LOS 'COMUNS' ANTEPONEN LO NACIONAL A LO SOCIAL

Colau pierde a los "intelectuales de izquierda" y se aleja del salto a Madrid por apoyar el 1-O

La líder de los 'comuns' se aleja de una parte de la intelectualidad que contribuyó a su 'asalto' institucional, mientras marca un nuevo rumbo para Catalunya en Comú, más dividida y menos social

Foto: Ada Colau y Carles Puigdemont se saludan durante la concentración de alcaldes en la plaza Sant Jaume de Barcelona. (EFE)
Ada Colau y Carles Puigdemont se saludan durante la concentración de alcaldes en la plaza Sant Jaume de Barcelona. (EFE)

El eje nacional comienza a ganar terreno al social en la formación liderada por Ada Colau, Catalunya en Comú, que finalmente ha apostado por participar en el referéndum del próximo 1 de octubre, aun entendiéndolo como "una movilización" y no como una consulta vinculante. La transición ha sido lenta y plagada de una confusa retórica para evitar caer en un juego identitario electoralmente perjudicial para los intereses de un nuevo sujeto político que se dice "transversal", más próximo a las tesis errejonistas de su partido "hermano" fuera de Madrid, Podemos.

El posicionamiento de los 'comuns' los acerca a un hipotético pacto poselectoral con ERC de convocarse elecciones anticipadas, escenario que sigue sobre la mesa de negociación abierta por ambas organizaciones el pasado mes de agosto, pero los aleja de una buena parte de la intelectualidad socialdemócrata que contribuyó en el 'asalto' de Colau al Ayuntamiento de Barcelona. El manifiesto contra el 1-O firmado por casi un millar de personalidades autodenominadas "intelectuales de izquierda" es también un manifiesto de divorcio con la líder de los 'comuns', y aunque no lo secundan algunos de los referentes más mediáticos y señalados desde el independentismo como "equidistantes", como es el caso de Jordi Évole, entre sus impulsores destacan numerosos catalanes, que van desde el escritor Juan Marsé, la cineasta Isabel Coixet o la actriz Rosa María Sardá hasta el diseñador Javier Mariscal.

Todos los equilibrios realizados hasta la pasada semana para sortear lo que desde Catalunya en Comú se consideraba como un marco perdedor, es decir, el eje territorial e indentitario que impusieron las formaciones independentistas en las últimas elecciones plebiscitarias, parecen haber sido en vano. Colau tendrá su foto votando el 1-O y difícilmente podría recuperar a partir de ese momento un eslogan transversal y centrado en cuestiones materiales. El manifiesto se refiere al referéndum, por múltiples motivos resumidos en sus cinco puntos, como una "trampa" y la llamada a la participación de los 'comuns' no está exenta de caer en ella, como dejan entrever sus firmantes.

La alcaldesa de Barcelona interviene en la concentración de alcaldes que están a favor del 1-O. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona interviene en la concentración de alcaldes que están a favor del 1-O. (EFE)

La descripción de los firmantes, "personas de izquierdas, de variada adscripción ideológica y de distintas culturas políticas, que hemos luchado por las libertades contra el franquismo, contra el terrorismo y contra la guerra, por los derechos de las mujeres y de las minorías sociales, y ahora contra los recortes, la corrupción y que rechazamos las políticas del Gobierno de Rajoy", coincide con el electorado transversal al que apelan los 'comuns'. Asimismo, señalan en la línea con el 'un sol poble' de Colau su "convencimiento de que es posible un futuro común, libremente elegido, en el marco de una España plural donde estén reconocidas todas las identidades de los pueblos que la integran".

Otro de los mensajes del manifiesto que señalan el terreno peligroso pisado por Colau es que la plataforma promotora sea Recortes Cero. Con ínfulas partidistas pero nacida bajo el mismo sol que hizo germinar la apuesta de los 'comuns', primero en el nivel municipal, luego en las generales y ahora con la meta de la Generalitat, pone de relieve que una parte del espacio sociológico que han tratado de ocupar los 'comuns' en la izquierda podría darles la espalda por el referéndum unilateral del 1-O.

Un riesgo sobre el que no solo ha advertido el portavoz del grupo parlamentario de Catalunya Sí que es Pot, Joan Coscubiela, durante la tramitación de la ley del referéndum, sino también el líder de IU, Alberto Garzón. Este último arremetía contra "la tendencia a ignorar las cuestiones materiales y económicas en los análisis políticos" en un artículo de opinión recogido por el diario 'Público' bajo el elocuente título "El Capital' habla del capitalismo de hoy". Al contrario que los 'comuns', Izquierda Unida no llamará a participar en el 1-O y, parafraseando a los autores del manifiesto, lamentaba que el 'president' Carles Puigdemont pretendiese promover la independencia "sin contar con la mitad de la población catalana".

El paso adelante de Ada Colau para apoyar la participación y llamar a votar en el 1-O arroja incertidumbre sobre su hipotética carrera en Madrid

La alcaldesa de Barcelona no suena como candidatable de Catalunya en Comú para la Generalitat, puesto al que apunta su portavoz en el Congreso, Xavier Domènech, pero los rumores sobre su futuro político fuera de Cataluña siguen intactos. Sin embargo, su paso adelante para apoyar la participación y llamar a votar en el 1-O, previo plebiscito a las bases del nuevo sujeto político, arroja incertidumbre sobre su hipotética carrera en Madrid.

El hasta ahora incuestionado liderazgo de Colau también ha quedado tocado y marcado por la división interna sobre el 1-O. En la consulta para determinar la participación en el referéndum, solo participaron cuatro de cada 10 inscritos y, de ellos, el 60% lo hizo a favor de llamar a la participación y el 40%, en contra (2.053 frente a 1.404). Entre medias, el manifiesto promovido por un sector de Catalunya en Comú con el título 'El 1-O no iremos', al que se adhirieron históricos sindicalistas y exdirigentes de ICV.

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