también de vinaroz, en castellón

Clientes catalanes desbordan las sucursales de Fraga (Huesca) y Vinaroz (Castellón)

Los clientes no tienen inconveniente en reconocer su estado de pánico. Pero ninguno quiere aparecer en fotografías y muy pocos su nombre completo. “Debería estar trabajando y he venido a Fraga"

Foto:  Una sucursal en Fraga (D.B.)
Una sucursal en Fraga (D.B.)

Clientes catalanes se han desplazado este viernes a los primeros pueblos de Aragón y de la Comunidad Valenciana para domiciliar allí sus cuentas bancarias. La situación de incertidumbre a una posible salida de los dos grandes bancos catalanes, CaixaBank y Sabadell, o el riesgo mismo de que se produzca un corralito tras la declaración de independencia que congele todos los depósitos radicados en Cataluña, ha provocado que las sucursales bancarias de Fraga y Binéfar (Aragón) y Vinaroz (Comunidad Valenciana) hayan vivido situaciones de cierto caos.

“Lo siento, no te puedo atender, estamos hasta arriba de trabajo”, se disculpaban en la oficina del Banco Santander en el centro de Fraga. Era las 14:30 horas y la oficina estaba llena. “Llevamos aquí tres horas esperando. Lo que ves no es nada comparado con cómo estaba esto por la mañana. Había colas en la calle”, indica Jesús Herreruelo, vecino de Lleida, contento porque ya solo tiene a dos personas por delante en la fila de la ventanilla.

Tenemos mucho miedo, vamos a pasar todos nuestros ahorros aquí en Fraga y dejar en la oficina que tenemos debajo de casa el dinero del día a día”, confiesa María, vecina de Igualada (Barcelona), quien subraya: “Nací en Jaén pero llevo 54 años en Cataluña. Nunca había vivido algo como esto”. A su alrededor, la gente escucha con rostros muy serios. Todos vienen de Cataluña porque, dicen, no quieren que la crisis financiera les estalle en las manos si se llegara a producir la independencia.

“¿Yo tengo el dinero en Binefar, eso es Cataluña o Aragón?”, pregunta Alí, temporero rumano, a este periodista frente a la sucursal de una de las entidades en Fraga. Al confirmar que Binéfar es Aragón, el hombre respira aliviado. “He venido a preguntar solo eso. Tengo todos los ahorro de mi familia ahí y no quiero que les pase nada. Seguro que estoy a salvo, ¿eh?”, insiste incrédulo el hombre antes de marchar.

Los clientes no tienen inconveniente en reconocer su estado de desconvierto. Pero ninguno quiere aparecer en fotografías y muy pocos su nombre completo. “Yo es que debería estar trabajando y he venido a Fraga. Si se entera mi jefe me mata”, dice con media sonrisa una mujer de mediana edad residente del otro lado de la frontera con Lleida.

(D. B.)
(D. B.)

“A las 10 de la mañana había por lo menos 60 personas en la calle. Esta sucursal y la del banco Sabadell del centro han sido las que más gente han tenido”, confirma el cliente de una entidad que, adelanta, no ha venido aquí a cambiar su cuenta sino a cobrar. En las oficinas de estos municipios fronterizos, el flujo de trabajo de este viernes ha sido extraordinario. Tal vez el lunes todo vuelva a la calma.

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