El independentismo trilla el 'cinturón rojo' de Barcelona para captar votos
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TEMOR A MOVILIZAR SoLO A LOS PARTIDARIOS DEL ‘SÍ’

El independentismo trilla el 'cinturón rojo' de Barcelona para captar votos

La estrategia del Gobierno catalán se dirige tanto a atraerse el voto de los indecisos como a movilizar el voto del no. Una movilización exclusiva del sí deja tocado al 'procés'

Foto: El independentismo trilla el 'cinturón rojo' de Barcelona para captar votos
El independentismo trilla el 'cinturón rojo' de Barcelona para captar votos

Los independentistas, que anularon esta semana las sesiones normales del Parlamento de Cataluña para dedicarse de lleno a la campaña electoral por el referéndum, llegan al ecuador de la misma con una asignatura pendiente: movilizar al cinturón de Barcelona, el verdadero chorro de votos que dirimiría si la consulta es legítima o no. La gran preocupación de las formaciones soberanistas es no movilizar a los ciudadanos. Lo dejaba meridianamente claro a última hora de la tarde del viernes el presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, en un pequeño mitin para clausurar las movilizaciones contra las detenciones del miércoles: “Hagamos un repaso en torno nuestro: familiares, amigos, vecinos de la escalera… que cada uno de nosotros lleve siete personas a las urnas el próximo domingo. ¡Y entonces seremos imparables! ¡El 1 de octubre votaremos y ganaremos!”.

“Si va el 30% a votar, se podría considerar un fracaso. No podríamos poner encima de la mesa ese resultado, porque nadie nos haría caso. Es un resultado exiguo”, admite a El Confidencial una fuente independentista. La situación se agrava si de los que van a votar más del 90% se decantan por el sí, ya que eso demostraría que el resto de la población le da la espalda a un referéndum que, además, es ilegal.

La presión social mantiene una cierta movilización en las zonas rurales, pero en Barcelona y el cinturón industrial no existe interés por el patriotismo

Para ello, la estrategia del Gobierno catalán ha ido dirigiéndose tanto a atraerse el voto de los indecisos como a movilizar el voto del no, advirtiendo a la población de que el resultado será vinculante. “Un referéndum es eso: una consulta en la que se vota sí o no. Y gana el que saque un voto más que el otro. Si alguien no va a las urnas, es su problema”, explica a El Confidencial otra fuente consultada. Y Sergi Sabrià, portavoz de ERC y director de la campaña republicana por el referéndum, advertía el viernes que “todos han de tener claro que quedarse en casa es la opción más costosa y arriesgada, porque significa perpetuar un 'statu quo' que va contra la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país”. Esta preocupación es lógica: nadie duda de que una movilización exclusiva del sí deja tocado al ‘procés’ y al referéndum.

Por otro lado, los soberanistas son conscientes de que ya hay un cierto cansancio entre sus partidarios, tras cinco años de intensas movilizaciones. Y aunque este 11 de septiembre, Diada de Cataluña, salieron a la calle cientos de miles de personas a manifestarse, el resultado no fue el que esperaban. Cierto es que la presión social mantiene una cierta movilización en las zonas rurales, pero en Barcelona y el cinturón industrial, áreas donde se aglutina el voto de izquierdas, no existe interés por el patriotismo.

Movilización masiva

Este sábado, los soberanistas presentan un manifiesto bajo el lema 'Decidir es un derecho democrático. Damos apoyo al referéndum en Cataluña', en el que se pretende visualizar el apoyo al independentismo de las nuevas izquierdas. El acto de la firma no podrá ser más plástico: además del diputado de ERC Joan Tardà, figuran el teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello; la alcaldesa de Badalona, Dolors Sabaté; el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart y el portavoz de Anova, Xosé Manuel Beiras. Entre los firmantes figuran también el escritor Manuel Rivas, la portavoz de EH Bildu en el Parlamento vasco, Maddalen Iriarte, el portavoz de Bildu en el Parlamento navarro, Adolfo Araiz Flamarike, la portavoz del BNG, Ana Pontón, y la diputada de Podemos en Andalucía Teresa Rodríguez. Todo un elenco para atraerse al electorado de la izquierda, reticente aún al ‘procés’.

Centenares de personas, convocadas por ANC y Òmnium, ante el TSJC. (EFE)
Centenares de personas, convocadas por ANC y Òmnium, ante el TSJC. (EFE)

Porque, en realidad, los esfuerzos del soberanismo se están dirigiendo a penetrar en el ‘cinturón rojo’ de Barcelona. ERC, por ejemplo, celebró este viernes su mitin central de campaña en Santa Coloma de Gramenet, feudo socialista y localidad cercana a Barcelona, cuya alcaldesa, la socialista Núria Parlón, ya avisó de que no abrirá colegios electorales porque el referéndum es ilegal. Hasta allí trasladaron los republicanos a su cúpula, con Oriol Junqueras y Gabriel Rufián a la cabeza. Horas antes, este mismo viernes, la consejera de Trabajo, Dolors Bassa, y el secretario de Inmigración, Xavier Amorós, hacía lo mismo en la vecina Badalona, en un “acto de campaña” republicano. Por cierto, que Amorós prometió la nacionalidad catalana a 825.000 inmigrantes que residen legalmente en Cataluña desde hace más de 5 años. En esta localidad, sin embargo, gobierna ahora la coalición Badalona en Comú, formada por Podemos y la CUP, (que obtuvo 5 concejales, frente a los 10 del PP, los 4 del PSC, los 3 de ERC, los dos de CiU, los dos de ICV y uno de Ciudadanos).

