PONE EN DUDA SU REFORMA DEL REGLAMENTO DEL PARLAMENT

El Consejo de Garantías Estatutarias da un nuevo varapalo a los independentistas

Tacha la reforma del reglamento del Parlamento catalán de anticonstitucional, ya que vulnera los artículos 23 de la Constitución y 29.1 del Estatuto de Autonomía

Foto: El 'president' de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, durante su intervención en el acto político 'Garantías para la democracia: por un referéndum legal, efectivo y vinculante'. (EFE)
El 'president' de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, durante su intervención en el acto político 'Garantías para la democracia: por un referéndum legal, efectivo y vinculante'. (EFE)

Los independentistas no las tienen todas consigo. El Consejo de Garantías Estatutarias emitió este jueves un informe en el que tacha la reforma del reglamento del Parlamento catalán, tal y como ha sido presentada por Junts Pel Sí (JxS) y la CUP, de anticonstitucional, ya que vulnera los artículos 23 de la Constitución y 29.1 del Estatuto de Autonomía. Los independentistas aprobaron una reforma del reglamento de la Cámara para poder modificar 'in situ' el orden del día de las sesiones parlamentarias y poder tramitar las leyes de desconexión de manera exprés y sin permitir debate parlamentario alguno, lo que quiere decir que no se pueden presentar enmiendas. Ante ello, el PSC y Ciutadans interpusieron un recurso al CGE.

Este organismo dice en su informe que “la tramitación en lectura única es una especialidad aplicable tanto a los proyectos de ley como a las proposiciones de ley” y que en las cámaras donde se aplica se utiliza dependiendo de si “la naturaleza del proyecto o la proposición de ley lo aconsejan o la simplicidad de su formulación lo permite”. En algunos parlamentos, esa medida de “procedimiento único” ha de ser tomada por la Mesa del Parlamento y por unanimidad, lo que le confiere el máximo grado de consenso.

Destaca el CGE, sin embargo, que ese procedimiento es plenamente constitucional, pero en el caso de Cataluña realiza dos consideraciones: “Sería deseable que proveyese de manera explícita el trámite y las condiciones de ejercicio relativos a la potestad de presentar enmiendas totales y/o parciales a las proposiciones o proyectos de ley por parte de los grupos parlamentarios”. Así, añade, ofrecería más garantías y “reforzaría la posición de las minorías a la hora de participar en el proceso legislativo”. Por otro lado, aboga por que puedan instar la tramitación en lectura única también la Mesa y la Junta de Portavoces, y no solo el Govern o los grupos promotores.

Marcos Lamelas. BarcelonaMarcos Lamelas. Barcelona

También dice el texto que “la lectura única no es el procedimiento más idóneo para el ejercicio de la potestad legislativa”. Su uso ha de ser “restrictivo” y “excepcional” y, por si fuera poco, el CGE recalca: “A nuestro parecer, no resulta procedente para la tramitación de leyes de contenido sustantivo complejo ni para la innovación significativa en un sector del ordenamiento jurídico o para la reforma estructural del sistema institucional. Por otro lado, tampoco sería una opción demasiado adecuada en casos de elevada sensibilidad social o política de la materia en las que se da una evidente falta de consenso mínimo entre las fuerzas parlamentarias”. Más claro, agua.

Roger Torrent, portavoz adjunto de JxS, interpreta ese varapalo a su manera: “El dictamen es diáfano, avala la propuesta de reforma. Dice que es una propuesta plena y perfectamente estatutaria, que es lo que ha de valorar el CGE”. Su razonamiento es sencillo: los independentistas quieren aprobar una ley de ruptura con España. O una ley del referéndum. Y, consecuentemente, obvian la falta de consenso o la complejidad de esas materias, eligiendo del texto del CGE lo que les interesa y desechando las recomendaciones: “El dictamen dice que, en términos generales, en cualquier iniciativa se podrá utilizar la herramienta de lectura única para hacer cualquier propuesta de ley”. Y la complejidad o importancia social y política de la materia es lo de menos. La lectura implícita es que las leyes de ruptura están muy claras y muy simplificadas: quieren romper y punto. Más claro, agua.

Pero Ferran Pedret, portavoz adjunto del PSC, el primero en interponer recurso, considera que “cuando JxS dice que el dictamen les avala, solo con un acto de fe tremendo pueden decir algo así”. El dirigente socialista, en declaraciones a El Confidencial, subraya que lo que viene a decir el texto es que se respeten los derechos de la oposición y que la lectura única “no puede servir para cuestiones que política o socialmente son relevantes y controvertidas. Por ejemplo, no se puede hacer servir para una reforma constitucional o estatutaria. Y deja meridianamente claro que no pueden llevar una ley de ruptura, con toda la carga política, económica y social que conlleva y con el debate que genera, a lectura única”. Y zanja Pedret: “Han hecho el ridículo más espantoso”.

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