LA CUP PRESIONA DE NUEVO A PUIGDEMONT

Las tensiones entre los independentistas ponen en peligro los Presupuestos de 2017

Las cuentas ya se tenían que haber aprobado hace meses, pero las exigencias de los ‘cuperos’ provocaron un importante retraso

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, saluda a la diputada de la CUP Anna Gabriel. (Reuters)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, saluda a la diputada de la CUP Anna Gabriel. (Reuters)

Las tensiones han vuelto a renacer en el bloque del soberanismo catalán. Tanto, que el apoyo de la CUP a los Presupuestos de Carles Puigdemont no está del todo claro a estas alturas. De hecho, las cuentas ya se tenían que haber aprobado hace meses, pero las exigencias de los ‘cuperos’ provocaron un importante retraso: la organización anticapitalista pasó los Presupuestos a sus organizaciones territoriales para debatirlos y, finalmente, se comprometió a finales de enero a apoyarlos para no hacer descarrilar el proceso.

Pero el reciente informe del Consejo de Garantías Estatutarias (CGE), en el que advierte de que la disposición adicional 31, que guardaba una partida de dinero para el referéndum, es ilegal, ha vuelto a enturbiar las aguas de la luna de miel del Gobierno catalán con la CUP. Esa disposición adicional decía que el Govern de la Generalitat, “dentro de las disponibilidades presupuestarias para 2017, ha de habilitar las partidas para garantizar los recursos necesarios en materia de organización y gestión para afrontar el proceso referendario sobre el futuro político de Cataluña en el marco de la legislación vigente en el momento en que se convoque”.

Los dirigentes de Junts Pel Sí (JxS), la plataforma formada por la antigua Convergència y por ERC, son partidarios de modificar ese enunciado para no tener problemas legales. Pero la CUP se opone frontalmente.

Albert Botran, diputado de la formación radical, protagonizó ayer por la tarde una rueda de prensa en la que dejó claro que la CUP no admite modificación alguna al texto de los Presupuestos. “Si JxS piensa que conviene modificar esta disposición adicional, se tendría que entender con otros grupos que han expresado que conviene hacerlo, como PP, Ciudadanos o Catalunya Sí Que Es Pot o el PSC”. O sea, que JxS busque otros compañeros de viaje.

El diputado de la CUP Albert Botran. (EFE)
El diputado de la CUP Albert Botran. (EFE)

El dictamen del CGE, añadió Botran, se realizó en base a sentencias del TC, lo que ya lo invalida 'a priori', porque esas sentencias no otorgan a la Generalitat ninguna competencia en materia de referéndums. “Por tanto, el CGE es un órgano que vela por el cumplimiento de un Estatuto no votado por el pueblo catalán, y por tanto tenemos la legitimidad de no acatar al TC en esta materia ni de acatar el dictamen del CGE”, subrayó el diputado. Lo que obviaba Botran es que los artículos del Estatut que hacían referencia a la convocatoria de referéndums no fueron modificados por el TC y, por tanto, sí habían sido votados por el pueblo de Cataluña.

Por si fuera poco, un documento aprobado por la cúpula de la CUP el pasado sábado señala que “las únicas modificaciones que se pueden introducir en los Presupuestos para 2017 son en materia de mejoras de carácter social, ya que todavía hay enmiendas vivas en este sentido”. La CUP subraya que el dictamen del CGE “no ha sido ninguna sorpresa y este hecho no cambia nada. Y más allá de este dictamen, para hacer el referéndum será preciso desobedecer impedimentos, mandatos judiciales o sentencias del Estado, ya que no hay otra manera de hacerlo”.

El Gobierno disimula

Desde el Gobierno regional, se elude entrar en el fondo de la cuestión. La consejera de Presidencia y portavoz del Ejecutivo, Neus Munté, señaló, tras la reunión del Gobierno de este martes, que los Presupuestos no peligran por el enfrentamiento con la CUP. “El referéndum no depende de la disposición adicional 31 y por eso queda intacto. De momento, lo único claro es la voluntad de este Gobierno para hacer el referéndum”.

