sí no es un fin, sino un medio"

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Captura de los manuales para la movilización en las calles.

Comienza el 'mambo' en Cataluña. Todo está a punto para la gran fiesta. La de los radicales, por supuesto. Grupos organizados de alborotadores, expertos en ‘kale borroka’, están esperando una señal para lanzarse a la protesta y hacer que ardan las calles de Cataluña. Sería la protesta contra un Estado al que se pretende presentar como ‘antidemocrático’ y ‘franquista’, en una delirante campaña de comunicación de corte 'goebbeliano'.

El Confidencial ha tenido acceso a los manuales que se han distribuido entre los grupos radicales catalanes para que preparen el particular 'mambo' ya anunciado. El documento detalla el despliegue territorial de las Unidades de Intervención Policial (UIP) y de los GRS de la Guardia Civil, con un detalle asombroso: facilita los nombres internos con que son conocidas las distintas unidades e incluso cuantifica los efectivos de las mismas.

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Este manual parte de una base: “La resistencia pasiva no funciona (…) Este papel no hace apología de la violencia, ni mucho menos. La violencia en sí no es un fin, sino un medio más”. Y sienta cátedra: “Algunos llamarían a esto autodefensa del Estado capitalista. En esta edición, no renunciamos al término violencia, pues cuando alguien te maltrata, te explota y te extermina sin saciarse nunca, lo único que puede recibir de ti es tu violencia sin justificación alguna”.

Nadie, pues, puede llamarse a equívoco. Fiel a ese principio, el manual detalla las técnicas de guerrilla urbana, cómo atacar a las fuerzas y cuerpos de seguridad (tanto en campo abierto como en el cuerpo a cuerpo), cómo actuar en equipo e incluso cómo atemorizar a la población. El documento, de 72 páginas, es toda una declaración de intenciones. Para empezar, se ha detectado la preparación por parte de algunas ‘milicias’ ciudadanas de cócteles molotov, así como el almacenamiento de cohetes. Y hay al menos una decena de domicilios en Barcelona que hacen las veces de depósitos.

No renunciamos al término violencia, pues cuando alguien te maltrata (...) lo único que puede recibir de ti es tu violencia sin justificación alguna

¿Para qué se quieren cohetes? Para cubrir la retirada de los comandos mientras sus integrantes se 'difuminan’ entre la multitud, porque “no vale seguir estando tapado o con pintas fácilmente identificables” y, además, pueden ser seguidos desde el aire. El texto del manual justifica el uso de los artilugios pirotécnicos: “Cada vez es más habitual que helicópteros sobrevuelen zonas de luchas para informar de nuestros movimientos (…) Para disuadir algunos minutos a los ‘pajaritos’, sería recomendable lanzar algún cohete, de modo que el helicóptero se aleje momentáneamente y hacer una retirada más fácil”.

Los pertrechos necesarios

Los radicales estiman que en una manifestación, “el numero de manifestantes activos debe de ser de dos o tres por cada policía”.

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Pinche aquí para ver los consejos sobre bombas lacrimógenas.

Entre las recomendaciones que hace están el llevar capucha y “varias camisetas de diferente color, pañuelo, pasamontañas e incluso una misma bufanda (traerla mojada con vinagre o Coca-Cola para evitar el ardor que provoca el gas lacrimógeno). La capucha nos iguala en la lucha, aunque os sorprenderéis de lo fácil que es reconocer a compañeros en estos momentos”.

También enumeran otras precauciones: llevar ropa cómoda, que no limite los movimientos; llevar anotados en los brazos los números de abogados o familiares por si el manifestante es detenido; evitar llevar móvil, DNI o tarjetas —“por si tienes que tirar las cosas (para luego volver a por ellas)”—, y no llevar nada de valor.

