EL ‘EXPRESIDENT’ FUE AVISADO POR ESCRITO

Un empresario involucra a Mas y Puig en el cobro de mordidas de las obras públicas

Salguero fue uno de los empresarios que denunciaron en 2005 el pago de mordidas a Convergència, justamente en los días en que Maragall espetó que el problema de CiU era el 3%

Foto: El 'expresident' Artur Mas y el exconsejero de Empresa y Ocupación Felip Puig, en una foto de archivo de 2015. (EFE)
El 'expresident' Artur Mas y el exconsejero de Empresa y Ocupación Felip Puig, en una foto de archivo de 2015. (EFE)

Artur Mas se enteró por un correo electrónico de los pagos de mordidas en adjudicaciones públicas, al menos, en el año 2003, cuando todavía era ‘conseller en cap’ (consejero jefe) en el Gobierno de Jordi Pujol. Así consta en la declaración del empresario Juan Antonio Salguero, realizada ante la Guardia Civil el 2 de febrero de 2016. La declaración consta en el sumario del 3% que instruye el juez Josep Bosch, titular del juzgado de instrucción número 1 de El Vendrell (Tarragona). Salguero fue uno de los empresarios que denunciaron en el año 2005 el pago de mordidas a Convergència, justamente en los días en que Pasqual Maragall le espetó a Artur Mas que el problema de Convergència se llamaba 3%.

“El señor Salguero también estableció contacto con Artur Mas a través de un correo electrónico en el que exponía la situación [le decía que estaba siendo chantajeado]. La respuesta del señor Mas fue enviarle a su jefa de prensa y a Ferran Falcó, presidente de Adigsa en ese momento, para pedirle por favor que no denunciara nada”, dice el informe que obra en el sumario abierto en El Vendrell. El correo electrónico, por otra parte, está en poder de la Fiscalía.

El empresario había sido contactado por José María Penín, un trabajador externo de Adigsa, que era la empresa de la Generalitat que controla la vivienda pública de Cataluña. Penín le ofreció contratar 18 obras de rehabilitación de pisos públicos a un precio de entre 25.000 y 30.000 euros cada obra. En total, un negocio de casi 600.000 euros.

La condición era que tenía que realizar una factura por cada una de las obras y no podía cobrar en una sola factura. 'A posteriori', Salguero se enteró de que, de esa manera, la obra no salía a concurso, sino que se adjudicaban a dedo cada una de las reformas, al no llegar, por separado, al tope exigido por ley para tener que convocar concurso público.

Cuando llevaba la mitad de los pisos rehabilitados, Salguero fue a cobrar a la Generalitat, pero su nombre no figuraba en la base de datos de la Administración, por lo que le dijeron que debía contactar con Penín. “Cuando el dicente habla con Penín —dice el informe policial— y le expone su intención de cobrar por las reformas ya realizadas, este le enseña las facturas que realmente debe presentar, las cuales habían sido incrementadas en un 20%. El señor Salguero le contesta que no tenía conocimiento alguno de este proceder y que no está de acuerdo con el mismo, respondiendo Penín que es la única forma que tiene de cobrar. Salguero le dice que va a denunciar esta situación y Penín le responde que el consejero en aquel momento era familiar suyo (Felip Puig), que era la forma de proceder y que no tenía nada que hacer”. Puig era, en aquel momento, consejero de Política Territorial y Obras Públicas.

Los diligentes Mossos

El empresario llamó al consejero para decirle que “estaba siendo víctima de un chantaje, a lo cual el señor Puig lo único que le preguntó era que cómo iba a realizar el pago”.

Juan Antonio Salguero que tuvo que irse de Cataluña posteriormente— señala a El Confidencial que al día siguiente de que Maragall denunciase el caso del 3% en el Parlamento catalán se vio con la jefa de prensa de Convergència y con Ferran Falcó, presidente de Adigsa. “En cuanto le mandé el correo electrónico a Artur Mas, se presentaron los Mossos d’Esquadra en casa. Además, recibí ya la llamada de la jefa de prensa para vernos urgentemente y hablar del asunto, suplicando que no dijese nada a nadie”, recuerda el empresario. Falcó es hoy secretario de Territorio del Gobierno catalán, mientras que la entonces jefa de prensa ocupa otro cargo de confianza en el Ejecutivo de Carles Puigdemont.

Ese mismo día de la reunión con los dirigentes de CDC, Salguero también quiso entregar una copia del correo a Ernest Benach, entonces presidente del Parlamento, porque coincidió con él a la entrada de la institución, pero el político se escabulló hábilmente. Por el contrario, los Mossos que hacen guardia le conminaron a que “no apareciese más por allí repartiendo panfletos. Incluso me pidieron el DNI y tomaron nota. Yo lo único que quería era que supieran lo que le había expuesto a Artur Mas, pero fueron contundentes para decirme que no permitirían que repartiera panfletos allí”.