Durante esta semana, el independentismo ya había comenzado a trillar la era del cinturón rojo. Òmnium Cultural, por ejemplo, trasladó la campaña el miércoles a Hospitalet de Llobregat (otra localidad socialista cuya alcaldesa, Núria Marín, la que pidió a Carles Puigdemont que dejase en paz a los alcaldes, tampoco abrirá colegios), con la cantante Núria Feliu como principal protagonista.

El jueves, el independentismo había llevado la campaña a la universidad de Bellaterra, donde intervinieron el diputado Lluís Llach (JxS), la presidenta de la Asociación de Municipios por la Independencia, Neus Lloveras, el exdiputado David Fernández (CUP), el eurodiputado de ERC Josep Maria Terricabras y el diputado de Podemos, Joan Giner. A Girona, desplazaron a los diputados de JxS Germà Bel, Anna Caula, Magda Casamitjana y a la exconsejera socialista Marina Geli. Todos ellos provenían de las filas del PSC, otrora el partido más votado en tierras gerundenses.

El viernes, la CUP centró sus esfuerzos en dos polos: por un lado, Sabadell -otro de los feudos socialistas del cinturón, a donde desplazó a la diputada Anna Gabriel, flanqueada por el andaluz Juan Manuel Sánchez Gordillo- y a Lleida (la localidad donde los radicales han sacado pasquines con las fotos de los concejales contrarios a la independencia, conminando a echarlos). En tierras leridanas, coincidieron este viernes en el mismo acto la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, el diputado de la CUP, Carles Riera, la activista Marta Sibina y el líder de Podemos en Cataluña, Albano Dante-Fachín.

Más prosaico se mostró el PDeCAT, que durante la semana movilizó a sus dirigentes por Barcelona y este viernes los desplazó a su feudo de Sant Cugat, con Carles Puigdemont a la cabeza, secundado por Marta Pascal, coordinadora general del partido, y Mercè Conesa, alcaldesa de la localidad y presidenta de la Diputación. Durante este fin de semana, el PDeCAT tiene programados grandes actos en ciudades como Figueres y la Bisbal d’Empordà. El domingo, en Vic, hay un acto unitario en el que participan Marta Pascal, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, y el presidente de la ANC, Jordi Sánchez. Los exconvergentes comenzaron también a difundir un vídeo en el que participan Artur Mas, Puigdemont, Pascal y otros dirigentes y en el que animan a trabajar “en positivo” de cara al referéndum. El PDeCAT anima a llenar las urnas de papeletas y a “pencar mucho en el futuro”.

Un salto en la campaña

Las últimas acciones judiciales, no obstante, han dado un impulso a la campaña. ERC, una de las formaciones más ágiles a la hora de poner en marcha campañas y eslóganes, aprovechó la acometida judicial contra altos cargos del Gobierno para sacarse de la manga un nuevo lema de campaña: ‘Rajoy o República’. “La situación nos ha empujado a un giro significativo en la campaña y nos ha empujado a hacer este cambio; esto ya no va de independencia, va de democracia, de derechos civiles”, subrayó Sergi Sabrià.

Esa consigna, no obstante, ya viene siendo utilizada desde hace algo más de un año por los altos cargos del Gobierno catalán en su periplo internacional. Y, por otro lado, fue repetida por Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, en un mitin ante varios cientos de manifestantes, frente a la sede del TSJC. “Nos acusa la fiscalía de incitar a la movilización permanente. Y tiene razón. No nos escondemos. Incitamos a la movilización permanente porque no tenemos miedo”, dijo Cuixart, mezclando los lemas antiterroristas con los independentistas. Y advirtió que habrá enganchadas masivas de carteles, pancartas y banderolas hasta el 1 de octubre porque “somos un pueblo libre que hacemos lo que nos da la gana”.

Lo cierto, sin embargo, es que la actuación judicial representó oxígeno para el soberanismo. El propio Sabrià reconocía este mismo viernes que “la campaña ha entrado en una fase que no admite medias tintas porque están en juego nuestros derechos colectivos e individuales y la República es la mejor herramienta para garantizarlos y mejorarlos”. Y, adoptando el lenguaje de la CUP, el dirigente republicano subraya que el Estado “ha mostrado su peor cara en décadas, en el preciso momento en que el referéndum se ha convertido en la principal punta de lanza contra los fundamentos del régimen del 78”.

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