El manual enumera también materiales necesarios para protegerse, como cascos, guantes (para no dejar huellas en un escudo, por ejemplo, o para devolver botes de humo), mascarillas, tapones para los oídos, ropa impermeable, ropa de recambio (“por si tenemos que jugar al despiste”), martillos, uñas (para levantar adoquines), tratamiento para los gases, material inflamable, petardos, ondas, tirachinas, tuercas, tornillos, monedas de céntimos que puedan utilizarse como proyectiles, clavos retorcidos que “serán muy útiles para la retirada”, “paquetes de garbanzos que, esparcidos, puedan desequilibrar a la caballería si fuera desplegada”... Se prohíben, en cambio, los 'piercings' o cremas grasas porque absorben gases químicos.

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Pinche aquí para leer los consejos de organización.

También se dan recomendaciones sobre lo que debe hacerse en caso de que el manifestante se vea afectado por gases lacrimógenos o 'spray' de pimienta: se recomienda que el pelo se recoja bajo un gorro, “ya que el gas impregna el cabello, prolongando su efecto".

"Si es posible, no lleves lentes de contacto. Si tu 'kit' de marcha no incluye máscara antigás, te recomendamos un pañuelo impregnado con vinagre para cubrir nariz y boca (…) si no consigues el vinagre, puedes mojar el pañuelo en agua o jugo de limón (…) se puede utilizar amoniaco impregnado en un algodón. Se aspira fuertemente y ayuda a despejar las vías respiratorias (…) También es de cierta utilidad chupar un trozo de limón…”.

La táctica de enfrentamiento ante la policía es trabajar en equipo, “como si estuviéramos marcando a un delantero, siendo tres o cuatro por cada policía”. Porque, subrayan, “no es llegar y tirar piedras de manera alocada. Hay necesidades que, como grupo, hay que cubrir: abastecimiento de materiales; compañeros con martillos y uñas levantando adoquines o recogiendo piedras de obras cercanas o reventando tabiques de cierres de locales comerciales en bruto (…) compañeros sacando petardos, pintura, gasolina que estaban escondidos de antemano (…) compañeros que puedan aportar tratamiento contra gas lacrimógeno (…) facilitadores solidarios: estos facilitarán el camino en caso de que hubiera obstáculos por salvar [como derribar vallas para facilitar huidas]”. En otro de los puntos reclaman “tiradores y ondas” para atacar a la policía.

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El manual recuerda que “los antidisturbios son más lentos que nosotros por su vestuario y equipamiento, pero no podemos olvidar que su preparación física es mayor y, aunque nuestra velocidad sea mayor, nuestra resistencia será menor. Cuanto más tiempo aguantemos sin ceder terreno a la policía, más cuotas de libertad estaremos expropiando al Estado”.

Las acciones callejeras

A continuación, explica que un ‘bloque negro’ “no es un grupo de colegas que se han vestido todos del mismo color para salir ese día a la calle. Los ‘bloques negros’ son un grupo de personas vestidas de la misma forma para no ser identificadas y que tienen un fin común, sin tener que ser precisamente anarquistas”. El fin común es hostigar y atacar a las fuerzas de seguridad. Se hace con cargas relámpago y, una vez realizadas estas cargas, “volver al grupo y no poder ser identificado”. Además, señala que “grandes pancartas pueden servir para proteger el ‘bloque negro’. Esta formación es muy fructífera, además de que fomenta aún más la solidaridad y el apoyo mutuo, aunque tiene que estar regida por las valoraciones pertinentes de número, aunque 75 personas organizadas de este modo pueden volver locos a 50 agentes”.

Luego, detalla la técnica de lucha: “1.- Lanzamiento de objetos. Piedras, tapas de alcantarilla, adoquines o escombros (sobre todo, las grandes ciudades están llenas de obras. Buscad un contenedor de escombros). 2.- Botellas. Es muy efectivo volcar los contenedores de botellas. Uno de ellos proporciona ‘munición’ a decenas de manifestantes durante, aproximadamente, un cuarto de hora. 3.- Cócteles molotov. Lo más fácil es utilizar una botella de cristal de medio litro, llenar tres cuartas partes con gasolina, cerrar bien la botella y atar una tira de trapo en el cuello del recipiente. Llevar a mano una pequeña botella solo con gasolina. Segundos antes de lanzar el molotov (…)”.

