su padre era aún presidente de la Generalitat

Jordi Pujol Jr. compró una firma en Panamá en 2000 para "comercializar marisco"

El documento del acuerdo detalla que los socios disponían de un hombre pantalla para no dejar rastro: José de Alba Barnola, alias Chepo de Alba, integrante de una sociedad mexicana de lujo

Foto: Jordi Pujol Ferrusola (derecha), hijo del expresidente de la Generalitat, a la entrada de los juzgados de Barcelona. (EFE)
Jordi Pujol Ferrusola (derecha), hijo del expresidente de la Generalitat, a la entrada de los juzgados de Barcelona. (EFE)

Jordi Pujol Ferrusola abrió una empresa en Panamá en el año 2000, según documentación en poder de El Confidencial que también examina la Audiencia Nacional. La llegada al paraíso fiscal se produjo en un momento en que Jordi Pujol i Soley era aún presidente de la Generalitat de Cataluña y su primogénito ya tonteaba con los principales paraísos fiscales del mundo, con apenas 40 años de edad, intentando poner testaferros en los lugares clave para que no se le pudiese seguir la pista.

Según esta documentación, que fue entregada en la Audiencia hace varios meses, el primogénito de la saga Pujol aterrizó en el país del Canal en junio del 2000, teniendo como socio a José Herrero, sobrino de Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal. Esta documentación, así como otros varios cientos de documentos fueron entregados al juez José de la Mata en un 'pendrive' con documentación de los negocios de Jordi Pujol que está siendo analizado con detenimiento.

Un documento fechado el 23 de junio de aquel año da cuenta de un “convenio de acuerdo” en el que se detalla que los socios disponen de un hombre pantalla para no dejar rastro. Este hombre no era otro que José de Alba Barnola, alias Chepo de Alba, un integrante de la sociedad mexicana con un hipódromo de lujo al que acuden las élites más adineradas del país norteamericano. El “convenio” es suscrito por este integrante de la ‘beautiful people’ mexicana por un lado y por Jordi Pujol Ferrusola, José Herrero de Egaña, Jordi Suc y Santiago Ballesté por otro.

El texto detalla que José de Alba “es propietario al 50% de las acciones de Ipromar Ocean SA, constituida y domiciliada en Panamá, dedicada a la comercialización del marisco”. Pero, acto seguido, otro de los puntos del “convenio” señala que “las partes indicadas (Jordi Pujol, José Herrero, Santiago Ballesté y Jordi Suc) son propietarias del 47,5% de las acciones de Ipromar Ocean SA, todo y que la titularidad formal la ostente D. José de Alba, quien en realidad es propietario del 2,5% de la sociedad”.

El contrato suscrito prevé que Chepo “no tomará ninguna decisión de gestión ordinaria de la sociedad sin la aprobación de las partes indicadas”, o sea, de los cuatro socios españoles, “y especialmente que puedan diluir o reducir sus derechos ni participaciones”. En un apunte contable de las empresas donde Jordi Pujol escondía su dinero (datado en julio del 2000), figura un asiento de Ipromar Ocean, de la que se especifica que Jordi Pujol Ferrusola tiene el 17,85% de esta sociedad, mientras que Jordi Puig Godes tiene el 7,14%. El hijo del ‘president’ había invertido en ella 3,5 millones de pesetas, cuando su capital social se elevaba a 14 millones. En otro apunte de febrero del 2002, la inversión en Ipromar ya se había elevado a 6.500.000 pesetas. Jordi Puig era socio del hijo del ‘president’ y hermano del entonces hombre fuerte de Convergència, Felip Puig, por aquellas fechas nombrado consejero de Política Territorial y Obras Públicas (más recientemente, con Artur Mas, fue nombrado consejero de Interior primero y de Empresa y Empleo después).

Ipromar había sido constituida el 8 de noviembre de 1996 por la abogada panameña Judith Gadeloff y la ejecutiva Mavis Jessica Hernández. Curiosamente, como presidente de la compañía fue nombrado Juan José Baro Puyo, un empresario que a mediados de los noventa se vio envuelto en una importante operación de contrabando de tabaco (la Policía desarticuló una organización que tramaba hacerse con el tabaco requisado en España y exportarlo ilegalmente a los Estados Unidos, entre cuyos integrantes estaba Baro) y que poco después recaló en tierras americanas. Como directora, figuraba su hermana Elena y como director y tesorero, otro empresario, Juan Antonio Ribas. Todos ellos tenían domicilio en Cataluña, según consta en la notaría panameña.

Cómo borrar huellas en los registros

Por otra parte, Pujol Ferrusola había iniciado negocios con López del Hierro en 1996. De hecho, entre la documentación aportada a la Audiencia figura un contrato de 4 de julio de 1997 en el que se señala que el 31 de julio de 1996 se constituyó la sociedad Ibadesa CAT por parte de la compañía Ibadesa (51%), Jordi Puig Godes (34%) e Ignacio López del Hierro (15%), con un capital desembolsado de 500.000 pesetas, el mínimo.

La aportación inicial de Puig, sin embargo, tenía trampa: en realidad, se repartía a partes iguales entre él y Jordi Pujol Ferrusola, por lo que este tenía el 17% del capital de la nueva compañía, circunstancia que se reconoce expresamente en el documento. Pero, de esta manera, evitaba que su nombre saliese en el registro mercantil y dificultaba que se pudiese seguir la pista a sus sospechosos negocios. Ambos Jordis ya tenían el control total de la accionista mayoritaria, Ibadesa SA, por lo que el nombre del marido de Cospedal era solo una forma de mantener a alguien con peso específico dentro de la empresa. Finalmente, López del Hierro vendió sus acciones el 30 de septiembre de 1998, aunque su sobrino siguió trabajando con Pujol y Puig durante años.

El documento indica que Chepo “no toma ninguna decisión de gestión sin la aprobación de las partes indicadas”, es decir, de los cuatro socios españoles

En el último informe entregado por la Udef al juez De la Mata, los investigadores incluyen un capítulo que habla de las relaciones de Ibadesa e Ibadesa CAT. Respecto a esta última, detallan que en mayo del 2009 se declaró la unipersonalidad de la compañía, quedando como accionista único Jordi Puig Godes y que había tenido como socios a López del Hierro y a José Herrero. Pero también dedican especial atención al hecho de que Jordi Pujol Ferrusola, a través de su compañía Iniciatives, Marketing i Inversions SA (Imisa) emitió facturas a ambas compañías de parecido nombre. “El volumen de facturación para el periodo de seis años [de 1998 a 2003] alcanza los 112.650.812 pesetas y 1.082.047,48 euros (sic), convirtiéndose por tanto en uno de los principales clientes de Imisa, con partidas de ingreso más cuantiosas”.

Los policías subrayan “la aludida confusión entre Ibadesa Exportaciones y Servicios e Ibadesa CAT. También denota que en ocasiones se producen cobros de diferentes facturas de forma agrupada, lo que tampoco es usual en el ámbito mercantil”. El informe detalla que Ibadesa CAT se creó para “canalizar el cobro de comisiones pagadas por el grupo Isolux por unas presuntas prestaciones de servicios en Ghana a Jordi Pujol Ferrusola”. Al final, sin embargo, entre las facturas cruzadas y los documentos que van llegando a la Audiencia, el cerco en torno al primogénito de la saga Pujol se va estrechando cada vez más.

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