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ERC y CUP cierran filas con Mas y se felicitan por un juicio que saca de la UVI al 'procés'
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LLACH YA COMPARA A MAS CON COMPANYS

ERC y CUP cierran filas con Mas y se felicitan por un juicio que saca de la UVI al 'procés'

Estaban preocupados por la desmovilización de la calle y la vía muerta en que entró la hoja de ruta independentista, que la 'performance' de esta mañana vuelve a reactivar

Foto: El expresidente Artur Mas (c), la exvicepresidenta Joana Ortega (d) y la 'exconsellera' Irene Rigau (i), a su salida del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, tras declarar en el juicio. (EFE)
El expresidente Artur Mas (c), la exvicepresidenta Joana Ortega (d) y la 'exconsellera' Irene Rigau (i), a su salida del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, tras declarar en el juicio. (EFE)

Sin fisuras en el bando independentista. El juicio a Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau que comenzó ayer en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por prevaricación y desobediencia, al haber hecho caso omiso al Tribunal Constitucional que les prohibió organizar la pseudoconsulta del 9 de noviembre de 2014, ha dado oxígeno al ‘procés’, que había entrado en una situación preocupante por la ralentización de la movilización popular. Lo avisaban incluso los socios de la CUP, que se quejan en varios de sus documentos de la desmovilización. “Cuanto más avanzan los meses, más avanza la desmovilización y, por tanto, las opciones de ruptura disminuyen”, advertía Endavant, el núcleo duro de la CUP hace tan solo unos meses.

El independentismo arropa a Artur Mas

Pero la concentración de miles de personas frente al TSJC ayer puede sacar de la UVI ese proceso, que ahora comienza, teóricamente, su última etapa antes de convertir Cataluña en un Estado independiente. Y ha sido el núcleo aglutinador de todo el independentismo: la antigua Convergència, ERC y la CUP han cerrado filas en torno al “referéndum y la democracia”. E incluso un grupo de alcaldes de ICV emitió un comunicado en el que denuncian el uso de la justicia por parte del Gobierno central como una “herramienta política de represión”. En la misma línea se manifestaron dirigentes de Podemos, y el propio Pablo Iglesias echó mano del argumentario soberanista para denunciar que el juicio es por “poner las urnas” y no por desobediencia y prevaricación.

Llegan, paralelamente, los aspavientos y las lecturas épicas de la jornada. Por ejemplo, la última ‘balada’ del diputado y cantautor Lluís Llach (que es uno de los enlaces entre Junts Pel Sí y la CUP) resume el juicio en pocas palabras: “Reconvertiremos este día en un día de fuerza” porque “hoy se juzga a una gente que puso las urnas y es importante que los españoles lo sepan”, clamó Llach. Y dramatizó todavía más el asunto al añadir que “hoy, ante el TSJC, recordamos referentes espantosos, ya que el último ‘president’ que pasó por algo semejante fue Lluís Companys”. Una exageración, claro. Una hipérbole adoptada como verdad absoluta y dogma de fe independentista. Porque ni la coyuntura ni las acusaciones ni el contexto de los dos ‘expresidents’ son los mismos. Cualquier parecido de la situación de Mas con la de Companys es pura coincidencia.

Críticas de la oposición

En la balanza contraria, Xavier García Albiol, coordinador general del PP en Cataluña, criticó a los acusados por no querer contestar a las preguntas del fiscal, lo que califica como estrategia del desprecio, “la misma que aplica el independentismo en el Parlament: ignorar a todo aquel que no piensa como él”. Y destacó que “Cataluña no se ha parado. A pesar del esfuerzo que han hecho las entidades independentistas y el Gobierno de la Generalitat para convocar gente, la mayoría de catalanes, los que no viven de subvenciones, han hecho su día a día con normalidad”. Albiol también aseguró que “se ha demostrado la pérdida de capacidad de movilización, que ha resultado muy por debajo de las expectativas de los propios organizadores. Con el numerito de hoy [ayer para el lector], la romería para acompañar a Mas, solo contando cargos públicos de CDC, ERC y CUP, ya son 7.000 personas las que han acudido ante el TSCJ y que tienen vinculación con el negocio independentista”.

El Gobierno critica la concentración ciudadana en apoyo a Artur Mas

Pero lo cierto es que los soberanistas han cerrado filas en torno a Mas, Ortega y Rigau. El ‘procés’ estaba falto de mártires y esta es la mejor ocasión para fabricarlos. Baile de cifras aparte —entre 16.000 y 40.000—, las personas que acudieron a rodear el Palacio de Justicia son un aviso de que, de repente, el independentismo renace. “El 9-N fue un proceso democrático y una fiesta de la democracia. Así será también el referéndum que se celebrará este 2017”, advirtió la coordinadora general del Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT), Marta Pascal. Y resumió: “Hoy no es un día cualquiera. La democracia nos ha llevado a todos hasta aquí para defender nuestros derechos más fundamentales”.

Mientras, Miquel Iceta, líder de los socialistas catalanes, trató de añadir una lectura más sosegada a la jornada y advirtió de que lo que el juicio destapó es “el fracaso de dos gobiernos incapaces de dialogar y el fracaso de unos dirigentes políticos que no atendieron una decisión del TC”. Contrariamente a lo que dicen los dogmas soberanistas, Iceta recordó que los tres acusados no están en el banquillo por sus ideas, sino por “desobedecer al TC”. ¿Y qué puede pasar en los próximos meses? “Estamos a tiempo de evitar el choque de trenes. El diálogo no se ha de predicar, se ha de practicar. Sin condiciones previas, pero desde el respeto al Estado de derecho. Seguimos emplazando a los gobiernos a que dialoguen de verdad, a que encuentran soluciones y evitar que haya ciudadanos rehenes de su incapacidad”.

El Gobierno controló el proceso

En el juicio que ayer comenzó, por otra parte, tanto Mas como Ortega o Rigau se afanaron en desligar a los funcionarios de la Generalitat de cualquier organización. Pero de hecho no fue exactamente así. Los comentarios de los dirigentes de la Generalitat de que no movilizaron a los funcionarios chocan contra la cruda realidad, ya que, tal y como publicó El Confidencial, Mas movilizó a sus cargos de confianza y habilitó un mapa interactivo con responsables territoriales de la pseudoconsulta del 9-N, todos ellos con mando en plaza, o sea, con responsabilidades en la Administración de la Generalitat y de ayuntamientos catalanes.

Foto: Artur Mas (C), Irene Rigau (L) y Joana Ortega, a su llegada al TSJC. (Reuters)

Esa estructura mantuvo una participación activa durante las votaciones y el recuento de votos. Solo cuando El Confidencial desveló esa estructura activa, el día 12 de noviembre, fue desactivada (a las pocas horas de la publicación de la información) y el Gobierno catalán intentó borrar sus huellas. Pero mientras Mas, Ortega y Rigau se afanaban por dejar claro que sus funcionarios no habían participado en el 9-N, en manos de la Fiscalía estaba toda la identificación de los responsables políticos de aquella jornada, incluyendo el mapa interactivo de la web participa2014.cat, que era la que hacía servir el Gobierno para controlar la consulta.

Sin fisuras en el bando independentista. El juicio a Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau que comenzó ayer en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por prevaricación y desobediencia, al haber hecho caso omiso al Tribunal Constitucional que les prohibió organizar la pseudoconsulta del 9 de noviembre de 2014, ha dado oxígeno al ‘procés’, que había entrado en una situación preocupante por la ralentización de la movilización popular. Lo avisaban incluso los socios de la CUP, que se quejan en varios de sus documentos de la desmovilización. “Cuanto más avanzan los meses, más avanza la desmovilización y, por tanto, las opciones de ruptura disminuyen”, advertía Endavant, el núcleo duro de la CUP hace tan solo unos meses.

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