El MWC engrasa la tensión política en Cataluña

El Rey, Soraya y Puigdemont se abonan a la diplomacia del móvil

El Mobile World Congress (MWC) tiene tanta fuerza que hasta puede conseguir lo que parece imposible: juntar a todas las partes en conflicto por el pulso sobre el referéndum

Foto: El Rey y Puigdemont abren de la mano la mayor feria tecnológica del mundo. (EFE)
El Rey y Puigdemont abren de la mano la mayor feria tecnológica del mundo. (EFE)

El Mobile World Congress (MWC) tiene tanta fuerza que hasta puede conseguir lo que parece imposible: que en menos de 12 horas coincidan dos veces el rey Felipe VI, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, el ministro de Energía y Agenda Digital, Álvaro Nadal, el delegado del Gobierno, Enric Millo, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y las alcaldesas de Barcelona y L'Hospitalet, Ada Colau y Núria Marín. La Cataluña que quiere irse junto a la España que insiste en que se quede. Una verdadera diplomacia del móvil, amable en las formas aunque sin acercamiento de fondo, según explican fuentes empresariales presentes en el acto.

Los protagonistas llegaron todos juntos a la inauguración oficial del MWC en un minibús. Allí, en el recinto ferial de L'Hospitalet, se reúnen estos días más de 100.000 profesionales de todo el mundo. Todas las autoridades se mostraron muy distendidas, en especial la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras, el único que optó por ir sin corbata. Junqueras, eso sí, estuvo hábil a la hora de evitar la foto de familia de los protagonistas ante el pabellón de España en el salón, algo que no pudo ahorrarse Puigdemont, protocolo obliga.

El Rey, Soraya y Puigdemont se abonan a la diplomacia del móvil

Fuentes del séquito de empresarios y personalidades que acompañó a los políticos han explicado que el tono dominante en todo el acto fue la afabilidad. Incluso sorprendió cómo la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, buscaba una y otra vez la proximidad al Rey, para sorpresa de muchos de los presentes. Se cumplía así el mito que reza que con este Gobierno catalán hay mucha menos tensión institucional que con el que presidía Artur Mas, por más que los retos planteados en este caso sean mucho mayores.

La única alusión política la hizo Puigdemont, cuando le preguntaron sobre la invitación que hizo don Felipe en la cena de la noche anterior en el Palau de la Música para potenciar la colaboración y la lealtad institucionales: "Estoy muy de acuerdo, debería tomar nota el Gobierno central", replicó el presidente catalán. Sintonía desde la distancia o en lenguaje de los móviles: había cobertura, pero sin establecimiento de llamada.

Así, pese a la tensión política, todos los protagonistas estuvieron juntos dos veces en menos de 12 horas: el domingo por la noche en el Palau de la Música, también en un acto del MWC. Y el lunes, a primera hora, durante la inauguración oficial. Sin embargo, las breves y afables conversaciones no fueron más allá de la cordialidad protocolaria.

Acto privado

El presidente de GSMA, la organización internacional responsable del MWC, John Hoffman, organizó para las autoridades un acto privado con cuatro empresas destacadas que expusieron a los presentes su visión sobre el momento que vive la telefonía móvil. Las elegidas fueron Samsung, Google, Huawei y la turca Turkcell. Viendo cómo los móviles acercaban lugares del mundo tan alejados como Turquía, Corea o Palo Alto, no resultaba extraño que hiciesen lo mismo con Cataluña y España, aunque el resultado a corto resultase mucho más discreto.

Posteriormente, la comitiva visitó el salón, una pequeña muestra, dada las dimensiones del MWC. Parada obligada fueron los 'stands' de las operadoras más activas en España: Telefónica, Vodafone y Orange.

Juntos en todo momento

El MWC es uno de estos eventos en los que la colaboración de las distintas administraciones ha sido un éxito. El tirón turístico de Barcelona ha resultado fundamental, pero también la implicación del Gobierno central, que siempre ha apoyado el evento. En este sentido, el contexto del acto revestía más relevancia política que los discursos. Pocos eventos pueden reunir en España a un espectro político más variado: de la alcaldesa de los desahucios hasta el ministro más distante con la problemática de la pobreza energética. El Rey y Puigdemont permanecieron juntos toda la mañana.

Felipe VI  y Carles Puigdemont, durante la cena de bienvenida a los asistentes al MWC. (EFE)
Felipe VI y Carles Puigdemont, durante la cena de bienvenida a los asistentes al MWC. (EFE)

Colau, la más ajena a la problemática independentista, es la más reforzada por el MWC. El metro funciona con normalidad y los trabajadores de TMB no han hecho huelga. Solo un grupo de encapuchados vinculados a la izquierda radical llevó a cabo diversas protestas, quemando neumáticos y cortando el tráfico en diversos puntos de la ciudad a primera hora de la mañana.

Al mismo tiempo que crece la tensión política por la posible celebración de un referéndum ilegal, el Gobierno central refuerza su presencia en Cataluña. Esta nueva edición del MWC ha sido una prueba, otra más, de esta estrategia que por ahora no se ha concretado en una propuesta de pacto, a la espera de cómo Puigdemont resuelve su compromiso con la consulta que el presidente catalán quiere poner sobre la mesa.

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