viaje al origen de "la nación catalana"

Cataluña ya es independiente… en el Museo de Historia

El independentismo tiene desde hace años la hegemonía cultural. En los museos catalanes hace tiempo que se narra la historia de un país que no tiene nada que ver con España

Foto: Una 'estelada' rasgada, entregada por la Unión Catalanista en 1915, abre las puertas del Museo Histórico Catalán. (Á.V.)
Una 'estelada' rasgada, entregada por la Unión Catalanista en 1915, abre las puertas del Museo Histórico Catalán. (Á.V.)

La primera vitrina del Museo de Historia Catalana (MHC), la que da la bienvenida, contiene una vieja 'estelada' rasgada por la mitad. El letrero explica que no es cualquier bandera, sino la entregada por la Unión Catalanista en 1915 frente a la estatua de Casanova. La imagen abre paso a una narración en la que solo se habla de España como entidad ajena y propensa al maltrato.

El MHC se aloja en el Palacio del Mar, en un edificio del siglo XIX impecablemente restaurado y climatizado en el puerto viejo de Barcelona. La entrada cuesta cuatro euros y la narración está trufada de recreaciones y espacios interactivos, como en los mejores museos. En sus salas se entretienen algunos turistas extranjeros y varios grupos organizados.

El nacimiento de la nación catalana. (Á.V.)
El nacimiento de la nación catalana. (Á.V.)

La nación catalana nace en la segunda sala del museo, entre los siglos VIII y XIII. “A finales del siglo X los condados catalanes se independizan, bajo la hegemonía de la dinastía de Barcelona […] En el Siglo XII, se produce la conquista de la Cataluña Nueva, la vinculación creciente con Occitania y la unión dinástica con Aragón fortalecen el nuevo Estado”.

La portada de una publicación nacionalista (A.V)
La portada de una publicación nacionalista (A.V)

Llegando al siglo XIII, se glosan las hazañas de Jaime I y un gran rótulo habla de la “hegemonía catalana en el Mediterráneo”. En las paredes aparecen los primeros mapas con las fronteras de los Países Catalanes. Llegan las Cortes y la Generalitat, un logro que se comenta así: “La tendencia hacia el autoritarismo real encuentra un freno eficaz en la práctica y la institucionalización del pacto”. Es decir, Cataluña es al mismo tiempo “hegemónica” y víctima del “autoritarismo” de la Corona de Aragón.

El resto de España es un estorbo y ni siquiera se nombra. En los mapas de Europa se habla de “Reino de Castilla”, de “Castilla y Extremadura”

El relato en el MHC está por ahora incompleto. Todo condunde hacia un final feliz: la liberación última de la nación. Un desenlace que tendría que producirse de manera natural si seguimos el hilo argumental que ofrecen la exposición, que celebra la Transición como el arranque de un proceso cada vez más maduro..

 Una de las salas del museo. (Á.V.)
Una de las salas del museo. (Á.V.)

A lo largo de muchos siglos, el resto de España es un estorbo y ni siquiera se nombra. En los mapas de Europa se habla de “Reino de Castilla”, de “Castilla y Extremadura”, incluso de “Monarquía Hispánica”. Cuando aparece, lo hace como monstruo represor, un imperio completamente ajeno al pueblo catalán. Se explica, por ejemplo, que “desde enero de 1640, las villas de Cataluña tienen que alojar a 10.000 soldados reales. Las exigencias y abusos de la soldadesca generan una auténtica espiral de violencia. Los actos de represión indiscriminada y los choques entre campesinos armados y soldados son cada vez más frecuentes”.

La Batalla de Montjuïc (26 de enero de 1641) se recrea con profusión de detalles y una voz en 'off' que habla del glorioso momento en el que los catalanes, acorralados por los tercios, se lanzan a un contraataque valeroso envalentonados por el grito de un patriota. “Las banderas de Castilla, que antes se exhibían al viento en señal de victoria, cayeron a los pies de sus enemigos”.

La hegemonía cultural del independentismo es muy anterior al 'procés'. Antes del recorte del Estatut, por la dirección del museo habían pasado ya personas como Agustí Alcoberro i Pericay, hombre cercano a ERC y miembro destacado de una de las facciones que se disputó la dirección de la ANC en la primavera pasada. Como en todos los nacionalismos –incluido el español– la revisión del pasado juega un papel clave. No es casualidad que algunos de los líderes del 'procés', como el propio Oriol Junqueras, sean historiadores.

Reproducción de 'Els Segadors' en el Museo Histórico Catalán. (Á.V.)
Reproducción de 'Els Segadors' en el Museo Histórico Catalán. (Á.V.)

La revuelta de los Segadors y, por supuesto, la Guerra de Sucesión (1701-1714), ocupan un espacio privilegiado en la exhibición. “La derrota bélica y la caída de Barcelona, el 11 de septiembre de 1714, tienen como principal consecuencia la abolición de las constituciones e instituciones catalanas y el inicio de una durísima represión”.

Una de las recreaciones del museo (A.V)
Una de las recreaciones del museo (A.V)

Más allá de guerras y asedios, las decisiones de la “monarquía hispánica” siempre tienen efectos perjudiciales para Cataluña. Ocurre por ejemplo durante la Guerra Gran (1793-1795), cuando “la alianza de la monarquía española con Francia y contra Gran Bretaña deprime la economía catalana, que ve cerrados los mercados inglés y holandés”. O con la burguesía catalana, “la única con intereses industriales en el estado español” y “marginada en el proceso de gestión de reformas” al “topar con los intereses de la burguesía de Madrid”.

“La alianza de la monarquía española con Francia y contra Gran Bretaña deprime la economía catalana, que ve cerrados los mercados inglés y holandés”

La desaparición de todo contexto relacionado con España resulta en ocasiones confusa. En 1812, por ejemplo, “Napoleón anexiona Cataluña a Francia con el beneplácito de algunos sectores de la burguesía”, una fase de la Guerra de la Independencia que no tiene sentido sin entender lo que ocurrió antes o después. Y algo parecido ocurre cuando se habla de “las tres guerras carlistas que sufrió Cataluña” y de los “carlistas catalanes” que “reinvidicaban el restablecimiento de las constituciones y fueros tradicionales de Cataluña”. El punto de tensión del relato es la reivindicación constante del hecho diferencial catalán.

Mural con carteles de las últimas décadas en Cataluña. (Á.V.)
Mural con carteles de las últimas décadas en Cataluña. (Á.V.)

Cataluña es descrita siempre como un país, categoría que nunca se utiliza con España. “Durante el siglo XIX, Cataluña se configura como un país industrial, con una economía y una sociedad que contrastan cada vez más con una España de base agraria”. Tras siglos de desarrollo industrial y económico ("a pesar del estado") y de la llegada de cientos de miles de "otros catalanes", la Guerra Civil comporta “la derrota para Cataluña, para la República y para la autonomía y el inicio de una larga dictadura militar al mando del general Francisco Franco”.

Recreación de una clase en plena dictadura, con Franco y Primo de Rivera. (Á.V.)
Recreación de una clase en plena dictadura, con Franco y Primo de Rivera. (Á.V.)
'La expulsión de los judíos', el tema a tratar en el aula franquista. (Á.V.)
'La expulsión de los judíos', el tema a tratar en el aula franquista. (Á.V.)

En una de las últimas salas se ofrece una experiencia interesante: sentarse en un aula franquista, con retratos del dictador y de Primo de Rivera en la pared y un tema para aprender escrito con tiza en la pizarra: “Los Reyes Católicos” y "La Expulsión de los Judíos"-

Cataluña

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