El cuarto punto es aún más alucinante: “Bloqueo de calles. Esto es efectivo, sobre todo para obstaculizar el avance de los furgones policiales. Puede servir cualquier cosa, cubos de basura, papeleras, vallas de obras, etcétera (…) Lo más efectivo es cruzar coches: entre varios manifestantes (mínimo cuatro o cinco), agarrar el coche por uno de los extremos (…) Esto ralentiza el avance de los furgones de antidisturbios y da tiempo a los manifestantes para pensar y reorganizarse”.

Amenazas a conductores

El manual detalla, en este caso, que si se quiere cortar una avenida con tráfico, “la policía tendrá la vía cortada mientras el personal de los coches se va cabreando cada vez más porque no entienden el porqué de la protesta y empezarán a utilizar su claxon para protestar ellos también. Los chicos malos no se quedarían en un mismo lugar, esperando que lleguen los UIP [las unidades policiales]. Esto es un error. Si no hay medios para crear una barricada para que los coches no puedan pasar, nos dirigiremos a los vehículos con sus conductores dentro (antes de que llegue la policía) y les indicaremos que si no atraviesan su coche, este será volcado. Ante la amenaza real de ser volcado su coche, el conductor accederá a ello, y con tres coches que bloqueen una avenida unos minutos tenemos tiempo suficiente”.

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Foto de archivo de los sucesos en 2014 durante el caso Pandora, contra centros sociales anarquistas en Barcelona. (EFE)

Los radicales señalan como quinto punto la “quema de vehículos para retrasar aún más el avance de la policía”. Reconocen que eso perjudicaría a los dueños de los vehículos, “que se encuentran en la misma condición de opresión que nosotros”, pero “el objetivo es contrarrestar la represión policial” y por eso está legitimado.

El sexto punto hace referencia a “descentralizar la acción”, o sea, “crear diferentes focos autónomos de resistencia desbordando el esquema represivo de los antidisturbios”. El séptimo detalla cómo “esquivar a la policía y atacar las estructuras capitalistas”. Dice el manual que, como en ocasiones la represión policial es dura e indiscriminada, “conviene cambiar la táctica del enfrentamiento: en vez de atacar a las unidades policiales, atacamos las estructuras capitalistas más destacadas, como por ejemplo sucursales bancarias o comercios pertenecientes a grandes empresas (Telefónica, McDonald's, ETT, etc.)". La táctica es hacer estos ataques en pequeños grupos que luego se reagrupan en otra calle ya señalizada de antemano. Aquí el manual hace un inciso y recalca “la necesidad de cuidar mucho el no atacar al pequeño comercio" porque quieren despertar “en lo posible” la “simpatía” de la población.

Técnicas del cuerpo a cuerpo

placeholder Pinche para leer qué hacer ante un ataque intenso.
Pinche para leer qué hacer ante un ataque intenso.

Para saltar una barrera policial, los alborotadores tienen sus tareas bien especificadas: “Los compañeros de primera línea han de desencajar vallas, otros atar cuerdas tirando de ellas, retirando las barreras rápidamente, evitando que estas sirvan de barricada enemiga, a la vez que se puede utilizar como objeto arrojadizo”.

El manual da consejos también ante la utilización de pelotas y advierte de que otro método es “inutilizar las unidades móviles (o lecheras): en ocasiones, descuidan las unidades y es fácil, disimuladamente, poder pincharlas o quemarlas. Esto dificultaría la movilidad de la Policía hasta que llegaran refuerzos”.

El libro de estilo del 'mambo' detalla también cómo inutilizar a un policía entre dos: mientras uno lo distrae, el otro se agarra a su porra. Otra técnica es abrazarse al policía, ya que, de ese modo, este no puede pegar con la extensión. Eso sí, se advierte de que estas técnicas no se han de intentar en solitario. De la misma manera, explica cómo arrebatar el escudo al agente (“nunca cogiéndolo por arriba, sino girándolo de forma que le doblemos el brazo hacia arriba, ya que tiene menos recorrido…”).

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