La empresa estaba en concurso de acreedores

Unipost: del desastre financiero de una rama de los Raventós al delito electoral

El presidente de Unipost es Antón Raventós Raventós. Pablo Raventós Sáenz también forma parte del consejo. Pero no hay una vinculación mercantil con el fabricante de cava Codorníu

Foto: Numerosas personas permanecen ante la oficina de la empresa de mensajería Unipost en Terrassa. (EFE)
Numerosas personas permanecen ante la oficina de la empresa de mensajería Unipost en Terrassa. (EFE)

La firma de correo y paquetería Unipost es la historia de una catástrofe financiera. Acumula seis años de pérdidas continuadas. Está en concurso de acreedores y los directivos de la empresa, miembros de una de las ramas de la familia Raventós, acabarán investigados —lo que antes era imputados— por diversos delitos electorales y malversación, una vez que la Guardia Civil incautó ayer en Terrassa (Barcelona) abundante documentación vinculada al censo, lo que supone un duro golpe para los independentistas. Entre dicha documentación se encuentran las notificaciones de configuración de las mesas electorales para la consulta del 1-O.

El presidente de Unipost es Antón Raventós Raventós. Pablo Raventós Sáenz también forma parte del consejo. Pero no existe una vinculación mercantil con Codorníu, la empresa más conocida de los Raventós y fundadora del sector del cava. De hecho, en Codorníu los Raventós se estructuran en cinco ramas familiares y cientos de accionistas de varias generaciones. Ahora, tras los hechos de ayer, es muy difícil que Unipost salga del concurso, según apuntan fuentes financieras.

Unipost nació en el proceso de liberalización del servicio postal. La firma fusionó diversas empresas de toda España para competir con Correos, pero nunca consiguió hacerlo de manera rentable.

Unipost: del desastre financiero de una rama de los Raventós al delito electoral

La elección de Unipost no responde a que los empresarios sean independentistas. Fuentes cercanas a la Generalitat apuntan que cada vez que hay un problema logístico para afrontar el 1-O, el 'sanedrín' de asesores exteriores muy cercano a Artur Mas y que ahora aconseja a Carles Puigdemont receta hacer lo mismo que en el 9-N. Y en el 9-N Unipost fue la firma contratada para remitir a los catalanes una carta de Mas invitándolos a la votación, y posteriormente para el reparto masivo de papeletas.

Sin embargo, no fue una decisión muy inteligente. El 9-N fue en 2014. Pero en 2017, tres años después, Unipost ya no es la misma empresa. En 2016, los Raventós intentaron venderla hartos de perder dinero. Fracasaron en el intento. Según consta en el Registro Mercantil, solo entre 2014 y 2015 la empresa acumulaba números rojos de más de siete millones de euros. Con deuda de más de 50 millones y conflictos abiertos con su antiguo socio Deutsche Post, en julio de 2017 suspendió pagos. En ese momento, los Raventós eran propietarios del 96% de la compañía.

El concurso de acreedores fue letal para la plantilla, a la que se adeudaban diversas pagas, un malestar que ha resultado letal para los independentistas

La empresa de correos y paquetería cuenta con 3.500 trabajadores y factura cerca de 90 millones anuales. Una plantilla a la que se debía pagas extra, entre ellas la de Navidad de 2016, y en la que se estaban fraccionando algunas mensualidades. En ese clima enrarecido y en una Cataluña donde la mitad de la población mira la consulta con desconfianza, encargarle el buzoneo de un referéndum unilateral ilegal no era la mejor idea. Personal insatisfecho y políticamente sensible. No ha sido raro que la Guardia Civil haya ido a tiro fijo en Terrassa.

El concurso

En julio de 2017, la empresa entró en concurso de acreedores. Solo eso tenía que haberla invalidado para una operación tan delicada. Ahora, la investigación tendrá que determinar quién aceptó el encargo del buzoneo de las cartas para constituir las mesas y quién lo asumió desde la Generalitat. Tal vez la desesperada situación financiera hizo que asumiesen un contrato tan delicado, pero desde la empresa no han dicho nada.

Este mes de septiembre, CCOO denunció las pagas extra pendientes (60% de la de verano de 2016, 100% de la de Navidad de 2016 y 100% de la de verano de 2017, para todos aquellos trabajadores que no las tengan prorrateadas y ya abonadas). Además, se adeudan 15 días que les deben del mes de junio y los 17 días pendientes de abono del mes de julio. La administración concursal de la empresa se resistía a pagar. Trabajar con una empresa así para la Generalitat en un momento tan delicado ha sido como jugar a la ruleta rusa.

Cataluña

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