"Falcó me pidió que no les denunciara. Él mismo reconoció ante el juez que se había reunido conmigo, pero dijo que era para saber qué pasaba"

"En otra ocasión, coincidió con el entonces vicepresidente catalán y líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, en el programa de la televisión vasca ‘Por fin es viernes’. Le dije todo lo que me había pasado, cómo me habían querido extorsionar para pagar una comisión del 20%. Y él, que había dicho incluso que la comisión que se pagaba era del 5% y no del 3% que decía Maragall, se enfadó conmigo porque le llamé cobarde. Y es verdad: en aquellos momentos parecía que solo había cobardes y ladrones. Pero no dijo nada. Se calló y no denunció lo que me había pasado". O sea, jamás se interesaron ni él ni nadie de su partido por si se pagaban comisiones o algo parecido.

Salguero relató también a la Guardia Civil que cobró los cheques de la mitad del trabajo y el mismo día los cobró en efectivo por ventanilla. Le habían dicho que debía ingresar una parte de la mordida en una cuenta a nombre de una fundación “de la cual no recuerda el nombre y que el resto iba ‘para arriba’, a lo cual el señor Salguero se negó”. En cambio, entregó la mordida, en efectivo, a Penín y a otro trabajador de Adigsa en un bar cercano a la sede de este organismo. Pero ante lo estrambótico de la situación, dejó de trabajar para el Gobierno de CiU.

El empresario subraya a este diario que Ferran Falcó le "pidió que no les denunciara". "Él mismo reconoció ante el juez que se había reunido conmigo, pero dijo que era para saber qué había pasado. Eso no es verdad. Lo sabía perfectamente", asegura Salguero a El Confidencial. En su declaración, la Guardia Civil destaca que Falcó fue la persona que contrató a Penín, el familiar de Felip Puig, para que hiciese de intermediario en las adjudicaciones. Años después, en 2013, la jueza Núria Bassols exoneraba a Falcó de toda culpa en este caso. Bassols pasó inmediatamente a ocupar un cargo de confianza cerca de Artur Mas (ya entonces ejerciente como ‘president’) y con un salario de 108.000 euros anuales. Su marido, Josep Manel Bassols, es uno de los empresarios detenidos recientemente por pagar las mordidas del 3% a Convergència a cambio de adjudicaciones de obra pública.

Inquietantes advertencias a Mas

Poco antes de este casual fichaje, Josep Manel Bassols escribía una carta al propio Artur Mas, una copia de la cual obra en poder de El Confidencial, en la que le enumeraba los ‘servicios’ prestados a Convergència y le instaba a dedicarle “un poquito de tiempo para valorar la situación en que me encuentro y que me incomoda y me decepciona mucho”. Le habían prometido un cargo importante en la empresa Gisa (que controlaba toda la obra pública) o en alguna de las diputaciones, pero el ofrecimiento formal no había llegado nunca. “Paralelamente, mi esposa, Núria Bassols, a quien usted ya conoce, hace tiempo que necesita un ‘impasse’ temporal de la plaza que ocupa en la Sala Civil y Penal del TSJC, dado que lleva más de 12 años (es, con diferencia, la más antigua) y han sido unos años de mucha presión".

"Uno de los contactos que tuvo fue con el actual vocal del CGPJ Ramon Camp, que le pidió a primeros del 2011 que se mantuviese en su puesto un par de años más (…)”. Y más adelante subrayaba que se encontraba en una total incerteza por lo que al futuro profesional se refiere. “Incerteza que se extiende también a mi esposa que, aparte del apoyo que he encontrado siempre en ella, ha desarrollado una labor muy importante desde su destino profesional, que se verá obligada a abandonar si no podemos encontrar una salida a esta situación”.

La carta terminaba con una advertencia inquietante a Artur Mas: “Le agradecería sinceramente que me disipase estas dudas [sobre cargos de confianza para él y su esposa]; por tanto, quedo a su disposición para recibir esta respuesta en la forma y circunstancias que por el desarrollo de su tarea le sea más fácil”. Que cada quien interprete este aviso.

La exoneración de Ferran Falcó en 2013, pues, fue la guinda de la jueza a CDC. No hay que olvidar que Falcó fue el candidato convergente a la alcaldía de Badalona y que no fue alcalde porque ningún partido político quiso apoyarle (precisamente por estar imputado) para desbancar al popular Xavier García Albiol. Y Núria Bassols, pese a que todos los testigos señalaban a Falcó como el hombre que controlaba todo y ordenaba hasta los más mínimos detalles en Adigsa, determinó que el dirigente de CDC y comisionado por Mas para neutralizar a Salguero no tenía nada que ver con la obra en las viviendas públicas y que no sabía nada de nada. Fue otra de las parciales victorias de Artur Mas en sus intentos de crear cortinas de humo entre él y la corrupción.

Cataluña

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