La 'consellera' de Presidencia y portavoz del Govern, Neus Munté. (EFE)
La 'consellera' de Presidencia y portavoz del Govern, Neus Munté. (EFE)

Lo de la CUP son poses —explica a El Confidencial un alto dirigente del Partit Demòcrata Català (PDeCAT), la formación que tomó el relevo de Convergència—. Ya tenemos una partida en los Presupuestos que es para gastos electorales, y esa partida ha pasado el filtro, porque no está impugnada por el CGE. Entonces, ¿de qué estamos discutiendo? ¿No es el referéndum el anhelo de una parte muy importante de los ciudadanos de Cataluña? Pues su partida presupuestaria sigue ahí. Lo demás, como la postura de la CUP, son poses”.

Un diputado de la oposición da su versión sobre la enésima crisis entre la CUP y JxS: “Es un debate infantil. Se pueden aprobar los Presupuestos sin esa disposición adicional porque no sirve para nada. La disposición había sido una imposición de la CUP para subrayar la desobediencia al Estado español. Es el capricho de la CUP. Pero no tiene relevancia ninguna y es un epígrafe genérico. Si mañana el TC anula esa disposición, todo seguiría igual, porque los Presupuestos tienen una partida para procesos electorales que no ha sido anulada. Al margen de ello, sí que se nota la tensión entre JxS y la CUP en el Parlamento”.

Contraprogramación

Pero esa tensión va más allá del arco parlamentario. ERC ha organizado para los próximos meses una campaña que irá poniendo sobre la mesa los instrumentos necesarios para la ruptura con España. Su título genérico es inequívoco: 'La República que haremos'. El primer acto fue el sábado, bajo el lema ‘Ganemos la República. ¡Hagámoslo!’. Se trata de una campaña que durará hasta la celebración del referéndum y que servirá a los republicanos para mantener movilizada a su gente. Al acto del pasado sábado acudieron representantes del Gobierno, del PDeCAT, de la ANC, de Òmnium Cultural, de UGT y de diversas organizaciones cívicas. Pero nadie de la CUP, lo que deja traslucir el distanciamiento entre republicanos y ‘cuperos’.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y su vicepresidente, Oriol Junqueras. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y su vicepresidente, Oriol Junqueras. (EFE)

Una fuente interna de la formación anticapitalista reconoce a El Confidencial que en algunos ámbitos de su partido “hay recelos contra el Gobierno”. Y focalizan ese descontento en el vicepresidente, Oriol Junqueras, también presidente de ERC. “No dice nada y se mantiene en un segundo plano. De muchas cosas nos enteramos por la prensa”, acusan desde la CUP. De sus Presupuestos, afirman que podrían ser asumidos sin ningún problema por la antigua Convergència “porque son absolutamente de derechas y antisolidarios”. En cierto modo, añaden, está practicando una “política oscurantista” y una estrategia que provoca que se ‘queme’ el presidente mientras él se queda en la sombra. Pero será precisamente Junqueras quien deba discutir los próximos días con la CUP el apoyo final a los Presupuestos y la posible redacción del nuevo texto de la polémica disposición adicional.

La organización Endavant (el núcleo duro de la CUP), por su parte, ya ha comenzado a contraprogramar a sus aliados parlamentarios y prevé un ‘acto de fuerza’ el próximo sábado con una jornada de debate sobre la ‘lucha institucional’. Esa jornada tendrá tres charlas en las que participarán diputados como Anna Gabriel o Carles Riera, concejalas como Maria Rovira (Barcelona) o Laia Estrada (Tarragona) o militantes como la exdiputada Isabel Vallet o la alcaldesa de Berga, Montse Venturós, recientemente detenida por no hacer caso a los requerimientos judiciales en dos ocasiones.

El eje de los mensajes de la CUP es sencillo: es preciso poner las instituciones catalanas al servicio de la desobediencia. “Es el momento de repensar nuestra actividad institucional”, dice un texto de Endavant explicando la jornada.

La cuestión ahora es determinar si las disensiones internas pueden poner en peligro los Presupuestos de este año y, por ende, el propio referéndum. Nadie se atreve a dar una respuesta rotunda y se echa mano de subterfugios. “Tanto JxS como la CUP quieren el referéndum y tienen una hoja de ruta que el Govern también ha hecho suya. Por tanto, todos trabajamos para que el referéndum pueda celebrarse en tiempo y forma”, dice una fuente de JxS a El Confidencial. Pero nadie pone la mano en el fuego por su compañero de pupitre. Las relaciones son cada día más tensas y la CUP piensa seguir apretando el acelerador de la ruptura y reclamando que el ‘president’ Puigdemont hable públicamente de una vez por todas de desobediencia al Estado español, a sus leyes y a las sentencias del TC.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios