los críticos de erc quieren romper el gobierno

La hoja de ruta de Mas para salvarse prevé una estrategia basada en 'cinco elementos'

El 'expresident' y su equipo pondrán el acento durante su estrategia de defensa en que todo se debe a una campaña en su contra por haber impulsado el 'procés'

Foto: Artur Mas durante una conferencia en San Sebastián. (EFE)
Artur Mas durante una conferencia en San Sebastián. (EFE)

Las alarmas han sonado en la calle Rosselló de Barcelona, donde tiene su sede el Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT), el heredero de la antigua Convergència. El pesado legado de la formación que fundara Jordi Pujol puede pasar una amarga factura al partido creado el año pasado para romper con las sombras de corrupción. Pero las sospechas han vuelto a inundar la opinión pública debido a las acusaciones de la excúpula del Palau de la Música y de varios empresarios, que certifican el desvío de mordidas ilegales hacia el otrora partido nacionalista. Está visto que las herencias catalanas (primero, la del padre de Jordi Pujol y ahora la de CDC) las carga el diablo.

Durante los dos primeros días del juicio del ‘caso Palau’, los principales acusados, Fèlix Millet, Jordi Montull y Gemma Montull, admitieron que la empresa Ferrovial pagaba el 4% de las adjudicaciones recibidas de la Generalitat para hacer llegar ese dinero a las arcas de Convergència mediante la institución musical. Millet y su mano derecha enviaban el 2,5% al partido y se repartían ente ambos el 1,5% restante. Además, admitieron que simularon un convenio de más de 600.000 euros con la Fundación Trias Fargas (actualmente llamada CatDem) para hacer llegar dinero a la formación. Y, por si fuera poco, admitieron que pagaron millones de euros en facturas a determinadas empresas que, en realidad, trabajaban para CDC pero que cobraban del Palau.

Los empresarios Miguel Giménez Salinas (Altraforma) y Juan Manuel Parra (Hispart y Stereo Rent) admitieron, por su parte, que ellos trabajaron en las campañas electorales de Convergència pero cobraron sus emolumentos del Palau porque así se lo pidieron desde el partido.

Las acusaciones directas han puesto contra las cuerdas al PDeCAT y a su máximo líder, Artur Mas, que también lo fue de CDC desde principios del 2000. La oposición se frota las manos ante la próxima comparecencia de Artur Mas ante la comisión de Asuntos Interdepartamentales del Parlamento. Le esperan con los brazos abiertos para intentar asfixiarle por enésima vez.

A pesar del regocijo opositor, el enemigo puede estar en casa. Porque el nerviosismo es también patente en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), socio de Gobierno con los convergentes. Sectores críticos de Esquerra se reunieron el viernes, según ha podido conocer El Confidencial, para examinar la situación y presionar a la cúpula republicana para que rompa el pacto de Gobierno y fuerce elecciones anticipadas. “No podemos gobernar en esta situación ni formar parte de un Gobierno con socios bajo sospecha”, señalan dichas fuentes.

Ya conocían qué iba a declarar Millet

Quien peor lo tiene ahora es Artur Mas, que preparaba su vuelta triunfal al ruedo político. Distintas fuentes consultadas por este diario apuntan a que “las revelaciones realizadas en sede judicial son demoledoras para su futuro. No puede presentarse ahora como una víctima”. Pero Artur Mas aplica una sencilla máxima: negar la mayor y achacar todas las acusaciones a poco menos que una conspiración.

Según fuentes cercanas a CDC, el 'expresident' Artur Mas y su partido intentarán rebatir todas las acusaciones antes de que acabe el juicio

El PDeCAT intenta desmarcarse del asunto, pero tiene una pesada losa encima: Artur Mas, presidente del PDeCAT, también era presidente de CDC. Según fuentes cercanas a CDC, el ‘expresident’ y su partido intentarán rebatir todas las acusaciones antes de que acabe el juicio. Estas fuentes admiten a este diario que conocían con antelación la intención de que Fèlix Millet iba a acusar a CDC de cobrar comisiones ilegales de Ferrovial a través del Palau. Y se habían preparado para ello.

La estrategia de defensa se sustenta en cinco puntos principales. El primero de ellos es negar todo. “Todo es falso. No podemos presentar pruebas de inocencia, porque todo se basa en declaraciones o en anotaciones que no son nuestras. Pero nadie ha podido demostrar que en las cuentas del partido o de la formación haya entrado dinero negro”, dice una fuente convergente.

Más allá de este enroque, el segundo argumento de defensa es aplicar la máxima de que la mejor defensa es un buen ataque. “Aquí hay intereses muy personales. A una de las acusadas le han prometido que de 26 años le rebajarían la petición a dos años y así ha accedido a declarar lo que la fiscalía quiere. Por tanto, está mediatizada y es lógico que cuente lo que cuenta”, indica una fuente cercana al PDeCAT. Incluso el ‘expresident’ Artur Mas se refirió a esta circunstancia en una entrevista radiofónica, señalando que le quieren ‘colgar el muerto’ por intereses personales de la antigua cúpula de la institución musical.

Fèlix Millet declarando en la sesión del juicio por el 'caso Palau'. (EFE)
Fèlix Millet declarando en la sesión del juicio por el 'caso Palau'. (EFE)

Los blindajes de la inocencia de Mas

El tercer elemento apuntado por dirigentes de CDC a este diario es incidir en que “todas las adjudicaciones de la Generalitat se han hecho dentro de la más absoluta legalidad y ninguna de ellas está bajo sospecha o ha sido denunciada”. El propio Mas señaló en la mencionada entrevista radiofónica que “es inconcebible que no se estén investigando las obras adjudicadas. ¿Sabe por qué? Porque están bien adjudicadas y no ha habido trato de favor”. Pero una cosa es la adjudicación y otra la mordida. Evidentemente, los concursos están técnicamente bien tramados. Otra cosa es que luego se cobre la ‘mordida’ por la adjudicación, ya que es ahí donde reside el delito, no en la previa adjudicación.

El cuarto elemento del que Artur Mas echará mano es blindarse en su desconocimiento de las finanzas de Convergència Democràtica

Lo que llama la atención del ‘caso Palau’ es que todo el dinero que entregaba Ferrovial al Palau coincidía al céntimo con el 4% del monto de las adjudicaciones de la Generalitat en las obras de la Ciudad de la Justicia y de la línea 9 del Metro, dos de las mayores obras públicas de Cataluña en toda su historia. Las fuentes convergentes consultadas dudan de que esa coincidencia sea correcta y eluden comentar esa circunstancia.

El cuarto elemento del que Mas echará mano es blindarse en su desconocimiento de las finanzas de Convergència. La intención es insistir en que él se ocupaba exclusivamente de la línea política y que las finanzas eran cosa de un equipo del que quiere distanciarse como si no fuese con él o no hubiese sido su responsabilidad.

Por último, el quinto elemento es la puesta en marcha del ventilador. Durante el juicio tratará de dejarse claro que el corrupto confeso Fèlix Millet no tenía con líderes convergentes más camaradería que con dirigentes de otros partidos. Y ahí aflorarán nombres vinculados al PP o al PSOE, para demostrar que todos ellos pasaban por el despacho del otrora prócer catalán con intenciones casi inconfesables. Paralelamente, Artur Mas y su equipo pondrán el acento en que todo se debe a una campaña en su contra por haber impulsado el 'procés'. La consigna es presentar al ‘expresident’ como la pieza a abatir porque es el elemento central del camino hacia la independencia y una manera de romper el proceso.

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