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Los independentistas aprueban su reforma del Parlamento en una ‘ponencia’ récord
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DE SÓLO 10 MINUTOS

Los independentistas aprueban su reforma del Parlamento en una ‘ponencia’ récord

Ya llevaban pactado el texto de la reforma del reglamento, por lo que apenas en unos minutos terminaron lo que en circunstancias normales hubiera tardado meses

Foto: La presidenta del Parlament, Carme Forcadell. (EFE)
La presidenta del Parlament, Carme Forcadell. (EFE)

Ponencia récord en el Parlamento catalán: Junts pel Sí (JxS) y la CUP tardaron sólo 10 minutos en inaugurar una ponencia, debatir la reforma del reglamento y cerrar dicha ponencia. Nunca un órgano del Parlamento catalán había durado tan poco. Pero es el reflejo de la forma de hacer en Cataluña. La ponencia ‘conjunta’ creada por los independentistas fue aprobada la pasada semana y en su primera reunión hizo todo su trabajo y se cerró. Claro que ningún partido de la oposición participó en ella, lo cual evidencia la falta de legitimidad democrática de ese órgano que debería ser ‘conjunto’.

Foto: Una persona lleva una urna reivindicativa en apoyo al expresidente Artur Mas. (EFE)

Pero los independentistas aplicaron el refrán de ‘yo me lo guiso y yo me lo como’: ya llevaban pactado el texto de la reforma del reglamento del Parlamento, por lo que apenas en unos minutos terminaron lo que en circunstancias normales hubiera tardado meses, pues se habría de discutir y se habrían de valorar las enmiendas presentadas. Pero aquí no hubo ni discusión ni enmiendas: la reforma será un hecho en un par de meses en el pleno del Parlament.

Es una triquiñuela más para poder convocar el referéndum, para el que la Generalitat no tiene competencias. A partir de entonces, cualquier grupo político podrá presentar una ley y ser votada en el pleno sin la obligación de debatirla ni, mucho menos, de que se puedan presentar enmiendas. Con esta opción, JxS y la CUP piensan presentar laLey de Transitoriedad Jurídica, que es la ley que, supuestamente, tiene que anular las leyes españolas y establecer una legalidad exclusivamente catalana donde la Generalitat pueda ya convocar el referéndum.

Otra cosa es que luego esa ley sea suspendida por el TC. Ahí es donde la CUP quiere apretar: por mucho que la suspenda, piensa acogerse a ella para que el Gobierno catalán culmine el proceso de desconexión. En caso contrario, retirarán su apoyo a Carles Puigdemont. De momento, los grupos de la oposición han llevado al Constitucional la creación de la propia ponencia. De hecho, JxS y la CUP decidieron que fuese una ‘ponencia conjunta’ para que todos los grupos participasen y así poder tener la excusa de que fue aprobada por mayoría. Pero la oposición no pasó por el aro.

De hecho, apeló a que las otras ponencias conjuntas que quisieron formar los independentistas a comienzos de la legislatura fueron anuladas por los tribunales, ya que vulneraban los derechos de los diputados. En esta ocasión, el presidente de JxS, Jordi Turull, amenazó con pedir una sanción para los grupos de la oposición por dejación de funciones si no participaban. Pero con los antecedentes jurídicos que existen, ese camino difícilmente llegará a alguna parte. En cambio, la oposición pasó al ataque y denunció ante el TC la creación de dicha ponencia. De acuerdo con la doctrina aplicada hasta ahora, las decisiones de la ponencia ‘fantasma’ no tendrán legitimidad decorativa y no podrán ser presentadas enta el pleno.

Foto: Fotografía de archivo de una asamblea general ordinaria de la ANC. (EFE)

Llama la atención que para poder tomar determinadas decisiones consideradas importantes (entre otras, la reforma del Estatuto o la aprobación de cualquier ley que emane del mismo), el Parlamento catalán necesite de una mayoría cualificada (en algunos casos de los dos tercios y, en otros, de las tres quintas partes), pero para modificar el propio reglamento o para aprobar una ley que sustituya al propio Estatuto de Autonomía se necesite sólo una mayoría simple. La reforma del reglamento, pues, es una forma de ‘decretazo’ que impone una nueva base jurídica que no se permitió ni debatir ni enmendar.

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